Afuera la temperatura había descendido, no demasiado, solo lo suficiente para que se antojara agradable permanecer sentada o acostada con una manta frente a la televisión viendo series y películas mientras bebía algo caliente. Que era lo que hacía Karlie.
Habían pasado dos días. Dos días en los que Karlie no sabía nada de Lily. En el fondo se sentía fatal, estaba consciente de que la castaña debía estar preocupada, más de lo que debía estar enfadada. Cara le había dicho que su amiga sabía que estaba con ella y que le había asegurado que estaba bien. Pero eso no era suficiente.
Ya tendría tiempo de arreglar las cosas con ella. Por el momento era todo lo que Karlie estaba dispuesta a informarle. Por el momento.
Karlie no creía posible sentirse tan cómoda en casa y presencia de Cara. Aunque después del par de días sentía que estaba abusando de la hospitalidad de la rubia, por alguna razón tampoco quería irse.
Sentía como si estuviera sanando las heridas. Cara se había preocupado por ella los últimos días y le aseguraba que se podía quedar el tiempo necesario. Karlie llego a pensar que la rubia también lo disfrutada.
Tal vez lo hacía. Como en los viejos tiempos. Estaba recuperando a su amiga.
Karlie quería pensar en ello de esa forma.
— ¿Quieres que rellene tu taza? —. Se ofreció Cara al ver que Karlie daba un largo sorbo e inclinaba su taza de más, en señal de que se estaba vaciando. Cara estaba sentada junto a ella, cerca, compartiendo la manta que las cubría. Karlie le sonrió levemente, aun no quería abrirse por completo y parecer demasiada confianzuda. Aún estaba un poco cohibida por la situación, pero era obvio que se sentía mejor.
— Yo puedo hacerlo Cara —. Karlie no quería aprovecharse de Cara, sería la tercera vez que le rellenara la taza. El chocolate que había preparado estaba realmente delicioso.
Era nuevo para ella saber qué Cara se interesaba por la cocina, y más aún que se le daba bien. Cara se había esmerado esos días en prepararle cada una de las comidas a la ojiverde, cosa que Karlie agradecía. La hacía sentir acogida y perdonada.
Había mucho que aprender de las versiones adultas de Cara y Taylor.
— No hay problema ojitos —. Karlie frunció el entrecejo, incrédula sobre el sobrenombre que acaba de usar de la rubia. Jamás le había dicho así y de ninguna forma que no fuera su nombre su apellido o alguna grosería a decir verdad y el que Cara hubiera inventado alguno para ella era un halago y un tanto extraño al mismo tiempo.
— ¿Ojitos? —. Karlie levantó una ceja. Cara se dio cuenta de lo que había dicho.
— Lo siento yo... —. Cara se apresuró a levantarse del asiento, casi arrebató la taza de las manos de la ojiverde para llevársela a la cocina—. Es solo que así le digo a...
Cara paró en seco de hablar. Iba a meter la pata de nuevo. Mantuvo la boca cerrada por fortuna y salió de la sala. Karlie al principio creyó que Cara estaría avergonzada pero no lo estaba tanto como nerviosa.
¿A quién?
Karlie quería dejar de tener dudas e intrigas. Pero lejos de resolvérselas, ese par solo la confundían más. Evitó preguntar y lo dejó pasar.
Cuando Cara regresó a la sala, le dio su taza a Karlie, quien murmuró un gracias y sorbió un poco. Ella hizo lo mismo tras colocarse de nuevo junto a Karlie.
— A una amiga — Dijo carraspeando la arquitecta. Karlie volteó a verla incrédula hasta que entendió a que se refería.
— ¿Una amiga de ojos verdes?
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Siempre Y Desde Siempre
FanfictionSiete años es mucho tiempo. Karlie lo sabe. Siete años sin ella. Siete años sin superarla. Siete años amándola aún. Karlie está consciente de que no podrá recuperar su antigua vida, su antiguo amor. Sabe que ella no la ha perdonado y que jamás lo ha...
