Habían pasado todo el día en Lincoln Park, después del zoológico habían paseado por la orilla del lago Michigan, habían decidido dejar los paseos en lancha para otro día, necesitaban regresar temprano porque Kariann debía partir hacia el aeropuerto. Debía regresar a Inglaterra y Karlie quería despedirla hasta el último segundo.
Su hermana parecía que reprimía las ganas de llorar en el aeropuerto, Kariann lo hizo contra todo pronóstico y las niñas parecían tristes porque debido a la despedida podían adivinar que no se verían en un largo tiempo.
Era la segunda noche en Chicago, Kristen las había invitado a cenar cuando salió de trabajar y habían accedido, en la noche por fin, las niñas parecían agotadas así que desde temprano habían caído rendidas en los brazos de Morfeo.
A pesar de que había sido un gran día, Karlie anhelaban que llegara la noche, parte de querer vivir con Taylor, era poder disponer de más tiempo con ella a solas, y no solo para hablar o discutir temas serios.
Quería recompensarla por la noche anterior, no podía mentirse a si misma, quería estar con ella y la vergüenza o la incomodidad no era suficiente para detenerla. Así que no se lo pensó mucho, mientras Taylor permanecía de pie frente al espejo del cuarto de baño y ella la observaba desde la cama, se decidió a acercarse y rodearla desde atrás, haciéndola curvar sus labios.
— ¿Qué haces Karlie? —. Cuestionó Taylor al sentir los labios de la castaña en su hombro subiendo hasta llegar a su cuello y sus manos ciñéndose en su cintura.
— Creo que tampoco puedo aguantar hasta llegar a casa —. Según lo hablado, Taylor estaba dispuesta a quedarse un par de días más. Karlie lo había pensado mejor, no le importaba donde estuvieran, probablemente regresando ella tendría que irse a su casa y tardarían en encontrar otro hueco para ellas.
Taylor sintió su respiración atascarse al oírla decir eso.
— Karlie... Creí que... Ah —. Karlie se atrevió a bajar su mano hasta la entrepierna de Taylor de forma suave pero atrevida, Taylor olvidó con ello lo que creía creer. Dejó que Karlie frotara aquella parte de su cuerpo mientras ella se aferraba al lavabo y encontraba la mirada verde oscurecida de Karlie en el espejo. — Dios, Karlie.
— Vamos a la cama —. Susurró la castaña en su oído haciendo que una corriente eléctrica la recorriera desde ese punto hasta su vientre.
Taylor no fue delicada, se giró y la tomó de la mano casi arrastrándola como ella hasta estuvieron cerca de la cama y luego la empujó. Karlie cayó jadeando y casi no pudo recuperar la respiración antes de que tuviera a Taylor sobre ella con una pierna entre las suyas y su boca reclamándola con deseo contenido.
Sintió a Taylor en todas partes, las manos de la rubia se posaron sobre ella, libres y ansiosas. Su boca no se despegaba de la de ella y dios, que bien sabía.
— La última vez me hiciste tuya, si mal no recuerdo era mi turno —. La voz de Taylor era más grave. A Karlie le encantaba cuando tomaba el control, si celosa era posesiva, cuando estaba en modo activa lo era más. Tomó sus manos y las apresó sobre su cabeza, no la dejaría tocarla hasta que ella quisiera.
Y Karlie gustosa de dejaría hacer.
— Taylor.... —. La castaña levantó involuntariamente sus caderas chocando con la rodilla de la rubia, necesitaba más atención en la zona baja de su cuerpo. Taylor chocó su rodilla para provocarla. —. Ah... Tay... Déjame tocarte...
— No mi amor, aún no —. Taylor atacó su mandíbula y su cuello, entre besos y mordidas tenía casi al borde a la castaña, que no podía hacer más que retorcerse bajo su toque, no soltaba sus muñecas.
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Siempre Y Desde Siempre
FanfictionSiete años es mucho tiempo. Karlie lo sabe. Siete años sin ella. Siete años sin superarla. Siete años amándola aún. Karlie está consciente de que no podrá recuperar su antigua vida, su antiguo amor. Sabe que ella no la ha perdonado y que jamás lo ha...
