Capítulo 18

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Karlie se removía inquieta aun en sueños, pesadillas, no, más bien recuerdos que la atormentaban de nuevo, giró en su lugar de un lado a otro mientras balbuceaba algo inentendible para Lily quien la veía desde el otro sofá sin inmutarse.

— ¡No, ¡no! —. Empezó susurrando y terminó gritando la ojiverde al tiempo que se despertaba y se incorporaba en el sofá con respiración agitada sorprendiendo a la castaña.

Karlie parecía desorientada, agitaba la cabeza de un lado a otro tratando de ubicarse en tiempo y espacio. No tardó mucho en detenerse, una porque no le había costado darse cuenta de que había estado soñando y dos, porque el mareo no se lo permitió más.

— Lo siento —. Se disculpó con Lily, a la castaña no le quedó claro de que disculpaba exactamente, si por tener la pesadilla o por todo lo que había hecho la noche anterior. No importaba. Lily seguía molesta y se dispuso retirarse de la sala sin siquiera mirar a la ojiverde ni dedicarle alguna palabra.

Karlie se sintió fatal.

Poco recordaba de lo que había pasado, recordaba haber estado tan perdida y dolida que había decidido ir a desahogarse por su cuenta a algún lugar. No sabía cómo había llegado a casa, ni a qué hora, pero estaba segura de que le había causado muchos problemas a Lily y esta tenía motivos para estar enojada con ella.

No pudo evitar sollozar un poco.

Se tumbó tratando de reponerse en el sofá, al parecer Lily se había encerrado en la habitación, porque ya no podía oírla. La cabeza le dolia, le punzaba y no quería pensar en nada que pudiera agudizar ese dolor. Al tratar de tomarse la cabeza con una mano, sin querer se palpo parte del rostro y este le dolió tanto que reprimió un grito de la sorpresa.

Era su pómulo, recordó en ese instante la expresión de Taylor y el golpe que le había propinado. El pecho dolió.

Se quedo ahí unos instantes más, no quería ver el moretón que de seguro tenía en el rostro, se puso en pie solo para ir a la cocina en busca de un poco de agua. Su coordinación había mejorado, pero se sentía mareada y deshecha, no solo físicamente. Al regresar la sala se quedó indecisa delante del pasillo, la puerta del dormitorio estaba cerrada, pensaba que Lily no querría hablar con ella ni verla. Quería ir con ella y disculparse, pero se contuvo.

Después de varios minutos, se decidió ir en su búsqueda en vez de darle espacio. No podía estar esperanzada a que la castaña saliera e iniciara la conversación. Si estaba tan molesta como creía, no le hablaría en días. Karlie no iba a aguantar tanto tiempo.

De nuevo su mente maquinaba mil escenarios, que diría, que le respondería la castaña.

Trató de entrar a la habitación, pero esta estaba cerrada, a Karlie eso la sorprendió pues ninguna jamás solía hacer aquello. Solo le daba un indicio del nivel de cólera que poseía la castaña. Pero valiente Karlie como si aun contara con litros de alcohol en su organismo, se aventuró a tocar la puerta varias veces de forma constante y fuerte.

No obtuvo respuesta.

— ¿Lily? —. Karlie la llamó, no iba a darse por vencida. — ¡Lily!

— Vete Karlie —. La voz de Lily sonaba calmada a través de la puerta, cosa que Karlie no esperaba, pero que sin saber porque, dolia aún más.

— Abre por favor —. Suplicó Karlie al borde de las lágrimas de nuevo.

— ¿Qué no escuchaste? Vete.

— Quiero hablar contigo, necesito...

— No quiero verte, ¿por qué no te vas de nuevo como ayer?

Siempre Y Desde SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora