CAPÍTULO 2

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Hay momentos en la vida en que desearías que todo fluyera más despacio, con más calma. Pero ese momento para mí, que estoy corriendo por las calles de Moscú con una maqueta en mano haciendo lo posible porque ninguna de las dos toquemos suelo, no es uno de esos. Gracias al cielo vivo a solo 3 calles y la vergüenza no fue tan grande. Al llegar al campus corro hasta el lugar habitual en que suelo sentarme a respirar antes de iniciar cualquier clase, y gracias a la vida aún me quedan 6 minutos libres.

Al llegar a aquel banco, coloco la maqueta y me agarro las rodillas dramáticamente mientras respiro con dificultad. Una mano se interpone en mi campo visual mientras me ofrece una botella de agua, aquella singular risa hace acto de presencia y levanto mi rostro para encontrarlo.

—¿Vienes de correr un maratón? Wow Bela, no sabía que también eras atleta.

Aproveché mi posición para golpear levemente su entrepierna, ganando un quejido de su parte.

—Te lo mereces por burlarte de mí. Casi muero allá afuera. —recité dramáticamente.

—Detente, se supone que yo soy quien estudia arte, y con razón. —ambos reímos y me detuve a contemplar su rostro.

Fiodor Mórozov, mi mejor y único amigo actualmente. Que, ¿cómo nos conocimos? Fiodor estudiaba en la misma escuela a la que ingresé al mudarme a Moscú, a pesar de que todos pasaban de mi presencia, él fue el único que se acercó a mí y desde aquel día, somos inseparables. Al contrario de mi familia, Fiodor proviene de una de las familias más adineradas de la ciudad, incluso siempre me tendió la mano a mí y a mis padres cuando lo necesitábamos. Cuando empecé a quedar con Fredek y decidí comentárselo a Fiodor, descubrí que ambos se conocían. Según Fiodor, desde hace poco tiempo pues sus padres son socios del negocio en el cual decidió invertir su herencia Fredek.

Aquello me pareció maravilloso pues no tendría que hacer malabares para que mi mejor amigo y mi novio se llevaran bien. Fiodor ingresó a la universidad un semestre por delante que yo, en la carrera de artes, mientras yo opté por la carrera de arquitectura. Fiodor era una de las personas más dulces que conocía, a pesar de su fachada de bad boy (tatuajes, aretes y un semblante serio, sumando un cigarrillo cada media hora) sin embargo, conmigo era todo lo contrario de lo que podría aparentar.

—¿Dónde está el inservible de tu novio? —preguntó Fiodor mientras encendía un cigarro—. Debiste decirme que no iría por ti, hubiese ido a buscarte para que no corrieras un maratón por las calles rusas.

—Lo sé, había quedado en traerme. Pero estuve esperando una hora y cuando llamó, dijo que lo habían llamado del trabajo y que era algo urgente. Aún si te hubiese dicho era imposible que llegara a tiempo, así que tomé la mejor decisión en el momento.

—¿Hacer el ridículo? —me cuestionó burlón.

—¡Hey! —exclamé golpeando su brazo para luego reír—. No todos los días se ve una dama tan espléndida corriendo por las calles de Rusia.

Me defendí. Un beso fue depositado en mi mejilla para luego reír.

—En eso tiene toda la razón bella dama, pero debería irse antes de que tenga que hacer otra maratón porque ya va 2 minutos tarde.

Mis ojos se abrieron como platos y tomé mi maqueta para salir corriendo nuevamente dejando a un Fiodor divertido.

◇◇◇

—¿Por qué debemos estudiar?

Pregunté a Fiodor con nada de ánimos. Ambos nos encontrábamos en la cafetería de la universidad, eran las 6 de la tarde y apenas habíamos terminado todas nuestras clases del día.

—Yo por obligación y tú, para que no sigas dependiendo del patán de tu novio, y por obligación. —respondió Fiodor tranquilamente.

—Aghs. —resoplé—. Debería irme a casa ya. —dije empezando a recoger mis cosas.

—¿Tampoco vendrá por ti? Bela, ya desde casi un mes que esto se está haciendo rutina. Si no puede venir por ti al menos que te lo haga saber con tiempo. Sabes que no es seguro caminar por las calles de Rusia a estas horas. —reprimió.

—Lo sé. Pero tampoco es como que tenga tiempo de verlo para cuestionarle aquello. Debo irme.

—Espera. —me interrumpió. Tomó sus cosas y se puso de pie a mi lado—. Yo te llevo.

El camino a casa fue muy ameno pues me resultaba bastante cómodo estar en su compañía. Al llegar a mi edificio, apagó el vehículo y me miró sonriendo.

—Ya llegó a su castillo, princesa. —reí ante su comentario.

—Payaso. Gracias por traerme, siempre salvándome la vida. —guiñé un ojo.

—Bela, siempre voy a estar para ti, lo sabes. Y en cuanto a Fredek, sabes que no tienes necesidad de aguantar todo esto, yo puedo ocuparme de ti sin ninguna preocupación.

Dijo bastante seguro y sabía que todo lo que decía era cierto. Fiodor era la única persona que siempre estaba a mi lado a pesar de todo.

—Lo sé. Pero no quiero tomar ninguna decisión sin consultar qué le puede estar pasando. Debe ser difícil para él hacerse cargo de todo esto solo. No te preocupes por mí, superhéroe. Te quiero, ya debo irme.

Besé su mejilla y me bajé del vehículo encaminándome hacia la entrada, dejando a un Fiodor preocupado por algo que al parecer, solo él conocía.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora