Siempre fue así

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TREINTA Y OCHO

La persona que había llegado a la residencia en la península helada del duque, era nada más y nada menos que el marqués Herny; uno de los pocos familiares de Rubius, tenían la misma edad y habían crecido parte de su vida juntos. Compartían un pasado bastante alegre en donde ambos jugaban en la nieve, trepaban árboles y perseguían liebres. Rubius no pudo evitar recordar que cuando Herny tuvo que mudarse al país continuo a Karmaland, había llorado toda la noche.

De eso hacía más de 14 años, tan solo era un niño de siete años.

Ahora ese compañero de travesuras aparecía de nuevo frente a él, más adulto pero con la misma risa ruidosa y extraña y el mismo comportamiento infantil.

El niño caucásico tan tierno como un brote de girasol, se había convertido en un hombre guapo y risueño, con una sonrisa radiante y unos ojos muy expresivos.

Todo él gritaba encanto.

Con su actitud extrovertida y entusiasta, sería difícil encontrar a alguien que lo odiara.

Después de un rato en un limbo de emociones, Rubius devolvió el abrazo y dejó que la calidez de este ser humano se transmitiera a él. Fue como si obtuviera una energía reconfortante que no sabía que necesitaba.

***

Herny no dejaba de mirarlo con sus grandes ojos llenos de diversión y perversión, Rubius se cansó de la insistente mirada del rubio y lo enfrentó.

-¿Qué es?

Fue como si Herny esperara esa aprobación para ser curioso; se acercó lo más que pudo a Rubius y sonrió más ampliamente que antes, Rubius quedó momentáneamente aturdido por tanto esplendor. –Así que... el príncipe.

-¿El príncipe qué?

-No actúes como si no entendieras, es obvio que quiero saber cómo ocurrió. Sabía que habías estado tras él mucho tiempo y que...

-¡HEY! –interrumpió el peliblanco. -¿Cuándo dije que he estado detrás de él?

-Cierto –contestó Herny con un tono relajado e inocente. –Dijiste que con cualquier príncipe te bastaba.

-Me haces sentir como un cualquiera –murmuró Rubius; Herny no lo escuchó, o tal vez lo ignoró, él rubio solo siguió hablando sin perder el tema.

-Siempre pensé que tus ambiciones eran demasiado inalcanzables, pero de hecho me sorprendiste bastante, eres bastante capaz. El príncipe Vegetta no es cualquier príncipe, la familia real de Karmaland es una de las familias más importantes del continente, ¡estoy realmente asombrado! ¿Cómo lo hiciste?

-¿A qué te refieres?

-Bueno... digamos que eres muy guapo, y que tu nivel en la sociedad no es malo, pero si lo comparamos con la media de parejas de los anteriores príncipes y reyes de Karmaland... no estoy seguro si alcanzas esa categoría.

-Quieres ir a la boda con un ojo morado, ¿cierto?

-No, no, no. Este rostro tiene que estar perfecto para conocer a muchas bellezas de la ciudad. Tal vez incluso puedas presentarme a alguno de tus nuevos hermanos, escuché que Luzu es un ángel bondadoso, que Lolito es un buen estratega y que Alexby es incluso más hermoso que en los retratos, ¡oh! y que todos están solteros.

-Me juzgas a mí de no estar al nivel de las parejas de la realeza pero tú mismo no conoces tu lugar, realmente sigues siendo un descarado.

-Jejeje, solo quería probar suerte.

Without a Crown KARMALAND AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora