Capítulo 22

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Karlie no podía esperar más. Su ánimo había mejorado con la visita de Taylor, una chispa se había encendido de las cenizas que una vez fue su corazón.

Tenía que hablar con ella, estaba preocupada por todo el asunto del hospital, ya iban dos veces que se entraba que Taylor estaba ahí y Cara no le quería decir nada. Le asustaba que fuera un tema de salud.

No quería que nada le pasara.

Aún tenía adolorida la mano, los moretones se habían estado desvaneciendo y creía poder maquillarlos para desaparecerlos del todo.

Habían pasado cinco días desde la visita de Taylor, y aunque le pidió que cuando se sintiera mejor la buscará no podía esperar más. La ansiedad le ganaba y no sé sentía a gusto con nada de lo que le estaba pasando.

Aunque el tiempo con Cara era grato no podía permanecer escondida ahí para siempre. Tenía que empezar a arreglar sus asuntos. Taylor y Lily.

Se sentía terriblemente culpable con Lily, no había querido hablar con ella y sabía que debía estar preocupada. Pero primero tenía que ir con Taylor.

Por eso aprovechando que Cara estaba en el edificio trabajando ella se vistió y se arregló.

Ya casi eran las tres de la tarde, debía apurarse para alcanzar a Taylor en el consultorio, antes de que la arquitecta llegará también. Probablemente solo querría que siguiera posponiendo esa reunión.

Tomó su teléfono y su cartera no llevaba más con ella. Buscó un repuesto de la llave de Cara en la sala y cuando la encontró salió de ahí.

Echa un manojo de nervios muriendo por la incertidumbre, no sabiendo que esperar de aquel encuentro. Quería ver a Taylor, pero más que eso quería que al verla los ojos y que estos se iluminarán y le dedicará una sonrisa llena de cariño. Como antes.

Estaba pidiendo demasiado pero ya había una mínima posibilidad. Taylor misma había encendido esa chispa.

Salió a toda prisa, no tenía su camioneta así que pediría un taxi. Pero justo en la entrada de la casa de Cara iba llegando un carro conocido.

Lily.

¿Qué hacía ahí? Se supone que no sabía dónde vivía Cara. Se lo habrá sacado mientras estaban en el trabajo.

Gruñó frustrada mientras se estacionaba delante de ella, no podía seguir evitándola.

— ¡Karlie! — se bajó y rodeó el carro para aventarse sobe ella y abrazarla. — ¿Estas bien?

Karlie la abrazó de vuelta. Se sentía culpable y sin duda se relajó al ver qué Lily no estaba enojada.

— Estoy bien. — Le aseguró Karlie, Lily no conforme con eso escudriñó su rostro sus manos, como si de un bebé o niña se tratara. A Karlie le hizo gracia aquello.

— No puedo creer que no me mandaras ni un mensaje, es que eres una insensible —. Ahí estaba el reproche, Karlie tragó saliva tratando de escusarse. No podía decirle que realmente no quería saber de ella.

— Lo lamento Lily —. Su disculpa era sincera.

— Cara se ha compadecido y me ha dado su dirección, si no fuera por eso....— Así que si se la había pedido a su amiga.— Aguarda ¿qué haces aquí afuera?

— Debo hacer algo Lily.

— Hacer ¿qué?

— Realmente no tengo mucho tiempo para explicarte, pero necesito ir a un lado.

— No, definitivamente no, aún estás mal, te ves mal —. Karlie se sintió un poco desanimada por el comentario de Lily, pero no podía seguir posponiendo lo sus que solo se lo soltó.

Siempre Y Desde SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora