CAPÍTULO 23

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Maksim Vólkov:

Ha pasado una hora desde que se supone, Komarov debía de darme luz verde sobre el proceso. El muy hijo de perra no daba señales de vida. Por otra parte, y en contra de mi voluntad intentaba no llamar a Bela, posiblemente estaría aún durmiendo a esta hora además de que Alexei me había dicho que había quedado en ir a buscarla en la tarde. Así que no me preocupaba.

Revisaba los papeles en la mesa y sentía cómo mi cerebro estaba al borde de un colapso. No es que no fuera lo suficientemente capaz como para hacerme cargo de este negocio, me he estado preparando para cuando tenga que tomar el control desde que tengo uso de razón. Sin embargo, mi padre se ha encargado de ensuciar este negocio más de lo que se considera necesario y hay cosas de esta mafia de las que no pretendo hacerme cargo, como es el caso de la trata de blancas.

Paso mi mano a través de mi cabello innumerables veces buscando liberar un poco de la tensión. Me recuesto sobre el respaldo de la silla y cierro los ojos pero inmediatamente me sobresalto cuando la puerta es abierta de golpe revelando a un Alexei bastante agitado. Mi corazón se congela y sin saber por qué presiento que algo malo está pasando.

—Maksim... —hace una pausa intentando recuperar el aliento—. Bela. La mula es Bela.

◇◇◇

Alexei manejaba con prisa, los carros y transeúntes gritaban al ver que el vehículo no cedía a sus peticiones de dejarlos cruzar o bajar la velocidad. Mi mano derecha temblaba al tiempo que empuña mi arma con fuerza, casi haciendo sangrar mi palma. Komarov acaba de cavar su propia tumba. Mi corazón dolía porque sentía que todo esto era mi culpa, debí hacer caso y deshacerme de Komarov desde un primer momento, ahora estoy pagando las consecuencias. Sin ser creyente era la primera vez que me encontraba rezando con la esperanza de que no fuera demasiado tarde.

Para nuestra suerte y para no perder tanto tiempo, al parecer Mórozov le había comentado a varios de los muchachos dónde harían el empaque a la mula. No entiendo si realmente es tan estúpido como para haber hecho eso, o si tiene otra razón por la cual hizo aquello.

El vehículo seguía a toda velocidad, detrás de nosotros venían algunos de mis hombres, para que nos ayudaran a salir limpios del lugar. Ellos harían el trabajo sucio, eso, si yo lograba controlarme.

Llegamos al edificio y no esperé más tiempo para bajarme del vehículo. Alexei imitó mi acción buscando seguirme el paso pues él más que nadie sabía de lo que podría ser capaz. Nos adentramos velozmente a este y seguimos escaleras arriba, no había tiempo para esperar al ascensor.

—¿Piso? —pregunté mientras subíamos. Alexei sacó su arma y desprendió su seguro.

—El 4. —contestó siguiéndome el paso.

Empezamos prácticamente a correr hasta que llegamos al piso correcto. Alexei me indicó la puerta e intentó tomar el pomo pero no tenía tiempo para eso. Pateé la puerta con toda mi fuerza y esta cedió inmediatamente. La ira viajó hasta mi cerebro justo al entrar y volver mi vista a la sala.

Voy a matar a estos hijos de perra.

Una especie de clínica barata estaba montada en la sala. Mi Bela, sobre una sucia camilla rodeada de cables y sueros. Mi cara ardía de rabia. Peor fue, cuando mis ojos viajaron hasta aquella mano que sostenía un bisturí a punto de cortar la delicada piel de su estómago.

Komarov y Mórozov me miraron con miedo, ellos no se esperaban esta intromisión.

—Vólkov... —exclamó Fredek con miedo.

Sin pensarlo me lancé contra Mórozov y empecé a golpearlo desenfrenadamente. Vi cómo Komarov intentó escapar pero fue retenido por Alexei. La rabia era tanta que golpeaba repetidamente el rostro de aquel chico sin ninguna preocupación.

—¡Vas a desear no haber nacido! —un puñetazo en la nariz, el suelo se adornó de un gran rastro de sangre, intentaba defenderse pero le era imposible luchar contra todo el peso que estaba poniendo sobre él—. Hijo de perra, ¡Era tu amiga! —balbucea, toda la sangre en su boca impidiendo que hablara.

Seguía golpeando fuertemente a aquel chico, hasta que el sonido de un disparo me alertó. Volví en mí y al girar, me petrifiqué. Komarov le había disparado. Alexei sostenía su brazo con fuerza mientras se quejaba del dolor y la sangre se escurría por sus dedos.

—Vas a estar bien, solo te ha rozado. —me aseguré mientras lo revisaba.

El hijo de puta de Komarov se había escapado. Uno de mis hombre apareció en la puerta, bastante exaltado lo que significa que habría llegado corriendo hasta aquí.

—¿Y Komarov?

Pregunté mientras quitaba mi corbata para hacer un torniquete en la herida de Alexei. Este se quejó cuando hice presión contra la herida.

—Huyó por las escaleras de emergencia, los muchachos lo están siguiendo. —me dijo.

—Bien. —respondí mientras ponía a Alexei de pie—. ¿Cuánto tiempo nos queda antes de que llegue la policía?

—Unos diez minutos señor.

—Llévate a Alexei. —lo puse sobre su hombro para que se lo llevara—. Llévalo a la casa, que haya un médico allí para cuando lleguen. —asintió.

—¿Y ellos dos señor? —preguntó mirando a Mórozov, quien aún se retorcía un poco en el suelo, y a Bela sobre la camilla.

—Yo me haré cargo. Ahora váyanse.

Cuando por fin desapareció. Me giré hacia Fiodor, respiraba con dificultad, luchando por mantener su vida. Quité el seguro de mi arma, y luego miré a Bela, aún inconsciente.

—No me gusta que dañen a la gente que amo. —le dije a Mórozov. Sabía que me estaba escuchando—. Así que le voy a hacer un favor a Bela, a ti, y a mí. Nos vemos en el infierno.

El sonido del disparo se vio amortiguado por el de la sangre al tocar el piso, creando un gran círculo. Había muerto de inmediato. Guardé el arma dentro de mi pantalón y caminé por encima de toda la sangre hasta llegar a la camilla. Mi pecho se encogió al darse cuenta de lo inocente e indefensa que se veía sobre aquella mugrienta cama. Recordé que llevaba el tiempo contado así que procedí a desconectar todos los cables que rodeaban su cuerpo, retirar las agujas con delicadeza de su piel. Al terminar, la tomé entre mis brazos y me la llevé fuera de aquel lugar.

Nunca más dejaría que le sucediera algo, aunque tuviera que acabar con el mundo entero.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora