CAPÍTULO 38

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CAPÍTULOS FINALES

Vladimir Záitsev:

Justo al salir de la universidad luego de obligarme a abandonar el lugar pues ciertamente, estaba sobrando. Llegué hasta mi vehículo y me puse en marcha, iba en direccion hacia mi apartamento, pero el sonido del teléfono me distrajo al anunciar la llegada de un mensaje.

Por mi profesión, era difícil ignorarlos sin importar la hora del día que fuera. Estábamos obligados al mantenernos al tanto las 24 horas del día. Sin excepciones.

Mantuve una mano sobre el volante y con la otra tomé el teléfono, desbloqueando la pantalla. Mi ceño fruncido al instante. ¿Qué era esto?

El mensaje contenía una foto, una foto de aquel día en que besé a Bela. ¿Quién la habría sacado? No había nadie más en el lugar. Debajo de esta, un texto:

"Hasta para mantener secretos hay que ser un experto, Záitsev.

Adivina, adivinador. ¿A quién más crees que le mandé la foto?

Con mucha diversión, anónimo."

Rápidamente cambié la ruta y aumenté la velocidad. No podía irme a casa.

◇◇◇

Llego a la oficina con desespero y las pocas personas en ella me miran sorprendidas, sin entender por qué estoy de vuelta.

—Jefe, ¿sucede algo? —pregunta uno de mis hombres.

—Necesito saber la localización de alguien, ahora. —exigí.

—P-pero señor, sin un permiso n-

—¡Tu permiso me lo paso por las nalgas. Así que tienes 3 segundos para hacer lo que te pido! —todos se quedaron petrificados, sin saber por qué llevaba tanta prisa.

—S-sí, jefe. —empezó a moverse velozmente, los nervios irrigando en mi interior—. No comprendo... Dice que no hay destinatario. Filtraron la red.

Mierda.

—Sigue intentando. —pedí, con más calma.

Me di la vuelta intentando calmarme. Nuevamente, mi teléfono sonó.

"No estás buscando en el lugar correcto, Záitsev.

Mira más allá de tu frente, y lo encontrarás."

—Señor. —mi atención volvió hacia el chico en la computadora—. Encontré una ubicación oculta, al parecer no pudieron borrarla, solo encriptarla.

—O no era su intención hacerlo. —corregí—. Muéstrame. —giró el monitor hacia mí, palidecí.

—¿Señor?

—Debo irme.

Salí corriendo, esto no puede estar pasando.

◇◇◇

Bela Solovieva:

Las calles se encontraban vacías casi en su totalidad, a pesar de haberme mudado seguía viviendo cerca del campus de la universidad, solo que ahora debía de caminar un poco más.

El frío de la noche, la poca iluminación y la falta de transeúntes, no eran nada comparado con el dolor en mi pecho, y el frío de mis lágrimas. Al llegar al portal, sentía que mi cuerpo no podía más. Abrí con pesar y me dirige a la entrada, en busca del ascensor. Al entrar en él, marco el número de mi piso y veo las puertas cerrarse.

Llego al nivel indicado y abandono aquella caja metálica con pesar, camino hasta mi puerta y retiro las llaves de mi bolso. Las introduzco en la cerradura y cuando la puerta cede, ingreso.

Unos dos pasos, cuando me giro con el fin de cerrar la puerta, el frío de un metal se apoya sobre mi cien.

—Nos volvemos a ver, cariño.

◇◇◇

Vladimir Záitsev:

Una multa era poco para lo que posiblemente iba a recibir por parte de mi propio equipo. Llegué hasta el edificio de Bela y me lancé a prisas, opté por las escaleras para no perder tiempo.

El arma cargada, el corazón en la mano.

Llegué hasta su piso y cuando estuve frente a su puerta, palidecí. Otro mensaje llegó.

"Alguien llegó primero que tú. No fui yo, y mucho menos Vólkov.

Adivina, adivinador. ¿Quién tiene deudas que saldar con Bela Soloviev?

El reloj corre."

Segundos después, varias fotos.

—Komarov...

◇◇◇

Maksim Vólkov:

No pude irme a casa tranquilo, soy un total imbécil. La juzgué totalmente y no le di una oportunidad de disculparse. Tampoco podía llamarla porque había destruido mi teléfono.

"Mi padre tenía razón..."

Aquellas palabras resonaban en mi interior. Solo me bastaron segundos para destruir aquello que tanto trabajo me dio mantener sin dañarlo en el proceso. Acariciaba mi rostro con frustración.

¿Habrá llegado a casa?

La sola idea de que le hubiese pasado algo, se retuerce en mi interior.

De un momento a otro, un bullicio dentro de la planta se hizo audible. Levanté mi vista confundido y tomé mi arma, estaban peleando. La puerta fue abierta de golpe revelando a Vladimir Záitsev con un rostro preocupado y varias heridas en él. Supongo, del reciente encuentro.

—¿Qué mierda haces aquí? —pregunté,  apuntándole de frente. Ganas de matarlo ya no me faltaban y con lo enojado que estaba, creo que podría hacerlo sin ningún arrepentimiento de por medio.

Miraba hacia todas partes frenéticamente.

—Bela... ¿B-bela no está contigo? —preguntó.

—¿No te cansas de metert-

—Komarov. Komarov estuvo en su casa.

Mi mundo se derrumbó.

—¿De qué hablas Záitsev? Más te vale que sea una brom-

Fui interrumpido por la presencia de un teléfono celular. Imágenes de Komarov accediendo al apartamento de Bela y luego, saliendo del lugar mientras la llevaba con él. Aún en la distancia, podía sentir su miedo.

—No...

—Se la llevó, Maksim. Se la ha llevado.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora