"Tras él" 🏃🏻‍♀️parte 1

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"Vanessa Cueller Bonilla"Relata ella

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"Vanessa Cueller Bonilla"
Relata ella

Oficialmente, ya van dos meses y tres días de embarazo. Aún no sé ni de dónde carajos voy a sacar el valor para contarle esta vaina a mis papás. He pensado mucho en lo que me dijo Simón y en lo que sería de mi vida si detuviera esto. Me imagino de fiesta, conociendo gente, viviendo sin "ataduras"... pero sé que cada noche, al acostarme, me preguntaría: ¿Cómo habría sido?. ¿Sus ojos serían como los míos o como los de Isaza? ¿Tendría el talento de su papá o este mal genio tan berraco mío?
Sin importar cuántos hijos tuviera después, ese siempre iba a ser el mío; el que me regaló el hombre que más he amado, mi mejor amigo y mi peor enemigo. Me salen las lágrimas solas de pensar lo estúpida que fui al echarlo así. Lo extraño tanto que me duele el pecho, y ahora que lleva dos semanas sin llamar, siento que me está olvidando... y me da una jartera el alma porque, aunque yo se lo pedí, ahora me siento morir.
Me torturo escuchando el audio de nuestra canción: "Pero no somos amigos". Cada palabra nos describe. Lo nuestro fue una locura, una aventura sin fin, pero jamás un error... aunque yo no descansé hasta confirmarle a él que sí lo había sido. ¡Qué tusa tan brava! Merezco este dolor por haberlo alejado, pero este bebé no.
Este bebé será para siempre la muestra del amor que siempre nos tuvimos Isaza y yo. Lo voy a cuidar como nunca he cuidado nada en mi vida. Le juraré lealtad y un amor tan grande como el que siempre le voy a tener a su padre, así ahora estemos en mundos distintos.

— ¡Adelante! —dije cuando escuché la puerta de mi habitación sonar. Se abrió dejando ver a Nath, que entró con esa energía que solo ella tiene.

— ¡Hola! —dijo tirándose en la cama—. ¿Cómo vas, wey? —me preguntó mientras bajaba la mirada a mi abdomen. Reviré los ojos y me dio por reír.

— Aún no se nota mucho, Nathalia, no sea exagerada —le dije. Ella soltó una carcajada.

— Lo sé, neta, solo es que... ¿no sé? Se me hace súper extraño que tú... bueno, ahm... ¿sabes qué? —se rascó la nuca toda nerviosa—. Mejor no digo nada, no quiero ponerte más estresada de lo que ya estás.

— Descuide —le dije interrumpiéndola con una sonrisa de oreja a oreja. Nath se me quedó viendo como si hubiera visto un fantasma.

— ¿Te sientes bien? Neta que no te veía reír desde hace semanas, wey —exclamó, y yo volví a reír. Es que de verdad me sentía diferente.

— No lo sé, Nath. Creo que apenas acabo de entender que tengo una vida dentro de mí, ¿sabe? Eso no es cualquier vaina, es algo muy grande —le dije tocando mi estómago, que apenas si estaba ligeramente inflamado.

— ¿Eso significa que lo vas a tener? ¿Neta? —me preguntó con los ojos brillando. Yo asentí—. ¡Genial! ¡No mames, qué emoción! ¡Colombia, voy a ser tía! —gritaba la loca emocionada. Me dio ternura pensar que se guardó toda esa alegría semanas enteras por no hacerme sentir mal.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora