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Mateo
Abrí mis ojos confuso al oír ruidos extraños provenientes del living. Giré mi cabeza para chequear si Akira seguía conmigo y...si, estaba desmayada del sueño.
Sonreí como idiota al verla y corrí algunos mechones que caían sobre su rostro para que no la molestarsn, y pensaba seriamente en dejar un besito sobre su frente pero era demasiado.
¿Qué mierda me está haciendo Akira?
Sacudí mi cabeza para quitar mi vista de ella y me volví a concentrar en donde estaba antes: los ruidos.
Probablemente Valentín ya esté despierto entonces me obligaba a mí mismo a levantarme para hacerle compañía, necesitaba saber cómo se había levantado y como se sentía hoy.
—¿A dónde vas? —preguntó la morocha con su voz de dormida al sentir como me senté en el borde de la cama, sin ni siquiera esforzarse a abrir los ojos.
—Se levantó Valen, voy a ver qué onda, seguí durmiendo si querés. —murmuré mientras me calzaba, pero sentí como ella se sentó en la cama, probablemente para ya levantarse.
Me puse las Crocs y después de acomodarme un poco los pelos salí de la habitación, aunque antes de llegar al living me desvié hacia el baño para lavarme los dientes y un poco la cara.
Al llegar al living me encontré a Valentín haciéndose un mate, sentado en la mesa en un completo silencio y con su mejor cara de dormido.
—¿Qué onda? —saludé a mi amigo apenas llegué a la mesa. Éste al verme me dedicó una débil sonrisa y me saludó con un choque de puños.
—Compré facturas. —avisó estirándome la bolsa una vez que yo me senté frente a él.
—¿Cómo estás? —pregunté concentrando mi vista en sus ojos, éste antes de responder asintió con su cabeza.
—Ya estoy bien. —contestó algo seco, aunque se lo notaba bastante caído.
—¿Seguro? —pregunté algo desconfiado, pero éste asintió con su cabeza.
—Sigo dormido, pero en cuanto me despierte me vas a ver con las pilas de siempre. —contestó dedicándome una sincera sonrisa que al instante logró contagiarme.
—Me alegro, wachin, de verdad. —contesté estirando mi cuerpo para revolver su pelo, éste se quejó exagerado y me la devolvió con un leve saque en la nuca.
Valentín efectivamente se siente mejor.
—Buen día. —saludó la morocha con su carita de dormida mientras se acercaba a nosotros, y yo no pude evitar quedar embobado al ver lo hermoso que le quedaba el pelo atado aún hasta recién despierta.
—Estoy pateadísima, perdón. —soltó avergonzada mientras mordía su labio inferior, al mismo tiempo que se acercaba al ojiazul para saludarlo con un beso y un abrazo, quien éste se lo consintió contento como un nene.
—Yo te doy. —solté con total seriedad y Valentín abrió sus ojos como platos, mientras la morocha rió por mi comentario al tomárselo con humor.
¿Cómo le explicó que lo dije en serio?
—¿Cómo estás, chiquito? —preguntó Akira con ternura a mi amigo, quien éste asintió sonriente mientras me pasaba mi primer mate.
—Estoy muy bien, posta, no se preocupen. —contestó mientras atacaba a la bolsa de facturas para agarrarse una medialuna de manteca.
Vi como ella ensanchó una sonrisa enorme al oír la respuesta del ojiazul y en aquél momento sentí un alivio inmenso en el pecho.
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Akira; trueno.
Romance"Siempre imaginé que algo especial tenías, tu nombre encaja perfectamente con vos. Sos luz, y llegaste justo para iluminarme en la oscuridad donde yo estaba metido" Esta novela habla de temas sensibles y delicados que pueden ser ofensivos al lector...
