Capítulo 10

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Karlie se removió en el sofá, sintiéndose sola, parpadeó varias veces hasta que se despertó. Se sentía floja y pesada pero no se comparaba con cómo se sentía por dentro.

Recordó entonces por qué había estado llorando. Taylor. Siempre había sido ella y seguía siendo ella. Karlie se sentía acabada, ahora estaba segura de que haber regresado fue una mala idea. La peor de todas.

El poco avance que llevaba y que le costó años, se había ido al desagüe.

Taylor siempre estaría en su cabeza y en su corazón, y eso era lo que más la enojaba, no ser capaz de superarla.

Con pesadez se incorporó en el sofá, la cabeza le dolía un poco y sentía los ojos hinchados producto de haber llorado tanto. Pasó sus manos por el cabello tratando de acomodarlo, entonces reparó en que el departamento se encontraba en completo silencio. ¿Qué no estaba Lily con ella cuando cayó dormida?

Karlie se maldijo al recordar también que la había besado. Apoyó su cabeza en sus manos completamente frustrada.

Lily la quería, Karlie la quería, pero no de la forma en que Lily esperaba, y quería intentarlo, de verdad que quería seguir con su vida, deseaba poder ser la persona correcta para Lily, pero no podía, al besarla había confirmado que no se sentía correcto, no estaba bien con ella misma así que no tenía mucho que ofrecerle a Lily.

La amaba, pero era un sentimiento que era eclipsado por otro más fuerte.

Se puso de pie y vió por la ventana el cielo oscuro, hacia horas que se había quedado dormida, ahora le preocupaba que Lily se hubiera marchado del departamento pensando en lo que pasó.

¿Por qué nada le salía bien?

Fue a la cocina y bebió un poco de agua, de alguna forma se sentía más aliviada con la decisión que había tomado, no podía permanecer más en aquel lugar, no era sano para ella.

Decidió llevarse el vaso de agua a su habitación, aunque dormir le había servido deseaba poder sentir su cama y descansar mejor. No tenía ganas de nada más.

Caminó por el pasillo y llegó a su habitación, la puerta estaba abierta pero no le prestó atención. No hasta que entró y se percató de la maleta negra que había en la cama y de Lily justo al lado de ella.

Karlie se tensó, la maleta había estado días bajo la cama, la había hecho horas después de que había hablado con Cara, en ese momento parecía más decidida a irse, ahora ya no estaba tan segura, por eso no había querido decirle a Lily que se marchaba aún.

Karlie dio unos pasos al frente y posó el vaso en la mesita de noche.

— ¿Lily?­—.  Por fin levantó la vista hacia Karlie, estaba llorando, eso le dolió más a la ojiverde, se maldijo por aquello, ahora ella la había encontrado y probablemente había sacado conclusiones apresuradas —. ¿Lily que pasa?

— ¿Qué pasa?, ¡¿qué pasa?!—. Lily estaba realmente alterada, Karlie no pensaba que pudiera molestarse tanto, Lily no solía levantar la voz de aquella manera y Karlie se alarmó —. ¡¿Pensabas marcharte sin avisarme?! ¡¿Al menos ibas a dejarme una nota?! ¡¿Qué demonios pasa contigo?!

La castaña estaba paralizada, los ojos le picaban y sabía que no faltaba mucho para echarse a llorar de nuevo. Se sintió fatal.

— ¡¿No vas a decir nada?!—. Lily seguía gritando, Karlie se congelaba en ese tipo de situaciones, empezaba a agitarse y la respiración se le hacía pesada. Lily lo sabía, pero estaba molesta que en esos momentos, no le importaba.

— Lily yo...—. Karlie tenía un nudo en la garganta, quería explicarse pero no podía. Le dolía que Lily le hablara de aquella manera, la hacía sentirse culpable, y lo peor es que siempre terminaba aceptándolo.

Siempre Y Desde SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora