Mateo
—Que raro que no saliste con los chicos hoy. —habló mi progenitora mientras se cebaba un mate. De seguro sabía a la perfección que algo sucedía entre nosotros, como toda madre pareciera tener un sexto sentido.
—Nos peleamos. —contesté algo seco mientras dejaba mi celular a un lado para compartir mates con ella. No quería hablar del tema, aunque sabía que se aproximaba un interrogatorio de su parte.
—¿Qué pasó? —preguntó algo apenada, ella a mis amigos los trata como si fuesen dos hijos más. Tantos años de amistad que tenemos ya se volvieron parte de mi familia, aunque eso me juega bastante en contra en las peleas; me hacen extrañarlos de más.
—Valentín se fue de boca. —respondí mientras untaba manteca en el pan que recientemente había cortado en dos partes. Al sentir el pequeño silencio que se había formado levanté mi vista para mirarla, y solo me bastaron algunos segundos para darme cuenta de que, según lo que su cara me decía, ella sentía que algo más habia pasado entonces volví a hablar— Y... bueno, yo también. —suspiré hondo mientras ella asentía segura con su cabeza, ya lo sospechaba desde un principio que yo en la historia no estaba siendo ningún santo.
—¿Qué dijeron? —preguntó curiosa esta vez pasándome a mí un mate con varias cucharadas de azúcar como a mí me gusta.
—¿Viste que en los días que estuvimos en el hospital conocí a una chica? La que después invité a casa ¿te acordás? —comencé a hablar tratando de hacerle acordar las veces que yo la mantenía al tanto de todo lo que me sucedía: cuando conocí a la Akira, cuando hablábamos por chat, cuando la invité a casa, y así ella de a poco la fue conociendo, porque a mi mamá siempre trato de contarle todo lo que me sucede. La mayor asintió con su cabeza ante mi última pregunta, se acordaba— Bueno, cuando la invité Valentín me largó que ya me había olvidado de Olivia después de todo lo que pasó porque se piensa que me la estoy chamuyando. —solté algo molesto al recordar aquélla escena. Ella negó con su cabeza algo apenada al oír mi relato, aunque quedó en silencio esperando a que contara la otra parte— Yo me enojé... —comencé a hablar mientras le daba el último sorbo al mate y me tomaba mi tiempo con algo de miedo a como vaya a reaccionar con lo que iba a soltar— Y lo culpé por el accidente. —largué cerrando fuerte mis ojos mientras estiraba mi brazo para pasarle el mate. Una vez que me animé a mirarla pude ver como tenía sus ojos bien abiertos sorprendida por lo que le había contado— Me fui al carajo.
—¡Nadie tuvo la culpa hijo, Dios! —dijo algo apenada mientras refregaba su cara con ambas manos, yo asentí razonable.
—Ya sé ma, pero me dolió lo que me dijo y tiré esa, me fui de mambo ya lo sé. —lo arrepentido, después de toda la culpa que el ojiazul sentía cuando salió del hospital me sentía peor al haberle dicho una cosa así.
—Hablá ya con él Mateo, pedile perdón y explicale que acá nadie tuvo la culpa de nada. —pidió algo exigente con su voz un poco rígida, me merecía el peor de los tratos después de una cosa así.
—Ahora le hablo. —suspiré con miedo, no sé que llegara a responder mi amigo pero mi mamá tenía razón, tenía que hablarle.
valen
valen
podemos hablar un toque?
que querés?
me fui de mambo boludo
hablemos
en 10 minutos en la plaza
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Akira; trueno.
Romance"Siempre imaginé que algo especial tenías, tu nombre encaja perfectamente con vos. Sos luz, y llegaste justo para iluminarme en la oscuridad donde yo estaba metido" Esta novela habla de temas sensibles y delicados que pueden ser ofensivos al lector...
