El palacio se reconstruía con precisión. Técnicamente, solo faltaban uno o dos meses para que las remodelaciones concluyeran. Pronto se levantaría un sub-palacio que serviría como punto de vigilancia, complementando la seguridad de los soldados en la Torre de la Justicia. El día era hermoso; se celebró con discreción el nacimiento de los nuevos príncipes, y ahora las sultanas disfrutaban del sol primaveral en el jardín privado de la Valide Sultán.
—Allah... Mirhimah es preciosa —comentó Hatice, con su sobrina de un mes en brazos.
—Mehmed también ha crecido fuerte y saludable —añadió Hafsa con ternura, observando al pequeño que descansaba en brazos de Hürrem. Mahidevran, sentada a un lado, se removía incómoda. Nadie hablaba de sus hijos.
—El príncipe Mustafa ha mostrado un gran adelanto con la espada. Será un guerrero envidiable —dijo Hürrem, sonriendo en dirección a Mahidevran con fingida dulzura.
—Sí, está avanzando rápidamente —respondió Mahidevran con frialdad, tragando su ira.
—Raziye está cada vez más pesada. Se la pasa comiendo sin parar —comentó Hafsa entre risas.
—Es una bebé hermosa. Y lo más importante, es muy sana, Sultana —intervino Gülfem mientras tomaba una delicia turca y la llevaba a sus labios. La tensión se respiraba en el aire; en cualquier momento, algo podía estallar.
—Allah mediante, viviré para ver la boda de mis nietas —dijo Hafsa, mirando con nostalgia a las pequeñas princesas.
—No se preocupe, Madre Sultana. Vivirá para ver incluso a sus bisnietos —rió Hürrem con ligereza.
—Sí, mamá. No hables como si fueras a morir mañana. Aún debes ver crecer a mis hijos —añadió Hatice con ternura.
—¿Cuándo se casará, Sultana? —inquirió Mahidevran de forma directa.
—Bueno… —Hatice titubeó. Aunque consideraba que ya estaba a mano con Mahidevran y no deseaba volver a enfrentarse con su conciencia por traicionar a la dinastía, no esperaba esa pregunta.
—No estamos en momentos de bodas. Si bien deseo que la Sultana sea feliz, después del ataque al palacio se ha gastado mucho dinero, ¿verdad, madre? —dijo gulfem, obligándose a salir de sus pensamientos.
—Así es. También deseo la boda de Hatice... pero el tesoro imperial se vio afectado. No gravemente, pero saben que las bodas reales se celebran con excedentes del tesoro, no con reservas —explicó Hafsa con serenidad.
—Bien. Me alegra pasar tiempo con ustedes... me retiro, madre, con su permiso —Mahidevran se levantó con elegancia y se alejó con Mustafa y Raziye, que jugaban más allá.
—Hatice, ve con Mirhimah y Gülfem al harén —ordenó Hafsa. Las aludidas hicieron una reverencia y se marcharon con la pequeña sultana y su daye.
—¿Sultana, desea que me retire? —preguntó Hürrem, con respeto.
—No… tú no —respondió Hafsa con voz tranquila—. Solo quería saber cómo estás.
—Bien. Mis criadas me atienden con esmero —dijo Hürrem, mirando con ternura a Mehmed.
—Estoy feliz por el nacimiento de tus hijos. Pero no puedo evitar sentirme más conmovida por Mirhimah... —confesó Hafsa.
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Serpiente Rusa |Finalizada|
Fiksi PenggemarTras ser despojada de su libertad y obligada a presenciar el brutal asesinato de su familia, Alexandra es vendida como mercancía humana en el mercado de esclavos. Su destino cambia cuando es adquirida como un exótico regalo para el sultán del Imperi...
