Lily se había aguantado las ganas de preguntar, no es que no tuviera la confianza para hablar con Karlie de cualquier cosa que pudiese molestar a su amiga, pero sentía de alguna forma que todo tenía que ver con la historia que había dejado en aquella ciudad años atrás.
Lily sabía que iba a ser difícil para Karlie regresar a Miami, las primeras veces en las que intentó acercarse a ella de una forma distinta a lo que era una amiga, Karlie le dejó claro en donde había dejado su corazón. Le contó toda su historia y ella lo había entendido. Había aceptado el hecho de que Karlie no había superado su pasado, a esa mujer, y sabía que el estar ahí revivía cada recuerdo y cada instante vívido.
Últimamente Karlie estaba más ausente que de costumbre. Normalmente solía ser muy distraída y despistada para algunas, si no es que la mayoría de las cosas, pero solía bloquearse casi como a modo de defensa cuando llegaba a un punto de estrés que ya no toleraba.
Eso era lo que Lily no acaba de entender. Karlie no parecía estar estresada, si no preocupada y mortificada. Y de hecho una de las razones por las que llevaba tiempo sin hacerlo demasiado era que la tenía a ella. Ella se endosaba lo más pesado en cuestión de los negocios. Ella se había hecho cargo de las contrataciones de los trabajadores y arquitectos para la remodelación del edificio que pensaban convertir en el cuarto estudio fotográfico. Incluso semanas antes había hecho parte del trabajo que le tocaba a Karlie porque sabía que ésta lo olvidaría. A Lily no le molestaba.
Tal vez era que aún mantenía una pequeña esperanza con la de ojos verdes, pero más que eso sabía que era una amistad profunda la que estaba ahí. Lily la apoyaría. Siempre lo había hecho, a sabiendas de su pasado. Por eso no sabía porque Karlie se comportaba de aquella manera y parecía a la defensiva siempre.
Sospechaba que algo tenía que ver con la mujer que le había roto el corazón en aquel lugar, pero no estaba segura. Y su amiga parecía no querer hablarlo.
Todo en Miami gritaba Taylor para la ojiverde. Y a su vez ese nombre significaba dolor, sufrimiento, arrepentimiento. Y esos sentimientos creaban un conflicto emocional en Karlie.
Una cadena de cuestiones que habían previsto, pero que a su vez esperaban que fuera catártico.
Lo único que podía hacer era esperar a que ella quisiera hablar del tema y lograra desahogarse. Sabía de sobra que no lograría nada bueno presionando a la ojiverde.
— Toma —. Le dijo Karlie extendiendo su brazo con un vaso en la mano para que lo tomase. Lily sabía que era su licuado de frutas favorito. Todos los días desde que habían amanecido juntas Karlie llegaba al apartamento o al edificio donde se encontraba supervisando, con uno de esos vasos. Karlie se había vuelto muy atenta con ella a través del tiempo, o eso creía inocentemente, Lily no sabía ni sospechaba que la castaña lo último que quería era complacerla con su licuado favorito en aquellos momentos.
No había más en la cabeza de Karlie que Taylor. La mujer con la que había acabado una relación de años, la única a la que había amado y sabía que aún amaba ella. Había vuelto día tras día a aquel local desde que la había visto caminar frente a él. No sabía que esperaba de aquello, solo verla de nuevo tal vez, como para asegurarse que no lo había imaginado. No se sentía tan valiente como para irse a parar frente a ella si se daba la ocasión.
El primer día sólo se limitó a estacionarse en la calle a unos metros del local donde había estado el día anterior, exageradamente a la hora exacta. Esperaba que Taylor apareciera de nuevo.
El día anterior a ese primer día de espionaje, había estado tan afectada que no había reparado en que cabía la posibilidad de que Taylor viviera y/o trabajara cerca de ahí.
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Siempre Y Desde Siempre
Fan-FictionSiete años es mucho tiempo. Karlie lo sabe. Siete años sin ella. Siete años sin superarla. Siete años amándola aún. Karlie está consciente de que no podrá recuperar su antigua vida, su antiguo amor. Sabe que ella no la ha perdonado y que jamás lo ha...
