El Nuevo Sultán 2/3

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Consumida por el dolor, Hürrem recorría los pasadizos del palacio como un espectro errante. Algunos conducían al harén, otros a las cocinas, otros al lugar donde solían dormir sus hijos. Al pasar por estas habitaciones, encontró ruinas: estaban destruidas. Las fuerzas del Sha Tahmasp habían arrasado todo sin misericordia.

-Los jenízaros vienen hacia acá. El pueblo lo sabe -comentó un guardia del Sha.

-¡Maldita sea! ¿Cómo pelearemos contra el cuerpo de jenízaros?

-Hay que resistir. Somos pocos...

-La Madre Sultana Firuze... quizás pueda ayudarnos -aventuró otro.

"Madre Sultana... qué idiota", pensó Hürrem con amargura.

Sin perder más tiempo, se deslizó como una serpiente entre las sombras, rumbo a las cocinas. Necesitaba un arma, algo con qué luchar. Algo con qué ganar.

-Sultana... tengo miedo -musitó Sumbul al verla entrar.

-Shhh... escucho pasos.

Hürrem se volteó de golpe. Una daga se detuvo en su cuello. Pero al mismo tiempo, otra cuchilla descansaba sobre el cuello de su atacante.

-¡Maldita sea, Hürrem! -chilló una voz femenina.

-¡Oh, por Alá! No hagas eso... ¿Qué haces aquí?

-Vine a ayudarte.

-¿Sharazad? ¿Y mis hijos?

-A salvo, idiota. ¿De verdad creías que iba a jugar a ser Dios mientras mis sobrinos corrían peligro?

-Me alegra que hayas llegado... ¿Sabes algo de Hatice?

-No. Temo por ella.

-Tengamos fe...

-¿Y ahora qué haremos? ¿Pudiste ver al Sultán?

En ese momento, la cara de Hürrem se ensombreció. Sharazad entendió al instante.

-¿Ella lo logró?

-Ellos. Fue ella... y Tahmasp.

-¡Esa maldita! Aunque... me siento hipócrita. Y tonta, Hürrem. Yo también quiero ver a uno de los niños en el trono.

-Quieres a mis hijos en el trono... pero no querías a tu hermano muerto. Son cosas distintas, Sharazad.

-Diferentes sentimientos...

🥀

Firuze caminaba de un lado a otro, inquieta. Ya había perdido de vista a su primer hijo, y había enviado al segundo con la daye. La ausencia de Hürrem comenzaba a irritarla profundamente.

-¡Firuze!

-¿Qué ocurre? -la mujer se volvió hacia su esposo con rostro tenso.

-¡Hatice Sultán y su esposo trajeron a las fuerzas de los jenízaros! ¡Es nuestro fin!

-¡Eres un idiota! ¡Solo tú traes pocos soldados a una guerra!

Serpiente Rusa |Finalizada|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora