capítulo quince.

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Akira

—Dale Mateo, pone la serie. —bufé al morocho mientras lo zamarreaba para que me de un poco de atención, ya que estaba hace minutos concentrado en su celular y tecleando a lo loco.

—Dani me habló para juntarnos. —dijo levantando por fin su vista para mirarme, mientras llevaba su pulgar a su boca para masticar su uña.

—¿Me vas a dejar sola? —pregunté formando un puchero en mis labios y poniendo mi mejor cara de perrito mojado. Aunque no me molestaba en lo absoluto que él se fuera de mi casa para salir a disfrutar, realmente no quería que me dejara sola, no me gusta. Desde chica que me da terror tener la casa sola, mucha gente lo disfruta y aprovecha para hacer cantidad de cosas con total libertad, pero a mí me traumaron los noticieros con las cientos de veces que he visto como la gente entraba o saltaba por los techos para robar, y claro me da terror que entraran estando yo sola.

—Vos venís conmigo. —aclaró alzando ambas cejas, yo rápidamente me negué, provocando que él me mirara con el ceño fruncido algo confuso.

—No Mateo, no es de forra ni de ortiva pero después de la última vez no quiero estar con tus amigos, no me voy a sentir muy cómoda. —expliqué mientras con firmeza seguía negandome, pero él me impidió que siga sacudiendo mi cabeza cuando acunó mi cara con ambas de sus manos. Me tomó bastante por sorpresa.

—Te prometo que la vamos a pasar bien, por favor. —pidió arqueando sus cejas con algo de pena, y hasta llegaba a darme cosa negar su propuesta— Si no te sentís cómoda me decís y nos vamos, pero igual voy a estar al lado tuyo fichando que esté todo bien, no te voy a dejar sola. —agregó y fue lo suficiente para convencerme— Además Valentín no creo que esté si Dani sabe que estamos peleados, y Daniel ya me pidió perdón por lo que te hizo y me re entendió así que no tiene problema. —explicó esta vez quitando sus manos de mi rostro para llevarlas otra vez a su celular, probablemente para hablarle a su amigo.

—Está bien, voy. —contesté soltando un hondo suspiro, y provocando que él me levantara su vista para dedicarme una leve sonrisita a boca cerrada.

—Él ya sale para la plaza, ¿vamos saliendo nosotros? —preguntó alzando ambas cejas y yo asentí con mi cabeza. Me levanté de mi asiento para apagar la tele y él imitó mi acción pero para dirigirse hacia la puerta y allí esperarme parado.

Una vez que mandé mensaje a mi mamá avisando que saldría con el morocho, guardé mi celular en el bolsillo y al acercarme a él ambos nos tomamos de las manos como ya se nos había echo costumbre hacer cada vez que salimos juntos, como si fuésemos dos infantes inocentes, algo de niños.

El camino hacia la plaza fue bastante tranquilo, intercambiamos pocas palabras pero el silencio que mayormente se hacía presente no era para nada incómodo, se notaba que ambos lo disfrutábamos y eso es señal de la confianza que llegamos a tenernos el uno con el otro, eso me encanta.

A dos cuadras antes de llegar Mateo se desvió hacia un pequeño almacén para comprar una caja de vino Termidor para "no llegar con las manos vacías" tal como él me dijo, aunque era obvio que el utilizaba cualquier excusa para mojar sus labios con un poco de alcohol.

Una vez que llegamos a la plaza a pocos metros de distancia pudimos visualizar al castaño sentado debajo de un árbol, mi amigo esbozó una gigante sonrisa al verlo, sonrisa la cual al instante se esfumó al ver que su amigo no se encontraba solo.

Nos llevamos una inesperada sorpresa, Mateo se llevó una inesperada sorpresa...

—¿Por qué lo trajiste, Daniel? —preguntó entre dientes mientras se acercaba hacia el recién nombrado a pasos acelerados, con la bronca que ya comenzaba a hacerse presente podía notarse como la venita de su cuello comenzaba a hacerse notar. Mateo apenas vió a Valentín sentado con total comodidad al lado del castaño apretó con fuerza mi mano como si provocaría al ojiazul, o como si diera a entenderle algo que realmente no sabría con presición.

Akira; trueno.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora