CAPÍTULO 11

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Maksim Vólkov:

El sol tocaba mi bronceado y  mi muy bien trabajado cuerpo mientras yacía acostado a la orilla de la gran alberca. Sí, Maksim Vólkov por fin estaba en su casa y no en una oficina. Mis lentes de sol protegían mis ojos de la gran luz que se emitía desde el cielo.

—Ah... No hay nada como relajarse. —dije, para mí mismo—. Sol, agua y... —mi frase fue cortada al sentir como una gran sombra se paraba frente a mí tapando la luz, abrí mis ojos para encontrarme con un Alexei vestido de traje y con un semblante serio. Entonces, terminé mi frase—. Y desgracia.

—¿Qué crees que haces? —preguntó.

—Estoy haciendo un guiso, pensé que era evidente.

La verdad era, que quería hacer lo posible por no salir de casa, pues aunque lo evitara era obvio que haría cualquier cosa por "coincidir" con Bela.

—Maksim. Sé lo que estás haciendo, no vas a poder huir de Bela toda tu vida. —dijo Alexei mientras se sentaba en la cama al lado de la mía.

—¿Quién dijo que estoy huyendo de ella? Solo estoy disfrutando del clima y de mi piscina.

—No sabes nadar. —escupió Alexei—. Es más, ni siquiera sé por qué tienes una piscina, ¿por qué no te haces una sala psiquiátrica? Así te internas de una vez por todas.

Quité mis lentes de sol y se los lancé, para luego sentarme sobre la pequeña cama.

—En primer lugar, el tema de la piscina es Aesthetic. —expliqué.

—¿Aesque?

—Ay, olvídalo. Tanta cocaína te está haciendo daño. ¿Qué te trae por aquí? Seguro es la piscina. —afirmo, orgulloso.

—Realmente no te soporto. —habló—. No estoy aquí por tu piscina. Estoy aquí porque si no te lo digo yo, no sé cómo te lo vayas a tomar. —toda diversión en su rostro, se dio por perdida.

—¿De qué hablas? —cuestioné con dureza.

—Maksim, El-

El sonido de unos zapatos nos hizo a ambos estar alertas, Alexei retiró el arma de su pantalón y yo tomé la mía, que se encontraba sobre la pequeña mesa a mi lado. Ambos nos pusimos de pie al mismo tiempo apuntando hacia el mismo lugar, pero no fue hasta verlo, que mi rostro palideció. Mi arma dejó mis manos para llegar hasta el suelo, producto del shock del momento.

Tacones, vestido rojo y cabello rubio. Ojos azules y un aura de grandeza. Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo.

—Tú...

Sin poder hablar, aquella mujer se lanzó sobre mí, abrazándome.

—Maksim, te extrañé. —no me movía, aunque lo intentara, no era capaz de hacerlo. Cuando su abrazo terminó, me miró fijamente con una sonrisa en su rostro. No era una ilusión.

—Iryna...

◇◇◇

Bela Solovieva:

Me encontraba en casa haciendo el aseo de todo el lugar, la casa no estaba muy desordenada pero prefería hacer eso que salir a la calle y poder encontrarme a Mak... No, no pienses en él.

Limpiaba tranquilamente hasta que escuché el sonido de mi teléfono, dejé lo que estaba haciendo y limpié mis manos sobre mi ropa, para poder tomarlo. Cuando llegué hasta él y vi la pantalla, mis manos se pusieron frías del miedo. Lo desbloquee y entré directo al mensaje. Como era de esperarse, se trataba de anónimo.

"Una muy buena decisión darle una oportunidad al infeliz de Vladimir, lo merece.

Y que bueno que lo hicieras, porque Maksim no esperó mucho para reemplazarte.

Besos, Bela."

◇◇◇

Vladimir Záitsev:


Movía los papeles con desesperación en búsqueda de algo que pudiera realmente servirme para esta investigación, sin embargo, aquellos documentos no eran más de lo mismo. El sueño me estaba venciendo y entonces decidí ir por un café. Tan solo hice ponerme de pie para escuchar cómo la puerta era abierta, revelando a Amelia ocupando sus manos con dos vasos de café. Suspiré con alegría y la escuché reír.

—Supongo que eres un Ángel caído del cielo mismísimo cielo. —recité, dramáticamente. Ella solo rió.

—Quisiera decir que sí, pero lo cierto es que había especial de dos por uno y no podía desperdiciarlo. —bromeó mientras tomaba asiento frente a mí—. ¿Aún nada?

Suspiré con frustración.

—Es imposible, he metido a mis hombres bajo tierra, y aún así no logramos conseguir una información valiosa. —Amelia asintió mientras me miraba con una expresión parecida a la mía. Su teléfono sonó indicando la llegada de un mensaje, así que continúe con lo que estaba haciendo.

—Vladimir. —al llamado, miré en su dirección, encontrando a una Amelia confundida, algo estaba pasando—. Es... El mensaje es para ti.

Quise preguntar de qué hablaba, pero alguien llegó a mi mente. Tomé el teléfono de sus manos y leí.

"Solo porque has sido un buen muchacho, te ayudaré.

La persona que buscas, está muy cerca de ti. Incluso, creo que recientemente estuvieron en el mismo lugar.

No me agradezcas."

—Hijo de perra... —susurré.

—¿De qué se trata esto? —preguntó Amelia, trayendo mi ser a la realidad nuevamente. Rápido borré el mensaje y le devolví el teléfono.

—Tranquila, no es nada. —sonreí forzadamente intentando calmarla.

◇◇◇

Alexei Vodianov:

Maksim no hacía ningún tipo de movimiento, y es que aquel encuentro era exactamente lo que quería evitar. Cómo reaccionarían si su ex, a quien creían muerta hace años, reaparece como si solo se fue de vacaciones a Cancún. Sin aguantar más, me apresuré y con fuerza, tiré de ella para alejarla de Maksim.

—¿Qué demonios te pasa Alexei? —cuestionó con un tono molesto.

—Perdón, ¿qué dices? Creo que necesitaré una Ouija para hablar contigo. —respondí.

—Pedazo de b-

—Estás muerta. —la frase de Maksim llamó la atención de ambos. Sus ojos por fin parecían estar ahí—. Tú estás... Muerta.

Aquella mujer caminó hacia él nuevamente, esta vez no pude detenerla.

—Maksim, cariño. Lo puedo explicar todo, ¿sí? Solo necesito que me escuches. —rogaba. Maksim lo pensó por un momento, pensé que iba a negar pero el muy estúpido terminó por asentir.

Resoplé aburrido y empecé a caminar en dirección contraria a ellos.

—¿A dónde vas? —cuestionó Maksim, yo seguí caminando.

—A comprar velas, una Ouija y agua bendita. —grité—. ¡Ah! Y a contratar a un exorcista.

Esto no va a terminar nada bien.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora