Capítulo 54

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El teléfono sonaba incesante en alguna parte, ni siquiera sabía dónde estaba, pero no tenía que ser adivina para saber que era Taylor quien estaba marcándole.

Se sentía molesta, decepcionada.

No es buen momento. Le había dicho, y ahora sabía que efectivamente no lo era. Había estado con Dianna. Que estúpida se sentía.

Apretó aún más el volante delante de ella, y siguió su camino. Era lo mejor, de haberse quedado, hubiera terminado por romperle la nariz a esa idiota.

Debía de haber una explicación, quería que la hubiera. A pesar de todo, no podía entender que cosa podría haber orillado a Taylor a estar con esa mujer. Se supone que había terminado con ella y le había recalcado, que no debía preocuparse.

Tal vez exageraba las cosas, ella la amaba, le había quedado claro, le creía cuando la veía con esos ojos azules, le había creído cuando se habían entregado por primera vez después de tanto tiempo.

No dudaba de la rubia. Pero le dolía que no le mencionara a Dianna.

Condujo hasta casa ignorando el tono de llamada, incluso cuando subió y entró a su casa, aun después cuando se duchó y salió de su habitación a buscar algo para cenar, no tomó su teléfono.

No quería contestarle ni discutir por teléfono, ni mensajes. Fuera lo que fuera, no merecía que le respondiera, ya lo hablarían luego. Así que dejó su teléfono en la habitación para evitar la tentación.

— Karlie, ya le confirmé a mamá que el próximo fin de semana viajamos a Chicago, estaba preguntándome cuando regresaba así que... . Dijo su hermana apareciendo detrás de ella en la cocina. Ella se giró y frunció el entrecejo, algo confundida.

— Pero iremos las dos —. Dijo Karlie sirviéndose leche en un tazón, y viéndola estoica. Kariann parecía incrédula.

— ¿Qué? Cómo que no iremos juntas, mamá espera que vaya y...

— Tengo que hablar con ellos, tú no tienes por qué ir —. Comentó Karlie sirviéndose ahora el cereal.

— Pero... tu no eres la única que necesita hablar con ellos, ellos no saben que me quedaré aquí contigo por un tiempo indefinido y... —. No había pensado en eso, si se imaginaba que Kariann no les había dicho nada, pero había descartado por completo que quisiera ir a hablar con ellos también cuanto antes.

— Solo compré mi boleto Kariann, ya iremos juntas cuando sea su celebración de aniversario.

— ¿No necesitas mi apoyo moral? También creí que me querrías ahí cuando les dijeras... —. Lo había considerado, y se lo agradecía, pero necesitaba estar sola con ellos. Le sonrió débilmente.

— Te lo agradezco hermanita, debo hacer esto sola, además necesito que te vayas familiarizando con las instalaciones y empieces con el control digital y base de datos, Lily ya te habrá dicho que el equipo será instalado esta semana.

— Sí, de acuerdo —. Refunfuño su hermana rindiéndose a las decisiones que ya había tomado Karlie.

— Oye... —. La detuvo cuando estaba lista para desaparecer por la puerta. — ¿Le dijiste a mamá que iría yo?

— No, sé que no les había dicho nada, y pensé que querías mantenerlo así —. Era verdad, si los ponía a sobre aviso, tal vez se preocuparían más. Prefería llegar de sorpresa, de todos modos, lo que les iba a decir, no había forma fácil de decirlo.

— Gracias —. Dijo cargando su razón de cereal y pasando de ella para irse a sentar a la sala. Kariann regresó a su habitación, creyó que tendría unos minutos de paz, sin embargo, enseguida salió Lily y tomó asiento cerca de ella.

Siempre Y Desde SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora