Capítulo 64

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Kariann y Karlie habían accedido a quedarse en casa de Taylor, llevaban dos días ahí, y no había lugar donde quisieran estar más, y sobre todo Taylor estaba más que encantada de tener a su castaña ahí.

Tate se encontraba mejor pero aun así no se arriesgaría a mandarla a la escuela, o para ser honestos, si se hubiera atrevido de no ser por lo persuasiva que había sido Karlie. No le agradaba la idea de que se perdiera la última semana de clases, pero entendía que era mejor que se repusiera por completo.

Taylor había ido a la escuela por Beth, y ella se encontraba acostada con Tate a un lado. Se sentía más relajada ya que la niña parecía un poco más cómoda con ella, ella le daba de comer y permanecía con ella viendo la televisión la mayoría del día.

— Tate cariño, es hora de tu jarabe —. Se incorporó viendo la notificación de la alarma que había puesto como recordatorio en su teléfono. La oyó berrear un poco y retorcerse, pero cedió, luego de beberlo, se acomodó en el pecho de Karlie haciendo que esté revoloteara. No se movió, ni pretendía hacerlo, era la sensación más increíble que hubiera sentido, había intentado esos días intensificar su conexión con ambas niñas, entendía que llevaría tiempo, pero parecía ir por buen camino.

No solía hablar mucho con Tate que no fuera de las caricaturas que veían, sin embargo, parecía que se iban acostumbrando a la compañía, pasaban la mayoría de la tarde en la cama acostadas. Y aunque Karlie estaba llegando a su límite de ver animaciones estaba disfrutando bastante.

Estaba casi durmiéndose, sintiendo la respiración de la niña contra ella, cuando su teléfono sonó, sobresaltado a ambas. Lo sacó de su pantalón y sintió a Tate removerse. Volvió a sonar, no una, sino varias veces, como una lluvia de notificaciones que la empezaron a sacar de quicio.

— ¡Karlie! —. Se quejó Tate.

— Lo se cielo, perdón —. Karlie acomodó mejor a la niña en su hombro de tal forma que pudiera liberar el brazo y checar con ambas manos el teléfono, que seguía sonando timbre tras timbre.

Un momento se preocupó de que fuera Taylor, así que se apresuró a ver porque estaban rafagéandola con mensajes.

Le sorprendió ver que eran sus hermanas. Todas ellas.

KLOSSY SIS era el nombre de aquel grupo que acaba de aparecer en su listado de chats.

Se apresuró a silenciar el teléfono para no fastidiar a Tate con cada vibración o sonido, luego abrió los mensajes que no paraban de llegar, Kimberly había creado aquel grupo y antes de leer los mensajes eso ya de por si le daba mala espina.

Kimberly: ¿Cómo es que Karlie tiene criaturas y nadie me dijo nada?

La castaña abrió los ojos como platos, su madre era la culpable de todo aquello, una mezcla de frustración y molestia la invadió al instante.

Kariann: Cómo es que si nadie te dijo nada, sabes eso....

Kimberly: No te hagas la graciosa, sabes quién me lo dijo

Kariann: Mamá no debió hacerlo, ese es asunto de Karlie

Kimberly: Pues ya lo hizo y no puedo creer que todas sabían y nadie me dijo a mí, ¿dónde está Karlie?

Kariann: No estás aquí así que no cuentas

Kimberly: ¿Disculpa?

Kristen: Ay ya basta, Kimberly por qué no lo hablas con Karlie directamente, odio los chats grupales

Kimberly: Porque ella nunca contesta, es una maldita escurridiza y necesito respuestas ahora.

Eso era totalmente su culpa, salió del chat para ver si tenía mensajes en su chat privado con ella y así era, tenía horas que no le había contestado, debía esforzarse más por atender a sus hermanas.

Siempre Y Desde SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora