Llegada la noche, Maksim aún no había vuelto. Me encontraba mirando a través del gran ventanal ofreciendo una panorámica y espectacular vista de la ciudad de Seúl. Quién diría que mi primera vez aquí sería de esta forma.
No salí de la habitación todo el día, uno de los hombres que cuidaba la puerta se encargó de traerme ropa limpia y algo de comer.
Aproveché la falta de Maksim para darme una ducha de agua caliente e intentar despejar mis sentidos. Luego de una pequeña siesta me sentía menos débil y agradecí por ello. Estaba tan concentrada que no me di cuenta cuando la puerta de la habitación fue abierta. Estaba anonadada con la ciudad frente a mí.
—Es un país bellísimo. —no tuve que girarme para saber de quién se trataba—. Yo solo vengo por negocios, pero me gustaría alguna vez venir y poder actuar como un transeúnte común y corriente.
Se detuvo en la esquina contraria a mí. Lo miraba embobada mientras él fingía contemplar la noche, no sabía cómo actuar y me pareció divertido. Miré que en una de sus manos sostenía una botella de vodka.
—Tomando tan temprano, ¿eh? —pregunté, miró la botella en su mano como si no supiera por qué la traía.
—Yo... no soy el mejor dando consejos y mucho menos consolando. Crecí entre muertes y dolor, así que sentir lástima o compadecer, nunca estuvo en mi vocabulario. —lo escuchaba atentamente—. No puedo darte ningún buen consejo pero, he aprendido que de vez en cuando es bueno ahogar tus penas, y olvidar aunque sea por tan solo un momento todo lo que tenemos que afrontar en el mundo real. Así que, sin mucho que decirte, solo puedo ofrecerte un trago y un hombro donde llorar.
Lo miraba con atención, una pequeña sonrisa apareció en mis labios.
—Está bien, Maksim Vólkov. —le dije, captando su atención—. Vamos a ahogar nuestras penas. Juntos, vamos a escapar un poco de esta realidad que ninguno de los dos decidió vivir.
◇◇◇
Nos encontrábamos sentados en la cama, Maksim frente a mí, y yo recostada contra el respaldo de la cama. La botella de vodka entre nosotros esperando que uno de los dos diera el primer paso. Nuestras miradas conectadas.
Lo vi moverse hacia adelante, hasta estar completamente inclinado hacia mí. Dejó un corto beso en mi mejilla y se alejó llevándose la botella con él.
—Nunca conocí a mi madre. —habló—. Mi madre, era una de las chicas capturadas por mi padre para la trata de blancas, abusó de ella y quedó embarazada. Vivió el embarazo y al momento de yo nacer, le dispararon. Le dispararon y le quitaron la vida sin ningún tipo de compasión.
Mi corazón se apretó. Abrió la botella y se dio un trago bastante largo. Él no quería que le dijera que lo sentía, él esperaba que yo lo escuchara, que escuchara al verdadero Maksim y que también pudiera abrirme con él. Me ofreció la botella, y lentamente la tomé. Entonces, también hablé.
—No pude despedirme de mis padres el día que murieron, ni siquiera pude darles un entierro digno porque no tenía dinero. Tuve que enterrar a ambos en la misma fosa e ir pagando por cuotas mientras intentaba dejar algo de dinero para comer. —hice una pausa, él no me interrumpió—. Lloraba todas las noches, pensando qué pasaría si al día siguiente no encontrara nada para comer.
Una lágrima dejó mi ojo derecho, para luego llevar la botella a mi boca y beber de ella. Como si mi vida dependiera de ese trago.
—Mi novia... —hizo una pausa y luego volvió a hablar—. Mi papá, mi padre la asesinó. La asesinó porque no quise terminar con ella. Solo era un adolescente, y vi cómo cubrió su cabeza con un saco y le disparó, sin ninguna piedad. Y-
Me moví de donde estaba y lo abracé fuertemente, sentada sobre su regazo, las piernas a ambos lados de él. No tenía que hablar más.
—Está bien. —le dije—. Está bien, no tienes que decirlo.
Acariciaba su rostro, aquel hombre no era el mafioso o el asesino, era el hombre que al igual que la mayoría de nosotros, se vio obligado a cambiar para adaptarse a la vida que le tocó vivir.
—Nunca, —empezó a contar—. Después de eso nunca volví a creer en nadie, ni en mí mismo. Pero aquel día en que te vi, me sentí en la necesidad de protegerte, porque sin saber por qué sabía que estabas tan metida en mi mente que si algo te llegara a pasar... mi corazón iba a romperse.
Mis ojos brillaban, mi corazón latía con fuerza. Continuó:
—Sé que el amor puede ser difícil pero, puede ser diferente, podemos hacerlo mejor. Puedo hacerte volar. —me miraba fijamente mientras sus ojos se llenaron de lágrimas—. Puedes por favor, amarme. O siquiera fingir que lo haces. Pero por favor, no digas que te quieres ir. Y no me refiero al lugar, estoy hablandome de mí. A mi corazón.
Podría intentar dudarlo, pero estaba claro que mi corazón quería lo mismo que él. No estaba en posición de hacerlo a un lado, porque yo quería permanecer junto a él. Respondí:
—No tengo que fingirlo. Solo enséñame a amarte. Puedo hacerlo mejor, mejor de lo que lo han hecho otros.
ESTÁS LEYENDO
Wet dreamZ [COMPLETA]
Teen FictionBela Solovieva ha vivido una vida normal para una chica de su edad, o eso era lo que todos pensaban. A los 17 años y sin ninguna experiencia en el amor, conoce a Fredek, de quien ella creía se encontraba totalmente enamorada. Todo marchaba de maravi...
![Wet dreamZ [COMPLETA]](https://img.wattpad.com/cover/258536068-64-k683618.jpg)