Tras ser despojada de su libertad y obligada a presenciar el brutal asesinato de su familia, Alexandra es vendida como mercancía humana en el mercado de esclavos. Su destino cambia cuando es adquirida como un exótico regalo para el sultán del Imperi...
—Kadin, el carruaje está listo y todas sus pertenencias ya han sido cargadas —informó Eren Hatun con una leve reverencia.
—¿Y el séquito de criadas?
—Sí, kadin. Las cinco criadas más instruidas están listas, junto a su favorita. Con su permiso... —Eren se disponía a marcharse cuando la voz de Mahidevran la detuvo.
—Eren... la próxima vez que me veas, no me dirás "kadin", me dirás "sultana".
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Topkapi
—Los hombres prohibido, No inclinarse ante las sultanas, kadines, favoritas... y por supuesto, ante el sultán prohibido—recitaba Gul Ağa mientras se paseaba frente a un grupo de jóvenes Hatun, recién llegadas desde Crimea y del mercado de esclavas.
Sumbul Ağa lo interrumpió con expresión preocupada.
—Gul Ağa, dime, ¿cómo me ayudarás con los preparativos de la fiesta del sultán?
—¡Prohibido! —interrumpió Alexandra, señalando a ambos agas—. ¡Prohibido, prohibido!
—Ellos no están prohibidos —explicó Firial, sonriendo—. No son hombres… son eunucos. —Y acompañó sus palabras con un gesto de tijeras que desató las risas entre las Hatun.
—¡Las dejo solas un momento y ya se comportan como niñas! Vamos, debemos ir con la sastra. Necesitamos vestidos lindos por si son escogidas por el sultán.
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—Sultana —Daye Hatun se acercó al jardín privado de Hatice, haciendo una corta reverencia—. Su madre desea saber si asistirá al recibimiento de la kadin y a la fiesta del sultán.
—Sí, Daye, estaré presente para recibir tanto a la kadin como a Su Majestad.
—Debe extrañar a su sobrino, sultana.
—Siendo sincera... sí. Adoro a los niños.
—Allah mediante, tendrá muchos niños a quienes malcriar, sultana —respondió Daye con cariño antes de retirarse.