Capítulo 17

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Tres y media de la madrugada, después de un par de intentos más, ambas chicas habían logrado dar con el paradero de la ojiverde.

Un lugar cerca del centro, a Lily no le había costado identificar la camioneta estacionada fuera del lugar, lo que fue realmente difícil fue hallarla dentro, y aún más convencerla de que debían ir a casa.

Karlie estaba completamente ebria, apenas y caminaba, sin embargo, ella quería seguir en lugar y seguir bebiendo. Lily estaba realmente preocupada por ella, pero cuando la vio en aquel estado todo lo que pudo sentir fue rabia, se arrepintió de haberse tomado tantas molestias por ella.

Karlie se rehusaba a recibir ayuda de Cara, al principio no la había reconocido, pero cuando lo hizo no dejaba de forcejear con ella y maldecirla. Repetía una y otra vez que era su culpa.

Lily le había gritado, estaba harta, jaloneó a Karlie más de la cuenta y con la poca paciencia que le quedaba y tiró de ella para meterla en el coche. Karlie sólo se quejaba, pero a la otra castaña no le importaba.

Cuando llegaron al apartamento Karlie estaba casi dormida, no dejaba de balbucear incoherencias y de vez en cuando lloraba.

Cara y Lily estaban agotadas, Karlie pesaba demasiado aún para ambas, y es que apenas y se sostenía en pie.

— No sabes cuánto te lo agradezco Cara — Lily se sentía apenada por todo lo que había molestado a la arquitecta.

— No hay problema—. Dijo sincera la rubia sin dejar de ver a Karlie con algo de compasión. Le tomó el brazo en gesto empático y para recalcar que no tenía de que preocuparse, le sonrió de vuelta, agotada como para pensar que no le caía del todo bien. Y es que después de lo que había hecho esa noche, casi parecía que no se merecía ya su repudio.

— Es muy tarde, tal vez deberías quedarte aquí el resto de la noche—. Ofreció la castaña.

— No te preocupes Lily.

— Insisto, es tarde, tal vez no consigas un taxi...—. Dicho esto, Cara lo pensó mejor, con una mueca de un poco de incredulidad, asintió derrotada.

— Demonios, es cierto.

— Puedes quedarte en nuestra habitación, yo me quedare aquí con ella.

— No, está bien, yo me quedo aquí—. Dijo Cara señalando el otro sofá que estaba en la sala. No le parecía apropiado, además de que no quería irrumpir en el lugar que pertenecía a aquellas dos. Lily aceptó y trajo mantas y almohadas para la rubia, además de ropa más cómoda para qué durmiera.

— ¡Cara! —. Gritó de repente la ojiverde cuando se sintió despertar un poco, sobresaltando a la arquitecta.

Lily quería cambiarla de ropa pero Karlie no se dejaba, así que al final optó por dejarla tal como estaba. Ni hablar de llevarla a la habitación, apenas y habían podido con ella hasta la sala.

— ¿Qué pasó Karlie? — Dijo por decir la arquitecta, que esta de mas decir que realmente se sentía algo culpable.

— Quiero... que... te vayas—. Dijo atropelladamente Karlie y casi que al techo, porque no había girado a ella cuando lo dijo.

— Cara no se ira, así que cállate de una vez—. La molestia de Lily era evidente. Cara se sentía incomoda.

— ¡No! ¡No la... quiero aquí! — Insistió.

— Karlie ya basta.

— ¡Todo es su culpa! Soy una estúpida, yo... no debí hacerle caso...

— ¿Es su culpa que te caigas de ebria? —. Cuestionó molesta Lily. Aunque sabía que sí, en parte, porque todo era circunstancial.

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