Capítulo 59

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Cuando era niña, le encantaba la vista de su habitación, daba hacia el jardín trasero y siempre podía espiar a sus hermanas que solían tener una casita en la cima de aquel viejo árbol que ahora parecía triste.

Solía oír las risas y como correteaban entre sí, lo que más le gustaba es que podía adelantarse a sus movimientos, solía interceptarlas en el pasillo cuando entraban o molestarlas desde ahí, era más grande que Kariann y Kimberly por casi siete años, por lo que jugar con ellas era su pasatiempo favorito en la adolescencia, Kris que era aun más grande se había ido a Miami a estudiar dejándolas solas con quince y ocho años, ella la había extrañado porque era quien cuidaba de ella, y supo que tendría que ser esa hermana para Kari y Kim.

Sin embargo, a los dieciocho decidió que quería ir a estudiar a Miami con Kris.

Se había sentido mal, extrañaba a Kris, pero extrañaría más a sus hermanas pequeñas, jamás se preguntó si la extrañarían, Kris había regresado un año después que ella se había ido, y pensó que mientras no se faltaran entre sí todo estaría bien.

Cuando fracasó y regresó a casa, sus pequeñas hermanas ya eran adolescentes, y entonces no es que hubiera mucho en Karlie para hacerse con el mérito de hermana mayor, si era justa, ellas habían sido como hermanas mayores con ella, protectoras y maduras.

Estaba echa una mierda antes y ahora, porque ahora estaba consciente de que no solo se trataba de Taylor y lo que perdió con ella. También perdió mucho con sus hermanas, incluso estando ya con ellas, se había sumido en sus asuntos y las había dejado un poco de lado.

¿Kariann también se sentía torturada por ese silencio abrumador que inundaba la casa en la actualidad?

No había más risas, no había más alegatos por cosas sin sentido, no estaba ella, no está Kris y luego su gemela se fue dejándola sola.

Ahora no parecía tan absurdo que hubiera viajado a Miami buscándola. Buscando algo de lo que solían ser. Buscando una hermana.

Lo primero que hizo tras ducharse y vestirse fue tomar su teléfono y mandarle mensaje a su hermana Kimberly.

< Estoy en casa, mamá dice que te fuiste a Inglaterra, no me ha dicho el por qué, solo sé que lamento no haber estado para ti como siempre lo estuviste para mí a pesar de ser mi hermana pequeña, tenía ganas de verte y ahora no sé cuándo podré hacerlo, cuídate mucho Kimby, te amo >

Estaba llorando, llena de nostalgia y angustia, extrañaba a antigua vida, la que no era complicada y en dónde la noticia más esperada y fácil de confesar era esa, que por fin sería madre.

Se limpio con prontitud las lágrimas que salían de sus ojos, se quedó con la mirada fija en el teléfono esperando que lo viera. Necesitaba que lo viera.

No estaba segura de la diferencia horaria que tendrían, así que no esperó tampoco respuesta inmediata, se acordó también que debía avisar a Taylor, así que abrió el chat con ella y le avisó de su llegada. A diferencia de su hermana, la rubia lo vio enseguida.

< ¿Puedo marcarte? >

No le respondió, ella misma le marcó necesitando oírla, se volvió a limpiar las mejillas y sorbió la nariz.

- Hey....

- Hola Karlie, ¿Llegaste bien? -. Karlie giró hacia la puerta, no quería que oyeran nada por si acaso sus padres andaban cerca, así que procuraría no decir su nombre antes de tiempo.

- Si, no he encendido mi teléfono hasta que he llegado a casa y luego me he duchado.... perdón por avisarte hasta ahorita -. Esperaba que Taylor no notara lo descompuesta que estaba.

Siempre Y Desde SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora