Tras ser despojada de su libertad y obligada a presenciar el brutal asesinato de su familia, Alexandra es vendida como mercancía humana en el mercado de esclavos. Su destino cambia cuando es adquirida como un exótico regalo para el sultán del Imperi...
A quienes llegaron hasta aquí, a quienes caminaron conmigo entre los pasillos del harén, entre los suspiros de Hürrem y los ecos de un imperio, gracias.
Terminar Serpiente rusa (otra vez) me deja con el corazón apretado y los ojos llenos de nostalgia. Volver a editar esta historia que nació de mi alma, que escribí con tanto amor hace tiempo, fue como mirar de nuevo una herida antigua... y besarla con ternura.
Hay sentimientos encontrados: alegría por haberla compartido otra vez, tristeza por tener que despedirme de estos personajes que si bien no son míos, que son de una novela pero también tan reales que son parte de la mismísima historia dejando un legado real en el mundo me acompañaron por tanto tiempo que les tomo cariño, principalmente porque muchas de sus personalidades las modifique a mi antojo (y al de mis lectoras)
Debo decir que cada palabra, cada escena, cada lágrima escrita… fue parte de mi historia también, muchas escenas son parte de mi vida. Cómo lo es la muerte de hurrem, yo siendo muy niña fui mihrimah en el lecho de la gran sultana.
Gracias por tenerme paciencia. Gracias por leerme sin juzgar (y sin juzgar la antigua ortografía), por sentir junto a mí, por abrir las puertas de su imaginación a este mundo que creamos juntos.
Ojalá me acompañen en lo que viene. Un nuevo libro está en camino. Tal vez distinto, tal vez más maduro, pero con la misma pasión. Espero que lo disfruten, como disfrutaron este.
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