Capítulo 68

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— ¿Estas bien? —. Taylor conducía con una mano, la otra se aferraba a Karlie, aunque no parecía tan alterada, lo estaba, ella también se sentía ansiosa después de haber salido casi huyendo de los Kloss.

— Eso creo —. Karlie sonrió de pronto, parecía irse relajando, la rubia alternaba su mirada del camino a ella, parecía contenta y eso era todo lo que quería.

Moria por saber que les había dicho, mientras tanto se conformaba con saber que estaba bien, no podían hablarlo con las niñas en el asiento trasero.

— ¿A dónde vamos? —. Preguntó asomándose Beth entre los asientos, haciendo enojar A Taylor.

— ¿Tendré que pegarte para que entiendas que no debes quitarte el cinturón? —. Exclamó la rubia soltando a Karlie para posarla sobre su hija.

— Es que no me gusta, no puedo moverme —. Dijo la niña tomando asiento de nuevo bajo la mirada de su madre. — Tate también se lo quitó.

Taylor bufó resignada, Karlie por el contrario la veía atenta. — ¿Qué?

— ¿Les has pegado? —. Taylor frunció los labios, nunca habían hablado de eso, y no podía asegurar que postura tenía Karlie respecto al tema, pero se lo imaginaba, tardó demasiado en contestar que la castaña asumió que era un sí. — Taylor, ¿las golpeas?

— Si lo dices así suena a maltrato infantil —. Karlie se removió en su asiento queriendo verla mejor a la cara, aunque Taylor veía hacia a la carretera. — Lo he hecho un par de ocasiones.

— ¿Por qué haces eso?

— No es la gran cosa Karlie, he tenido que reprenderlas algunas veces, y han aprendido la lección —. Karlie achicó sus ojos.

— No creo que tengas que hacerlo de nuevo —. Sentenció Karlie y ella sabía que no estaría de acuerdo con ello, sin embargo, soltó una risita que la hizo dudar.

— Lo haré si es necesario —. Taylor se encogió de hombros, sabía que Karlie jamás se atrevería, no solo porque lo dejaba claro con su comentario, sino porque era nueva en ello, estaba segura de que de haber lidiado con aquel par sola desde que empezaron a caminar, pensaría diferente. — No tienes que espantarte Karls.

— No creo que sea la solución, y no puedes seguir haciéndome eso —. Frunció el entrecejo sin entender que le estaba haciendo. — Hacerme a un lado.

Taylor se giró a verla, de eso iba, la culpabilidad volvió a instalarse en su pecho al ver la mirada perdida de Karlie. — Lo lamento Karlie, por supuesto que no lo haré, no ha sido mi intención.

Seguía haciéndolo.

Asumía que podía hacer las cosas sin tener que hablarlo con ella, pero no al revés. Era lo que la había enajado tanto en primer lugar.

— ¡Mamá a donde vamos! ¿podemos ir al zoológico? —. Tate volvía a interrumpirlas, no podrían hablar hasta que estuvieran solas, así que decidió concentrarse en disfrutar esa noche junto con Karlie.

— Sí, ¿a dónde vamos Taylor? Ni siquiera conoces Chicago, y al parecer tampoco cómo funciona el GPS, ¿ya te diste cuenta de que saliste de la ruta que marcaste?

— Cállate, sé lo que hago —. Karlie se estaba burlando de ella y le agradó que se relajara a pesar de las estupideces que ella decía.

— Yo solo sé que te desviaste demasiado, Lincoln Park esta hacia el otro lado, tardaras más en llegar desde este punto —. Explicó reprimiendo la risa por las caras que estaba haciendo Taylor.

— ¿Nos perdimos? —. Preguntó Tate.

— Mamá nos perdió —. Siguió picando Karlie sacándole una mueca a la rubia.

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