¿Quién era la rubia que acompañaba a Taylor?
Karlie apretaba el volante con ambas manos, en parte para parar el ligero temblor y en parte para mostrar su frustración. No le agradaba ver que Taylor estuviera acompañada. Era una estupidez, pero ya que la tenía enfrente no le hacía ninguna gracia.
Un día después de haberla ido a buscar, Karlie se hallaba de nuevo aparcada frente a la veterinaria, en la cera contraria. Había llegado temprano igual que el día anterior, esperando que diera la hora indicada para salir y encontrarse de una vez por todas con la rubia.
Faltaba poco y la castaña vio estacionarse un coche plateado, no le tomó importancia, no hasta que vio descender a Taylor de él, por el lado del copiloto, la conocía bien y era imposible que se equivocara, era ella, cosa que no podía decir de su acompañante.
Cuando la doctora se bajó, Karlie no pudo evitar notar lo contenta que esta se veía, había sonreído felizmente a la conductora, entonces recordó que solía sonreír así para ella y que lo más seguro era que ahora lo único que lograra sacarle era una mueca de desagrado en cuanto la viera.
Karlie no vio a la acompañante hasta que esta salió del estacionamiento y giro para incorporarse a la carretera. Era una mujer joven, como de la edad de ellas, cabello rubio y algo largo.
Llevaba unos lentes oscuros que evitaron que escrutara su rostro por completo, pero aun así, su perfil era bello y a Karlie se le revolvió el estómago de pensar que era la nueva dueña del corazón de Taylor.
Esa era su oportunidad, a pesar de todo, Taylor estaba ahí, no había vuelta atrás, no podía seguir posponiéndolo, apagó la camioneta y se obligó a salir.
Esta vez sorprendentemente sus piernas no temblaban, estaba algo molesta, y no sólo se estaba adelantando al rechazo, sino que no dejaba de preguntarse si realmente aquella mujer la había amado lo suficiente.
Era obvio que estaba muy bien ahora, y Karlie entendía que había pasado mucho tiempo, tal vez el suficiente como para olvidarla, pero para ella era como si el tiempo no hubiera pasado en absoluto, y eso era prueba suficiente del gran amor que le tenía.
O lo muy estúpida que había sido.
Cruzó la calle casi corriendo, más por no darse tiempo a si misma a arrepentirse.
Cuando entró, la recepción estaba casi vacía, había un par de personas sentadas y una joven frente Nora, el corazón latía desenfrenado. Se obligó a calmarse y esperar su turno.
Taylor debía estar ya adentro de su consultorio, no estaba a la vista, Karlie estaba muriendo de los nervios. ¿Qué iba a decir? Su mente estaba trabajando a una gran velocidad.
Sin querer ser grosera, pero sin poder esperar más, se adelantó al escritorio de Nora. La mujer anotaba algo en una libreta mientras charlaba algo con la muchacha que cargaba en brazos a un gato de color amarillo y atigrado.
— Buenos días—. Dijo interrumpiendo a la mujer.
— Oh, hola señorita, de nuevo por aquí—. Nora la reconoció y saludó amable sin percatarse de lo impaciente que la ojiverde estaba—. En un momento la atiendo.
— Gracias—. A Karlie no le quedó otra opción que esperar al ver que su interrupción no iba a acelerar nada. Tan solo tardó unos segundos, que le parecieron una eternidad, y que solo lograron que los nervios se intensificaran, ya podía sentir su estómago tensarse y revolverse.
— ¿Viene a buscar a la doctora Swift, cierto? —. Asintió nerviosa—. Ella ya llegó, ¿quiere que le avise que ésta aquí?
— No, no, ¿podría entrar a su consultorio? Me gustaría que fuera una sorpresa—. Nora dudo un momento, pero esperaba que no sospechara nada o Taylor no le haya advertido antes de ella, pero la mujer asintió después y suspiró.
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Siempre Y Desde Siempre
FanfictionSiete años es mucho tiempo. Karlie lo sabe. Siete años sin ella. Siete años sin superarla. Siete años amándola aún. Karlie está consciente de que no podrá recuperar su antigua vida, su antiguo amor. Sabe que ella no la ha perdonado y que jamás lo ha...
