Epílogo

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No puede ser no a llegado Daniela y mi Lady comienza sospechar. Pues estamos todas en el comedor a excepción de Daniela.

Un silencio invade la mesa siendo el sonido de las Casandra y Bela comiendo lo único que se escucha, mientras mi Lady nos mira a cada una.

- ¿Alguna de ustedes sabe dónde se metió Daniela? - bebe de su copa mirándome más específicamente a mi.

Mierda.

- No madre - responde Bela con la cara manchada de sangre de la carne que devora tan rápido como lo hace también su hermana.

- No la hemos visto desde temprano.

- ¿Y tu Meribeth?.

- No tengo idea mi amada, recuerda que Daniela es todo un misterio cuando se trata de el amor...

- ¿Amor?.

Trago saliva y bebo de mi copa de sangre que es de lo único de lo que me e alimentado.

La verdad es que aveces puedo ser demasiado imbécil. Te falle Daniela.

Soy arrojada fuera de el comedor por las puertas de el patio seguido sale mi Lady cerrandolas detrás de ella.

- ¿Podrías lanzarme más fuerte la próxima vez? - digo picara.

- Meribeth esto es serio, ¿cómo has podido dejar que esa niña salga a esas horas?.

- Lady las niñas no son realmente niñas, algún día ellas tal vez conocerán a alguien que las enamore así como tú.

- Eso solo yo puedo decidirlo.

Miro a mi Lady y no puedo evitar reír provocando que me mire con confusión.

- Lo siento, es que esto es tan gracioso, es nuestra primera discusión de esposas - digo con los ojos iluminados.

Suspira y comienza a reír conmigo - Meribeth así no puedo enfadarme contigo.

- Está bien me calmare - pongo cara sería pero al poco tiempo comienzo a reír - Es imposible seguir con la discusión así, ¿que tal si arreglamos este problema solo como nosotras sabemos? - digo pícara acercándome a mi Lady.

Mi Lady sonríe coqueta y se agacha acercando lentamente su rostro al mío.

- No - se aleja - Trae aquí a Daniela y ya lo veremos.

- Pero Lady...

- Ya escuchaste mi pequeña ave - después de eso se da la vuelta cerrando las puertas.

Está mujer sabe cómo manipularme.

Salgo en busca de la chica siguiendo el rastro de el aroma de sus moscas.

°°°

Amanece en el canto de las cigarras...

Y así los años pasan sintiendo la calidez de esta bella familia que pude encontrar y reconstruir apartir de la desgracia de un accidente que termino siendo toda una fortuna al final de cuentas.

Bajo la cama celebran la danza de arañas...

Los problemas y conflictos por fin terminaron haciéndome posible dedicarme por completo a dar y recibir el amor que tanto anhelo de mi Lady.

Se acaba el mundo y tú, amada mía...

Todo esto me a echo cambiar por completo en absoluto pues ya no soy la mujer aislada de el mundo con un único propósito en la vida que es la magia si no para amar a Alcina Dimitrescu y este amor y está chispa que nos tenemos y sentimos la una por la otra sigue creciendo a medida que pasa el tiempo.

Tú solo siendo tú, amada mía...

Las dos estamos seguras y sabemos que nunca se apagaran las llamas de nuestra pasión y durarán por siempre.

Que bueno que aquí estás...

Tomadas de la mano miramos el cielo estrellado en esta noche dónde compartiremos otro más de tantos de nuestros encuentros amorosos.

Amada mía...

- ¿Querida en qué estás pensando?.

- En lo afortunada que e sido al conocerte mi amada.

Cómo adolecentes viajando a saturno en un carro de amor...

Sonríe amorosa, nos acercamos en un beso lleno de amor al tiempo que nos dejamos consumir por el deseo que despierta con el roze de nuestras lenguas que se acarician sin cesar.

Tanto te quiero tan tuya en tus vidas pasadas...

Al separarnos nos encaminamos a la cama dónde nos abrazamos para sentir ese calor que tanto nos gusta transmitir con tan solo un pequeño contacto de nuestra piel.

Se acaba el mundo y tú, amada mía...

Nos relajamos juntas y volvemos a repartirnos amor entre besos y caricias.

Tú solo siendo tú, amada mía...

- Te amo Meribeth Borst.

- Te amo Alcina Dimitrescu.

¿Será casualidad?...

Besándonos sin importar nada, solo siendo nosotras, pues sabemos que a pesar de cualquier dificultad que se interponga en nuestro camino después de todo los momentos que compartimos juntas y todo lo que habíamos pasado nada iba a ser capaz de superarlo.

Contigo adoro despertar...

Que bueno que aquí estás...

Amada mía...

... ... ... ... ... ... ...

Se acaba el mundo y tú, amada mía...

Tú solo siendo tú, amada mía...

¿Será casualidad?...

Contigo adoro despertar...

Que bueno que aquí estás...

Amada mía...

Ave Del ParaísoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora