Taylor se sentía contrariada por el repentino regreso de Karlie, no de la mala manera, era solo que esperaba que la ausencia de la castaña le diera tiempo para pensar, había regresado a los dos días de aquella platica, no podía culparla, creía entender cómo se sentía lejos de las niñas de su familia.
La había escuchado demasiado preocupada cuando hablaron por teléfono y se enteró que Beth estaba algo enferma, le gustaba esa preocupación, pero no quería que se angustiara más de la cuenta. Beth estaba recuperada para cuando regresó, el alivio en su rostro había sido palpable y la alegría de las niñas también.
La rutina comenzaba a normalizarse, Tracy y Kurt las visitaban casi diario, ya habían encontrado un lugar donde quedarse, aunque pronto tendrían que regresar a chicago asi que ella no se opuso a que Karlie las llevara con ellos de paseo.
Esos dos días con Karlie de nuevo en casa le habían sentado de maravilla a Taylor, había dejado que se las llevara y se encargara de ellas lo que significaba un respiro, no los acompañaba no porque no quisiera, si no que su trabajo en la veterinaria la consumía más de lo que parecía hacerlo con Karlie el estudio fotográfico.
Le gustaba esta nueva vida. Karlie se hacía cargo de las niñas junto con su hermana y sus padres, que estaban fascinados y ansiosos por mudarse cerca.
Le gustaba la nueva dinámica familiar, si no fuera porque quería un momento a solas con la menor de las Kloss. Necesitaba hablar con ella, era un asunto de vida o muerte, pero si importante para ella y nunca parecía tener tiempo, Karlie estaba encima de ella la mayoría del tiempo por cuestiones de trabajo o estaban rodeadas de más gente. Empezaba a desesperarse porque el tiempo se le agotaba, las vacaciones de verano se agotaban y eso le reducía el tiempo de planificación para lo que venía.
— Bien, enanas, vayan por sus pijamas que se hace tarde —. Sugirió Kariann visiblemente cansada de jugar con ellas, y es que nunca se les acaba la energia, pero las castañas mayores y ella estaban fundidas por sus jornadas de trabajo.
Kariann tenía razón, ya era tarde, había oscurecido afuera, y Taylor se dio cuenta de que debía hacerse el tiempo para abordar a Kariann antes de que Karlie se lo impidiera. Karlie era como un imán, todo el tiempo quería estar abrazándola o sobre ella y le encantaba, dios sí que lo amaba, pero necesitaba un respiro para poder planear lo siguiente en su agenda mental.
— Karlie, cielo, porque no las llevas arriba y te cercioras de que se cambien y cepillen sus dientes—. Pidió de forma casual, suplicando que cediera, sabía que no podía decirle que no cuando se trataba de sus hijas, al igual que con ella, siempre que estaba en casa, la atención de Karlie Kloss caía sobre las tres.
La castaña ni siquiera dudo y se levantó para ir detrás de ellas.
Taylor suspiró aliviada y la siguió con la mirada hasta que desapareció por las escaleras, luego se levantó de su lugar tan rápido como pudo y se acercó a Kariann en el sofá de enfrente, pudo notar que la castaña se sorprendió de su repentina cercanía.
Kariann, necesito hablar contigo —. Taylor susurró confundiendo un poco a la menor.
— ¿Por qué hablas bajo? —. Dijo esta con voz normal y tratando de guardarse una risa para sí misma.
— Necesito preguntarte algo —. Kariann se imaginaba que era, sus labios se curvaron en una sonrisa y disfrutó de lo nerviosa que estaba Taylor.
— Es sobre Karlie y su cumpleaños —. Ni siquiera había sido una pregunta, Taylor asintió un poco avergonzada. — ¿piensas hacerle una fiesta?
— No, nada de eso —. Contestó Taylor con ojos abiertos, si mal no recordaba a Karlie no le gustaban, pero luego pensó que podría ser diferente ahora, asi que se preocupó en una milésima de segundo. —¿o debería? ¿Karlie solía hacer fiestas estos últimos años?
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Siempre Y Desde Siempre
FanfictionSiete años es mucho tiempo. Karlie lo sabe. Siete años sin ella. Siete años sin superarla. Siete años amándola aún. Karlie está consciente de que no podrá recuperar su antigua vida, su antiguo amor. Sabe que ella no la ha perdonado y que jamás lo ha...
