Mi pulso se detuvo, y justo en ese momento no supe si seguía vivía, o si solo era un efecto causado por el arma que aún me apuntaba. Levantar mi vista, y la figura frente a mí, fue el golpe que terminó por derrumbar mi sistema.
Traje negro, una corbata perfectamente anudada, semblante frío y un rostro de infarto. Aquella figura masculina desconocida sobresalía sobre mi estatura e incluso; sobre la de Fredek.
¿Quién era él?
—No me dijiste que tenías tan buen gusto escogiendo prostitutas, es más, ¿de dónde sacaste esta muñeca? —escupió sin ningún escrúpulo. Lo que tenía de bonito, lo tenía de estúpido pero a doble cantidad.
—¿Qué haces aquí? —esta vez mis ojos fueron a Fredek quien, en lugar de defenderme, solo le molestó mi presencia. Aquel hombre no dejaba de mirarme y no era odio ni asco en su mirada, por alguna extraña razón, sus ojos quemaban cuando hacía contacto con ellos—. Debes irte, Bela.
Emitió Fredek al darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Cuando quiso acercarse a mí, el arma dejó de apuntar mi frente para dirigirse a la de él haciendo que se mantuviera en su lugar.
¿Qué demonios estaba ocurriendo aquí?
—Bela... —pronunció aquel señor como si probara el sabor de mi nombre entre sus labios.— ¿Y tú Bela, qué relación mantienes con el aquel imbécil de Fredek? —preguntó cómico, aún sin dejar de apuntarlo.
—¿A usted que le importa? —escupí, ganándome un dejo de sorpresa en su rostro.— Y tú, —volteé hacia Fredek.— Tienes 5 minutos para explicarme quién es este hombre y por qué mierda te desapareciste.
Terminada mi oración, una enorme carcajada abarrotó el lugar. Aquel tipo reía estrepitosamente como si hubiese caído en cuenta de algo.
—No puede ser. —dijo, aún riendo.— Tú eres la famosa novia de la que Komarov tanto presume. Debo de admitir, que para ser una rata, debe tener unos poderes de conquista superiores.
—Basta... —dijo Fredek, buscando posiblemente que aquel hombre no revelara algo que lo perjudicara.
—¿Quién, quién es usted?
Pregunté tímidamente. El arma fue retirada de la frente de Fredek y aquel hombre se encaminó hasta quedar a solo unos centímetros de distancia de mí en el momento en que mi cuerpo chocó con la esquina de la puerta.
—Yo, soy Maksim Vólkov, la bestia de Rusia. Puedo poner una bala en tu hermoso rostro, si necesitas algún tipo de confirmación.
—Fredek...
—¿Sabes en qué trabaja tu novio, no es así? —preguntó.
—Tiene, tiene una empresa.
Digo con tartamudez. Las risas volvieron a inundar el lugar mientras Fredek solo mantenía su vista lejos de mí.
—Ya basta. —Fredek intentaba detener cualquier tipo de confesión que se avecinara.
—Al parecer tu novio no confía en ti tanto como crees. ¿Quieres saber qué es en realidad lo que hace tu novio? Escucha querida, porque no creo que nadie más sea capaz de decirte la verdad.
—Maksim, basta. —siguió insistiendo Fredek.
—Tu noviecito, trabaja para mi padre y por tanto, para mí. ¿qué si tengo una empresa? Si consideras el tráfico de drogas y la venta de armas ilegales como un negocio legal, pues sí. Digamos que soy un empresario.— aquellas palabras sin piedad, el shock en mi sistema. No podía creerlo.
—¿Q-qué?
Fredek solo se mantenía en silencio. Aquella fue toda la confirmación de que era cierto. Aquello era verdad, y yo no estuve más que engañada todo este tiempo.
—Bela, tu novio no es más que un lacayo con aires de grandeza, a parte de que si no lo sabías, suele tener sexo muy seguido con mujeres que de verdad dudo que hayan sido tú. ¿Por qué crees que se desaparece tanto? De dónde crees que sale todo esto? Mira, deberías agradecerme porque si no fuera por mí, te seguiría mintiendo y fingiendo ser un novio perfecto.
—Bela, puedo explicarlo ¿sí? —suplicaba Fredek. Negué frenéticamente, y salí de aquel lugar.— ¡Bela!
Tomé las escaleras en lugar del ascensor en mi impulso de salir corriendo de aquel sitio. Solo quería escapar, no importaba a dónde.
◇◇◇
Maksim Vólkov:
—¡Bela, vuelve aquí! —gritaba Fredek escandalosamente, cuando intentó salir, mi arma volvió apuntar su cabeza, impidiendo su huida.— ¡¿Qué mierda le pasa?! ¡Tengo que ir a buscarla!
—Por tu bien, espero que no. —dije serio.
—¿Q-qué? —tartamudeó.
—No la vas a ir a buscar y espero no enterarme que lo hiciste. Sabes que tengo ojos en cada punto de la ciudad. —me sorprendí a mi mismo sin saber por qué estaba actuando así. Ni siquiera la conocía.— Ya que eso está claro. Utiliza tu tiempo en algo más productivo, como encontrar la mercancía que dejaron perder tú y el idiota de tu amigo, ¿me entiendes? —bajé el arma y arreglé mi saco.— Fue una visita muy divertida. Un placer conocer a tu novia, o debería decir ¿ex novia? —dicho esto, abandoné el apartamento.
Empecé a caminar en dirección al ascensor, para encontrar a Alexei esperando frente a él.
—¿Qué le hiciste a aquella chica? —me cuestionó mientras esperábamos la llegada del ascensor.
—¿Por qué siempre supones que hice algo malo? Solo le hice un favor. —una mirada pervertida fue puesta en mí.— No ese tipo de favores imbécil, no me van los tríos.
—Cualquier favor que haya sido, supongo que hubiese sido mejor que no le hicieras nada. Es más, hubiese sido mejor el trío. —Alexei se echó a reír mientras yo reprimía las ganas de dispararle en pleno ascensor.
Luego de unos minutos en silencio, hablé.
—Bela... —dije llamando la atención de Alexei, quien no entendía de lo que estaba hablando.— La novia de Komarov, se llama Bela.
—¿Y qué con eso?
—Quiero... quiero que me investigues más sobre ella. Por... simple curiosidad. —traté de excusar mi interés.
—La curiosidad mató al gato... y tú no eres de los que se dejen cazar tan fácil así que cuidado con que el que resulte herido sea otro, Maksim.
La verdad era que en cualquier otra situación hubiese apretado el gatillo sin pensarlo. ¿Pero por qué no pude hacerlo con ella?
◇◇◇
Bela Solovieva
En la punta del muelle, me encontraba abrazándome a mí misma debido a la fuerte brisa que llenaba el lugar. Darme cuenta que todo lo que había vivido este tiempo no era más que una vil mentira, y que yo caí como una estúpida en la trampa de Fredek. ¿Qué tanto habrá disfrutado reírse de mí todo este tiempo?
Empecé a caminar acercándome cada vez más al borde. Sin saber por qué, decidí rodearlo y colocarme del lado exterior, cerca de donde golpeaban las fuertes olas del mar. Pensar en todo esto, pensar en mi familia, en todo lo que he perdido. Empiezo a llorar con más fuerza, pero a diferencia de mis ojos mi cuerpo ya está totalmente cansado de esta absurda lucha.
Pasados unos 15 minutos y cuando logro tranquilizarme mirando el atardecer, decidí darme la vuelta para volver detrás de la barra. Sin embargo, uno de mis pies resbala al intentar dar la vuelta, entro en pánico total y me preparo mentalmente para una caída desastrosa.
Pero eso nunca pasó.
Unos cálidos brazos me envuelven llevándomevde vuelta atrás, mi espalda choca con parte del metal y con un cuerpo blando. Mi corazón se acelera, y aquellos brazos se aferran a mí como si su vida dependiera de aquello.
—Te tengo.
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Wet dreamZ [COMPLETA]
Teen FictionBela Solovieva ha vivido una vida normal para una chica de su edad, o eso era lo que todos pensaban. A los 17 años y sin ninguna experiencia en el amor, conoce a Fredek, de quien ella creía se encontraba totalmente enamorada. Todo marchaba de maravi...
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