Akira
Me di una última mirada en el espejo de la entrada y una vez conforme con mi sencilla vestimenta, abrí la puerta a mi amigo, quien llevaba algunos minutos esperándome en la puerta para ir a la plaza con sus amigos. Estuvo toda la tarde insistiendome no solo porque quiere que yo este ahí sino también porque para él iba a ser importante, aunque nunca me dijo que pasaría para que sea tan especial que yo vaya.
Chequeé que no me olvidara nada y una vez que apagué la luz para retirarme de la casa, abrí la puerta pensando encontrarme al morocho parado en la puerta, pero no fue así.
En realidad si, Mateo estaba allí, pero no estaba solo...
—Hola Kira. —saludó él con una tímida sonrisita a boca cerrada, yo fruncí mi ceño confusa al ver a la hermosa compañera que estaba a su lado— Agustina. —me presentó a aquélla castaña mientras la señalaba con su mano— Agus, ella es Akira. —dijo esta vez a su compañera quien era una completa desconocida para mí, pero me dejaba el autoestima por el subsuelo.
Aún sin entender que sucedía y quien era esa tal Agustina, para no ser maleducada saludé con un beso en la mejilla a ambos, para luego cerrar la puerta con llave y comenzar nuestro camino hacia la plaza.
Ellos iban adelante y yo detrás suyo estaba un poco incómoda, simplemente porque hablaban entre ellos y yo me sentía un poco excluida, pero decidí quedarme callada y caminar las pocas cuadras que teníamos hasta la plaza.
Bajé mi vista y pude darme cuenta que sus manos estaban entrelazadas, lo que me hizo pensar que aquélla castaña era la famosa chica de la que tan contento me hablaba hace algunos días atrás, y al pensar en que las cosas entre ellos de a poco iban avanzando me daban ganas de escaparme corriendo y llorar un año entero.
No sé porque, tengo miedo. Miedo a que él me olvidara, que me deje de lado por aquélla castaña, miedo a que nuestra relación cambiara, miedo a que ya no nos viéramos con tanta frecuencia porque él ya no tendría tanto tiempo para mí, aunque también me causaba celos. Mi amigo, el que me llena de besos a mí, el que me abraza a cada minuto a mí, el que me trata como si fuese su propia hermana menor a mí, a ese amigo, tenía que compartirlo con otra piba que probablemente reciba todo el cariño que él me entrega pero con más intensidad.
Y...sí, me moría de celos.
—¿Qué onda, gato? —oí una voz que llegué a reconocer, entonces fruncí mi ceño confusa y al salir de todos aquéllos pensamientos en los que me encontraba tildada, pude darme cuenta que ya habíamos llegado a destino.
Él con una sonrisa de oreja a oreja saludó a ambos de sus amigos, y obvio también presentó a su compañera quien se la veía bastante alegre y copada, aunque no intercambiamos palabras en todo el camino.
—¿Y vos wacha, qué onda? —saludó confianzudo el castaño mientras revolvía mi pelo, rodé mis ojos algo molesta causándole una contagiosa risa, y luego me abrazó por el cuello en modo de saludo.
—Dejala en paz, gil. —soltó chasqueando su lengua el morocho al ver como aún yo seguía tratando de peinarme por el lío que me había dejado Daniel en la cabeza, él se acercó a ayudarme y a peinarme un poco ya que parecía un remolino.
—Dejá de ser tan cuida vos, se puede defender sola ella. —habló el ojiazul con el ceño fruncido, haciendo reír a todos los presentes excepto la castaña.
Saludé a Valentín con un beso en la mejilla y luego nos sentamos los cinco en dos troncos diferentes, ya que Mateo se había acomodado con su chica en el otro. Yo me senté entre medio de Valentín y Daniel, quienes estaban en un extraño silencio bastante incómodo.
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Akira; trueno.
Romance"Siempre imaginé que algo especial tenías, tu nombre encaja perfectamente con vos. Sos luz, y llegaste justo para iluminarme en la oscuridad donde yo estaba metido" Esta novela habla de temas sensibles y delicados que pueden ser ofensivos al lector...
