CAPÍTULO 5

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Maksim Vólkov 

—¡Mira papá! —el pequeño Fiodor logra hacer una larga distancia sin la ayuda de su profesora. Aplaudo orgulloso y mis ojos se vuelven un poco llorosos.

—¡Eso es, campeón! —felicito, para luego tomar un poco del whisky que sostiene mi mano.

Por otro lado, la instructora de Zariè no la suelta ni un solo segundo y pareciera como si la pequeña luchara para escapar de sus manos y hacerlo sola. Río y no puede evitar pensar en que su actitud es idéntica a la de Bela.

Unos pasos se escuchan y giro mi rostro, Vladimir llega hasta mi lado y palmea mi hombro, habiendo resuelto todos nuestros problemas.

Esta semana en la que Bela y yo estuvimos distanciados, tuvimos una pequeña discusión al respecto que se convirtió en una pelea de golpes y luego, bastantes risas y una noche de trato.

Se sienta en la cama de playa a mi lado y observa a los niños, orgullosos.

—Menos mal les enseñas a nadar. —dice—. Así tendré que dejar de darte respiración boca a boca y le tocará a tus hijos.

—Eso es asqueroso, Vladimir. —respondo, asqueado.

—Exacto, Maksim. —la expresión de su rostro indica que ha revivido un momento trágico en su vida y yo solo puedo reír.

—Pero si quieres podemos probar. —digo, mientras tomo su cuello con fuerza y lo Halo hacia mí—. Esta vez puedes besarme sin necesidad de que esté muriendo.

—¡Basta! —dice mientras intenta alejarme, ríe consciente de que bromeo y mantengo mi boca formando un puchero, mientras trato de acercarme a él.

—Pensé que éramos una pareja. —molesto.

—Lo siento pero no me gustan los mafiosos. —responde, aún tratando de alejarme.

Sigo empujando su cuerpo hacia mí mientras él hace lo contrario. Estamos tan sumergidos en nuestra broma que ni siquiera notamos cuando alguien más se une a nosotros.

—¿Se puede saber qué están haciendo? —aquella voz detiene nuestro juego, pero no nos movemos de nuestra posición.

Cuando reaccionamos sobre cómo nos vemos ambos nos alejamos bruscamente y arreglamos nuestra ropa, manteniendo el semblante serio.

—¡Hola, Bela! —grita Vladimir.

—¡Sí hola, cariño! —me uno a él. Bela no dice nada, parece aún un poco frustrada por la antigua situación.

Pasa de nosotros y camina hasta la piscina.

—¡Mami! —exclama Fiodor.

—Niños. —los llama Bela—. Es momento de ir dentro.

Fiodor se queja pero hace caso inmediato a su madre. Bela se encarga de secarlo y tomar a Zariè entre unos brazos una vez que la instructora la saca. Me pongo de pie y camino hacia ellos.

—¿Y mi beso? —me quejo, y termino recibiendo uno corto sobre los labios, tan corto que ni siquiera puedo sentirla correctamente.

Toma la mano de Fiodor mientras sigue cargando a Zarié y se dirigen al interior de la casa.

—Mami, —Fiodor se detiene y se gira hacia mí—. ¿Papá y el tío Vladimir no vendrán? —Bela acaricia su rostro.

—No cariño, papá y Vladimir están intentando descubrir su sexualidad. —Vladimir escupe su trago—. Hay que dejarlos.

Bela se gira hacia mí y no deja de reír, parece divertirse con la situación. Cuando los tres desaparecen de nuestra vista, no puedo dejar de escuchar la estrepitosa risa de Vladimir.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora