Lily estaba preocupada, ya pasaba de la medianoche y no sabía nada de Karlie. Desde la mañana que había salido ella a trabajar no había sabido nada, sin embargo, sabía que iría a buscar a Taylor.
Estaba al tanto de todo lo que Cara había hablado con la ojiverde y sabía que la incertidumbre estaba matando a la ojiverde. La entendía y es por eso que la impaciencia de la de ojos verdes no le molestaba. Pero lo hacía el hecho de que no tuviera la delicadeza de avisarle donde estaba. Porque aquel tema llamado Taylor no nada más a Karlie le preocupaba.
Estaba casi segura de que ese día había hablado por fin con ella, debía estar afectada por lo que sea que le haya confesado y por lo que sea que ésta le haya dicho, por eso tal vez había decidido no aparecer por el apartamento.
Lily quería pensar eso y no que algo malo le había pasado.
Molesta y preocupada arrojó su teléfono sobre la cama, la había llamado más de veinte veces y en ninguna ocasión se dignó a contestar. No sabía qué hacer.
Pensó en los posibles lugares donde la ojiverde pudiera estar, pero para su desgracia, no conocía muy bien la ciudad, Lily no había tenido tiempo para recorrerla, y Karlie menos de llevarla. Solo conocía los pocos lugares donde ambas habían ido, pero eso no bastaba, sabía que, si Karlie se estaba escondiendo, sería en un lugar que ella desconociera.
Fue a la cocina y se preparó un té. Necesitaba calmarse y pensar.
Estaba lista para ir la cama, pero no quería hacerlo sin esperar un poco más a la castaña. Así que se sentó en el sofá de la sala y prendió el televisor. Cada par de minutos checaba el reloj que colgaba de la pared, la noche avanzaba y no aparecía.
Ya era cerca de la una de la mañana, Lily seguía insistiendo a su teléfono y nada. La castaña estaba desesperándose. Intentó una vez más y cómo si se tratara de un milagro, la ojiverde contestó.
— ¿Karlie? — Soltó en un gritillo, entre aliviada y enojada.
— ¡Hola Lily! —. Karlie sonaba muy divertida y arrastraba las palabras, Lily apenas y la escuchaba por sobre el ruido de fondo. Música escandalosa y gritos.
— ¿Estás bien? —. Preguntó Lily con tono preocupado.
— ¡Sí! ¡Por supuesto!
— ¿Dónde demonios estás Kloss? —. La preocupación de Lily se trasformó en ira—. ¿Estás ebria cierto?
— No, no, para nada cariño—. Era más que evidente que lo estaba, y más por el uso de la palabra cariño que había utilizado.
— ¡No puedo creer que me hicieras esto Karlie!
— ¿Qué? ¿Yo qué hice? —. Al otro lado de la linea Karlie sonaba incrédula e inocente. Y totalmente ebria.
— Te he estado llamando toda la noche, ni siquiera me avisaste, ¿sabes lo que preocupada que estaba?
— ¿Qué? —. Parecía que Karlie no le había puesto atención, Lily bufó molesta, no tenía caso discutir con ella estando en ese estado.
— Dime en este momento dónde estás—. Exigió saber la castaña que en esos momentos ya se dirigía a la habitación a cambiarse de ropa para ir en su búsqueda.
— Nop—. Dijo Karlie juguetona al otro lado de la línea.
— ¿Disculpa?
— La verdad es que...—. Karlie empezó a reírse del otro lado de la línea sin control—. ¿Sabes? Ni siquiera recuerdo dónde estoy...
— No juegues conmigo Kloss, dímelo ahora mismo que ya salgo del apartamento—. Lily se estaba desesperando aún más si era posible.
—No juego es que... ¡no lo sé!
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Siempre Y Desde Siempre
Fan-FictionSiete años es mucho tiempo. Karlie lo sabe. Siete años sin ella. Siete años sin superarla. Siete años amándola aún. Karlie está consciente de que no podrá recuperar su antigua vida, su antiguo amor. Sabe que ella no la ha perdonado y que jamás lo ha...
