Capítulo 55

1.1K 64 32
                                        

Al día siguiente Taylor estaba esperando a la castaña, aún tenían planes para el día domingo, aunque ella había tenido su dosis de Karlie suficiente para el fin de semana, ahora las cosas eran distintas, Karlie estaba dispuesta a pasar tiempo con Tate y Elizabeth cuanto pudiera, así que se levantó temprano para esperarla, querían aprovechar el día completo.

Preparó el desayuno y subió al segundo piso para despertar a sus hijas. Las niñas no querían levantarse, como imaginó, estaban muy cansadas del día que habían pasado con Dianna, además de que estaban algo molestas por haberlas dejado la noche anterior. Lo había notado por sus expresiones cuando regresó a casa por la noche.

No había podido evitar pedirle a Cara que se quedará con ellas, necesitaba ver a Karlie, Tate le había dicho que no quería que se fuera, se sintió contrariada por la petición de su hija y la situación con la mujer que amaba, pero debía hacerlo.

La arquitecta no se negó, se quedó con ellas y cuando había regresado en la noche, había preferido irse a su casa. Estaban solas, le costó sacarlas de la cama, pero al final se habían levantado y bajado a la cocina, mientras les servía su desayuno notó lo serías que seguían ambas.

Normalmente jamás se callaban, en especial Tate, siempre estaba hablando de algo, o discutiendo con su hermana, pero esa mañana estaba más callada de lo normal.

— Tate siéntate para servirte el licuado —. Tampoco corría o saltaba de un lado a otro, parecía no querer desayunar y regresaba por las escaleras arrastrando los pies, gruñó audiblemente, pero Taylor lo dejó pasar, solo caminó obediente hacia la isleta y se subió a la silla, Beth ya estaba tomando lo suyo, también en silencio, pero eso era más común, cuando Tate no era la que era hablaba siempre, Beth tampoco lo hacía.

— Cuando terminen suben a cambiarse, ¿si recuerdan que les dije que Karlie vendría hoy? —. Beth asintió y Tate no dijo nada. A Taylor le preocupaba haberse precipitado la noche anterior y la semana anterior.

— Pero la viste ayer, por eso nos dejaste solas —. Sintió una opresión en el pecho ante el resentimiento de su hija. Era lo que no quería. Presionar a las niñas a una situación de por sí ya complicada. Taylor se giró y tomó asiento frente a ambas.

— Lo sé, pero era algo importante cielo, y hoy vendrá a almorzar con nosotras, creí que se les agradaría la id...

— ¿Qué era tan importante? —. Preguntó curiosa y de forma inocente Beth. ¿Cómo le respondía eso con una respuesta que ellas entendieran? Estaba sintiéndose acorralada.

— Son cosas de adultos amor, lamento haberme ido anoche así de pronto... —. Se quedó esperando respuesta, pero Beth estaba muy concentrada comiendo su panque y Tate jugueteaba con él en su plato. — Karlie les agrada, ¿no quieren verla? Las llevará al parque con las bicicletas...

— No, no quiero —. Se apresuró a decir la pequeña castaña ya enfurruñada, sorprendiendo a Taylor.

— Amor... ¿Es porque he salido con ella? —. Preguntó con cautela, estudiando la expresión cabizbaja de la niña. Se encogió de hombros y torció su boca en una mueca. — Karlie es mi amiga, y ella quiere convivir con ustedes, no quiero que estés molesta Tate, a veces saldremos solo los adultos, pero ella...

— No quiero que venga —. Sentenció y se retiró de la mesa en dirección a las escaleras esta vez decidida.

Taylor la dejó marcharse sintiendo que todo estaba haciéndolo mal, volteó a ver a Beth que seguía comiendo. — Yo si quiero ir al parque.

Taylor le sonrió a su hija y le dio un beso sonoro en la mejilla, haciéndola reír. — Beth cielo, ¿a ti no te importa que a veces salga con Karlie?

Siempre Y Desde SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora