CAPÍTULO 17

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10:00 pm. Me encuentro en el mismo muelle que aquel día, pero la diferencia era que no había ningún héroe sin capa para venir a salvarme. Las personas empezaban a irse y despejar el lugar. Uno de los guardias se acercó a mí y me dijo que ya había llegado la hora de cierre del lugar por motivos de seguridad.

Le agradecí por la información y me puse en pie. Mis ojos pesaban un poco pues se encontraban hinchados, debido a todo lo que había llorado. Salí del muelle y empecé a caminar sin rumbo alguno.

12:00 pm.

No había ningún transporte a esta hora, así que me vi en la obligación de volver a casa caminando, crucé por un parque bastante colorido. Varias parejas y familias aún se encontraban en el lugar.

Caminé a paso lento y sin ningún tipo de prisa. Mi teléfono no sonaba pues había decidido apagarlo al momento de salir de la cafetería, quería privacidad pues no me sentía en la capacidad de explicarle a nadie cómo me sentía.

Si mi madre estuviera aquí, diría que este tipo de cosas son las que condicionan el tipo de ser humano en que decidimos convertirnos. Pero, ¿qué pasa si no puedo luchar contra estas situaciones? Si ya no quiero hacerlo. Todo esto, es mucho más fuerte de lo que puedo soportar.

Decido volver a la casa, pues está haciendo bastante frío y la ropa que llevo puesta no me ayuda mucho.

◇◇◇

Camino cerca de la universidad, que se encuentra totalmente vacía y sigo mi camino para llegar a mi casa. Al llegar al edificio, noto la presencia de un vehículo desconocido en la entrada, pero decido no hacerle caso. Tal vez alguno de mis vecinos tenga visitas en su casa. Olvido el ascensor y opto por subir las escaleras. El cansancio empieza a aparecer en mí y mis pies arden de tanto haber caminado, ahora pienso que no fue tan buena idea.

Llego a mi piso y abro la puerta con pesar. Al cerrar la puerta tras de mí, tengo la sensación de que hay alguien más en el lugar, cuando enciendo la luz y me giro, lo veo.

◇◇◇

Anónimo:

—Señor, ¿entonces qué hará con Vólkov?

Pregunta Julio, mi mano derecha.

—Maksim no es de los que se enamoran, Julio. ¿Qué le atraiga para coger? ¡Es un chico, es normal! Ya se le pasará. Maksim no tiene tiempo para esas cosas.

Y tenía razón, desde hace años Maksim había planificado su vida y era obvio que en ella no había incluida ninguna mujer. Trataba de ser discreto con sus decisiones, pero en este negocio al fin y al cabo todo se sabe. Juegues en el bando que juegues.

—¿Cree que ya se haya olvidado d-

—No creo, le conviene haberlo hecho. No perdí tanto tiempo en esto como para que me salga con una estupidez. El plan sigue como va. Aún no le levanto la bandera roja. Aún no, Julio.

◇◇◇

Vladimir Záitsev:

Revisaba con tranquilidad los documentos que Fiodor me había hecho llegar, y no pude evitar sentir un escalofrío al recordar aquel día en que lo conocí. Un muchacho que no merecía la vida que le ha tocado vivir.

Aquel mismo día, en que perdí mi ascenso por intentar hacer el bien. Desde ese momento le seguí el paso al muchacho, y él me lo siguió a mí. En pocas palabras, cada uno buscaba su forma de pedir perdón por no haber podido ayudar al otro.

Papeles, fechas, locaciones. Todo. Prácticamente acaba de poner su vida en mis manos, y yo sé que no es más porque sabe que van a venir por él, solo queda esperarlo.

Decido guardar los papeles y salir de la oficina, me subo en mi vehículo y salgo de aquella zona policial. Manejo con cuidado, pero lo que veo en el transcurso, llama mi atención.

A lo lejos, veo a Komarov ingresando a un vehículo, seguido de él, un hombre que reconocería en cualquier lugar. Inmediatamente sé quién me va a dar la información que necesito.

Tomo mi teléfono y hago una pequeña llamada. Contestan de inmediato.

—Amelia, necesito que me investigues quién fue la última persona para la que trabajó Komarov. Lo quiero para hoy.

Ahora sí no te me vas a escapar.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora