CAPÍTULO 24

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Bela Solovieva:

Mentiría si dijera que Maksim no cumplió absolutamente nada de sus palabras, porque no fue así. Durante toda esta semana ha estado al tanto de mí como del bebé, sin embargo, trata de mantener su espacio para no hacerme sentir presionada. He pensado seriamente en todo lo que pasó y admito que fue un poco incoherente de mi parte no permitir ni un poco que Maksim pudiese dar su versión de las cosas, aunque al final fuese a tomar la misma decisión.

La manera en que ha estado actuando revela lo posiblemente arrepentido que está por su actitud. Hace un año antes de todo lo sucedido era normal verlo desaparecer por días, incluso una semana. Debo admitir que el embarazo y la sensibilidad que produce en mí, realmente tuvo algo que ver con mi reacción.

He pensado seriamente en cómo estamos llevando las cosas y me doy cuenta de que estoy haciendo exactamente lo que le pedí a él que no hiciera. Supongo que al final del día, ninguno tiene la madurez suficiente para llevar este tipo de relación y mucho menos, la experiencia que esto requiere. Por lo mismo creo que lo mejor es hablar, hablar con Maksim y aclarar las cosas para que las mentiras del presente, no nos pasen factura en el futuro.

Miro el reloj en la pantalla de mi celular y descubro que ya son las 3 de la tarde. He pasado todo el sábado en el sofá viendo una serie en la televisión. Hyuk insistió en que deberíamos salir, ignorante de lo que me ocurrió hace una semana. Inventé una tonta pero certera excusa y simplemente no insistió. Yo agradecí mentalmente por el gesto.

Llevé a mi boca la gran cuchara repleta de helado sin despegar los ojos de la pantalla. Dos suaves toques en la puerta llamaron mi atención, dudé un momento mirando en dirección a esta y cuando la acción fue repetida, me puse de pie.

—¿Quién?

Pregunté a quien fuese que se encontrara del otro lado. Al no obtener respuesta, me di la vuelta con intención de regresar a la sala. Entonces, se escuchó una voz.

—Soy yo... Maksim. —mi corazón se acelera, mi pecho duele. Es la sensación que aquella voz, aquel aroma y aquel rostro causa en mí.

No importa cuánto lo escuché, lo huela o lo admire. Verlo, cada vez sucede como si fuera la primera, como si fuera algo que  mis ojos simplemente no pueden dejar pasar. Di algunos pasos y regresé hasta la puerta, abrí lentamente y no puedo mentir al afirmar lo caliente que se comenzó a tornar la temperatura en mi cuerpo. Acostumbrada a verlo vestido de traje la mayor parte del tiempo, era inevitable aquel colapso al encontrar a Maksim Vólkov con ropa deportiva.

Jesús de Veracruz.

—No sabía que hacías ejercicio al aire libre. —confieso sin dejar de observar lo que se deja ver de su perfecto y trabajado cuerpo en un intento de no parecer una acosadora.

—No lo hago. —responde con naturalidad. No dice más, tal vez buscando no tantear su suerte.

—Y entonces, la ropa es por...?

—Ah. —se mira a sí mismo como si hubiese olvidado lo que llevaba puesto—. Le hice una broma a Alexei y entonces se encargó de que el personal de limpieza no lavara mi ropa. Era lo único que tenía limpio. Si su intención era hacerme un hombre más visualmente atractivo, solo tenía que decirlo. —confiesa, suelto una pequeña risa y él se une. Nuestros ojos se encuentran y mi corazón siente morir. Se nota cansado.

—¿Quieres... Pasar? —pregunto, él vuelve a sonreír y asiente.

◇◇◇

Sirvo el agua caliente en las tazas con mucho cuidado, Maksim espera sentado en la cocina sin quitarme la vista de encima. Al terminar de llenar su taza, tomo asiento a su lado. Soplo un poco mi té buscando enfriarlo un poco antes de tomar de él.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora