Maksim Vòlkov
Fiodor y Zarié juegan divertidos por todo el salón, mi portátil descansa sobre mi regazo mientras entre cada cierto tiempo, los observo. A parte de haberme dejado con las ganas días atrás, Bela me ha pedido quedarme junto a los niños para ella poder asistir a una reunión sobre su nuevo proyecto. Claramente no diría que no porque se trata de mis hijos, lo que me molesta es que ni siquiera hemos hablado de lo que hizo en el bar, y ella parece no tener interés en hacerlo.
Mi vista está actualmente sobre la pantalla de mi computadora, mi mano sostiene una copa de vino y mi espalda se recuesta por completo sobre el fino sofá. El vídeo en vivo empieza a correr. Las tres personas mantienen su cabeza cubierta por sacos de color negro, dos de mis hombres se acercan a ellos y dejando su rostro visible para mí el micrófono dentro de mi oído me permite escuchar todo lo que sucede en aquel lugar.
—¡Levanten el rostro, ahora! —ordena el mayor de mis hombres.
Los tres elevan la cabeza, tiemblan asustados. Saben lo que les espera.
Camina hacia el primer hombre mientras sostiene una navaja en su mano.
—Intentaron filtrar la información del jefe a la prensa, ¿no? —pregunta, y el hombre niega.
—N-no... nosotros no... ¡lo juro! Lo juro, n-
No logra terminar, la navaja roza su cuello, degollándolo. Mi hombre continúa caminando hasta el segundo, quien parece saber que ha llegado su turno.
—N-no, por favor. Jefe, ¡jefe, por favor perdóneme!
Una, dos, tres, cuatro puñaladas en distintas partes del cuerpo. A diferencia del primero, este muere al instante.
Me llama la atención el hecho de que el tercer hombre, mantiene su cabeza abajo en este momento.
—Pídele que eleve la cabeza. —ordeno, y lo hace al instante.
—¡Ya lo oíste! Ahora! —mis hombres se acercan a él y entre ambos lo toman del cabello, elevando su rostro.
Cuando lo veo, mi cuerpo se tensa y mi piel pierde color.
Mi vista se dirige a los niños que juegan tranquilamente frente a mí, sin saber lo que hace su padre. Vuelvo la vista a la pantalla.
—¿Cuántos años tienes? —pregunto.
—Tr-trece... señor. —una punzada en mi pecho.
—¿Cuánto te ofrecieron? —susurro, lo suficientemente alto para que puedan escucharme.
Se mantiene en silencio.
—¡El jefe te ha hecho una pregunta! —mi hombre se altera y lo apunta con su arma, el chico tiembla. Para su edad se ve mucho más mayor, supongo que este estilo de vida te hace ver así.
—Ellos... —se le dificulta hablar—. Ellos me dijeron que traerían a mi mamá si yo... si yo los ayudaba.
Mis ojos se mantienen fijos en la imagen frente a la pantalla, analizo y lo dudo por unos segundos.
—¡Mira, papá! —la voz de Fiodor me llama y lo observo de inmediatamente. La culpabilidad se adueña de mí, se adueña de mi ser al hacerle creer a mis hijos que soy un bien hombre cuando la única verdad es que, soy la única persona responsable de todo el caos que azota a esta ciudad.
—Jefe. —uno de mis hombres habla, aún así no alejo la vista de mis hijos.
Mi rostro se mantiene sereno, y sin más, respondo.
—Hazlo.
Solo esa palabra basta para que sepan lo que tienen que hacer.
Una triste melodía se crea entre los gritos de dolor de aquel niño y las risas de alegría de los míos.
El disparo impacta hasta mis oídos, no digo nada y sin más, cierro el portátil.
◇◇◇
Ingreso a mi oficina y me dirijo hasta mi escritorio, sin embargo, no logro sentarme pues la puerta es abierta, revelando s un Vladimir bastante agotado.
—¿Día difícil en el trabajo? —pregunto, y lo veo asentir.
Arroja un gran sobre en mi escritorio y al ver lo que pone el título sé de qué se trata. Sonrío, agradecido.
—Casi me descubren por tu culpa, Maksim. —se queja—. Además, ¿para qué querías esa información?
—Necesito encontrar una solución a todo esto. —respondo y evito mirar sus ojos.
Asiente, se da la vuelta hasta la salida y cuando está a punto de irse, vuelve a girar hacia.
—Maksim. —llama, y lo observo—. ¿Estás ocultando algo? —su pregunta me pone nervioso, pero logro disimularlo bien.
—No entiendo a qué se debe tu pregunta. Tú bien sabes que no oculta nada. —respondo, y puedo ver cómo aprieta su puño por algunos segundos y luego lo libera. Sonríe.
—Menos mal. —es lo único que dice, para luego salir.
◇◇◇
Mis hombres me encubren mientras salgo de casa, Bela no ha llegado pero he dejado a los niños con la nana. Mantengo el documento que me dio Vladimir bajo el brazo e ingreso al auto.
Unos 20 minutos más tarde llego a un restaurante de alta categoría y entro él, mirando frenéticamente de un lado a otro. Lo que sucede dentro es más corto de lo que pensaba, aunque cuando me veo obligado a unir mis labios con los suyos, me siento asqueado.
Me despido y salgo rápidamente del lugar. Camino mientras observo mi teléfono y debido a eso, impacto contra un cuerpo. La persona viste totalmente de negro y una gorra cubre su rostro.
—¿Está bi... —intento preguntar, pero la persona desaparece rápidamente. Mi ceño se frunce pero decido ignorar lo sucedido recientemente y seguir hasta mi auto.
Cuando la puerta trasera es abierta, unos dos papeles se escapan de esta, cayendo al suelo. Me arrodillo y extiendo mi mano hasta la acera, para tomarlas. Mi corazón se acelera y mi pulso es anormal. Las dos fotos traen consigo grabado lo sucedido anteriormente en el restaurante. Giro una de ellas y encuentro una nota, que trae el pasado de vuelta a mí.
"Qué bien se ve siéndole infiel a su esposa, señor Vòlkov.
Atte. El verdadero anónimo."
◇◇◇
Vladimir Záitsev
Observo desde fuera de casa, esperando la salida de Maksim, tal y como aquel anónimo dijo que haría. Lo que él no sabe, es que ninguno de los documentos que le he dado, son reales.
La rabia se apodera de mí al saber cómo nos miente a todos, y luego se sienta a nuestro lado como si nada hubiese pasado.
Mi teléfono suena y lo reviso de inmediato.
"Parece que Bela se acerca a su casa.
No vayas detrás de Maksim, no querrás cruzarte conmigo."
Trago con dificultad. Incluso después de la muerte de Alexei, este anónimo parece tener mejor organización.
El auto de Bela llega hasta la entrada de la mansión e inmediatamente corro hasta él bloqueando su paso, frena de repente.
Me acerco hasta su puerta y baja el cristal.
—¡¿Por qué carajos haces eso?! —exclama, molesta y asustada.
Mi teléfono vuelve a sonar y recibo dos fotos. Mis manos tiemblan y mi rostro palidece. Vuelvo a mirar a Bela, y con dificultad, hablo.
—Necesitamos hablar.
ESTÁS LEYENDO
Wet dreamZ [COMPLETA]
JugendliteraturBela Solovieva ha vivido una vida normal para una chica de su edad, o eso era lo que todos pensaban. A los 17 años y sin ninguna experiencia en el amor, conoce a Fredek, de quien ella creía se encontraba totalmente enamorada. Todo marchaba de maravi...
![Wet dreamZ [COMPLETA]](https://img.wattpad.com/cover/258536068-64-k683618.jpg)