Lo que perdí

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Nilüfer Hatun dormía y se movía de un lado a otro en el cuarto de sirvientas. En su mente, un torbellino de imágenes la asaltaba: un barco en medio de la niebla, una niña de cabellos castaños, una joven sin rostro y el llanto de mujeres invisibles. Despertó bruscamente, empapada en sudor, y sacudió la cabeza intentando espantar esos recuerdos. Hacía mucho que no la atormentaban… tanto, que incluso había olvidado su verdadero origen.

—Nilüfer, ¿estás bien? —preguntó Esma Hatun, visiblemente preocupada.

—Sí… solo que… ya ha pasado un mes y el Imperio sigue de festejo.

—¿Estás cansada del festejo?

—Un poco. Aunque aún falta un mes más para que termine todo.

—Dos meses —la corrigió Esma—. El sultán añadió un mes más de celebraciones.

Nilüfer rodó los ojos con resignación.

—No me malinterpretes, estoy muy feliz por la sultana… pero no recuerdo qué vestidos ha usado ya la Haseki, ¡y no puede repetirlos durante todo este tiempo!

—No te preocupes, te ayudaré a organizarlos. Ahora duerme un poco —le susurró Esma con dulzura.

Todas en el harén la trataban con cariño. Después de todo, Nilüfer era la más joven entre las criadas de Hürrem, casi como una hermana menor para muchas.

 Después de todo, Nilüfer era la más joven entre las criadas de Hürrem, casi como una hermana menor para muchas

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—Daye, te noto nerviosa. ¿Ocurre algo? —inquirió la madre sultana mientras tomaba un sorbo de su infusión.

—No… sólo que veo el palacio demasiado tranquilo. Y ya sabes, después de la calma… viene la tormenta.

—Sí, sé a lo que te refieres. Pero poco podemos hacer.

—El sultán planea culminar la celebración de su matrimonio con una cena por el primer año de vida de la sultana Ipek Beyhan y el Şehzade Bayaceto —informó Daye, manteniendo un tono solemne.

—Me parece bien. Es una forma hermosa de cerrar las celebraciones. Además, serán semanas tranquilas y Hürrem podrá ponerse al corriente con sus nuevas responsabilidades como Haseki.

—¿Responsabilidades?

—Sí. Como Haseki, comenzaré a entrenarla en poder político, relaciones internacionales, manejo de tesorería... en fin, todo lo que yo he hecho durante años.

—¿Está preparando a la próxima madre sultana?

—No sé cuál de mis nietos llegará al trono, pero sé que Hürrem no tiene ambición de esa silla para sus hijos… Mahidevran, en cambio, desea ver a Mustafa coronado cuanto antes. Y eso es un verdadero problema.

 Y eso es un verdadero problema

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Serpiente Rusa |Finalizada|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora