Karlie estaba jugueteando con sus manos, inquieta, Taylor se había metido a bañar, ella se había quedado sola en la habitación esperándola. Todo aquello le parecía algo inadecuado y no se terminaba por sentir cómoda.
Se distrajo estudiando el lugar, era una habitación amplia, decorada por cuadros de fotografías de Taylor y las niñas. Se perdió admirando cada una. Las paredes estaban tapizadas de ellas.
A donde quiera que veía, ojos verdes le regresaban la mirada, en especial había un portarretrato en una de las mesitas, un par de bebés regordetas, blancas como la nieve y ojos grandes y esmeraldas. Se encontró sonriendo involuntariamente mientras tomaba los cuadros en sus manos para admirarla con mayor detenimiento.
Las niñas en sus primeros pasos, con sus pequeños mechones apenas creciendo, eran otra de las postales que colgaba de la pared, otra donde salían un poco más grandes abrazándose la una a la otra con una sonrisa amplia y completamente alegres.
En su mayoría Taylor al lado, solo ella, a Karlie le dolió, repasar un poco por la vida de ellas y estar consciente de que se lo había perdido y no había forma de recuperar aquellos días. Acariciaba sus rostros pasando sus dedos, queriendo haber estado ahí, queriendo haberlas conocido desde siempre.
Pronto su sonrisa se fue desvanecido con tal convencimiento. Suspiró con nostalgia y pena.
Jamás terminaría de arrepentirse por todo. Una vida que se había perdido. Había dejado sola a Taylor y si esta, jamás la llegaba a perdonar, ella lo entendería.
Y aunque la hospitalidad de Taylor le estaba sorprendiendo, no le terminaba de sentar del todo bien, se sentía extraña dentro de aquella casa.
Una voz, la sacó de sus pensamientos de repente, ella giró hacia la puerta y se dio cuenta que era Cara.
— Vaya, vaya, ¿pasarás la noche con Swift?
— Cara, por favor — No se sentía de ánimo para bromas, menos de aquel calibre. — Solo vamos a hablar.
— Si y por eso te invitó a su habitación y se está duchando.... — Cara soltó una risita y Karlie sólo se llenó de pesadumbre. Eso jamás pasaría. Ya no. Taylor trataba de ser amable y aunque se veía contenta con su regreso no tenían porque tergiversar la situación. Cara se dio cuenta del ánimo que traía y la invitó a seguirla. — Ven. Tienes que verlas dormir.
A Karlie le agradó la idea, sonrió un poco entonces, y la siguió. La habitación de ellas estaba más adelante en el pasillo. Karlie imitó los pasos silenciosos de su amiga, abrió la puerta ligeramente y ambas se asomaron. Karlie no había experimentado una sensación así nunca en su vida. Un sentimiento de amor tan grande que no podía medirlo, que no podía contenerlo. Tan incondicional que sabía que pasará lo que pasará, ella tenía que estar ahí para ellas. Necesitaba estarlo.
Tenía que estar presente para los momentos que seguían, que faltaban, para proteger a ese par de angelitos con ojos verdes, eso le parecían. Sus rostros tan inocentes, tan calmos y sumidos en el sueño, Karlie lamentó haber aparecido hasta ahora pero también consiente de que aún podía estar, si se lo permitían, de ahora en adelante.
— Son hermosas —. Susurró casi para sí misma. Cara asintió.
— Sigue comprándoles media tienda de juguetes y vas a ganártelas pronto. — Ambas soltaron una risita cuando oyeron una voz detrás de ellas interrumpiéndolas de nuevo.
— Karlie —. Taylor había salido del cuarto de baño, traía un albornoz de franela color vino y se peinaba el cabello húmedo. Karlie apartó la vista de sus hijas y los posó en la sexy rubia que estaba en el pasillo. Le dolió saber que con ella ya las cosas eran un tanto diferentes, y no podría, quizá nunca, recuperarla. — Creí que te habrías ido.
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Siempre Y Desde Siempre
Fiksi PenggemarSiete años es mucho tiempo. Karlie lo sabe. Siete años sin ella. Siete años sin superarla. Siete años amándola aún. Karlie está consciente de que no podrá recuperar su antigua vida, su antiguo amor. Sabe que ella no la ha perdonado y que jamás lo ha...
