Benjamín
No creo poder verla en ese estado un segundo más, ver su cuerpo tan vulnerable y frágil me está matando lentamente.
Si solo la hubiese cuidado mejor quizás no estaría en este estado ahora.
Recuerdo los momentos vividos con ella y me siento mal al no haber dicho la verdad.
Ese día, en esa fiesta, me contuve como malditamente no sabía que podía hacerlo para no besarla como tanto deseo desde que mi hermano me hablo de ella y la propuesta que le hizo a los Smirnov, desde que la ví por una foto tomada por uno de los guardaespaldas que mande para que la cuiden.
Cosa que no pudieron hacer y por eso están muertos, todos.
Mi hermano tuvo que insistir hasta cansar a los Smirnov y que estos le dieran el pase libre para acercarse a Atenea aunque ellos no creyesen que pueda llegar a conquistarla.
Benjamín: Tienes que despertar, aún me debes ese viaje a la playa ¿Me escuchas?
Quizás lo haga, quizás no, pero no pierdo nada intentándolo.
Benjamín: El día que nos conocimos, que tú me conociste, te veías como un puto ángel, tan jodidamente inalcanzable que no se me ocurrió nada más que confirmarme con ser tú amigo- suelto una pequeña risa al recordar como me le acerqué- tan jodidamente bella- acarició su hermoso y llamativo cabello- aprendí a maquillar y peinar solo porque sabía que tú no sabías hacerlo y quería hacerlo yo por ti, consentirte.
Suena cursi, pero ella me vuelve un jodido blando dominado.
Ese día en el que nos reencontramos en realidad no fue casualidad, yo la estaba siguiendo para asegurarme que nada le pasase, que estuviese bien.
Fallé.
Benjamín: Debí cuidarte mejor, no debí dejarte sola- mi voz se rompe- debí arrastrarte a la playa conmigo ese día.
Me levanto, beso su frente y antes de irme le digo.
Benjamín: Espero volver a ver esos hermosos ojos que me enamoraron pronto, pequeño fueguito.
Salgo del hospital y abordo mi carro, necesito un trago. Manejo por las calles solitarias, vacías y llenas de secretos de este pueblo.
Llegó a el único bar del pueblo, es temprano todavía pero necesito olvidar por un momento que tengo semanas sin escuchar la dulce y melodiosa voz de Atenea, sin ver sus hermosos ojos.
Benjamín: Dame lo más fuerte que tengas.
Le digo al bartender cuando llegó a la barra.
Bartender: ¿Problemas tan temprano?
Si supieras.
Benjamín: Los problemas no respetan horarios.
Se arma un silencio, veo a mi alrededor dándome cuenta que el único en el bar soy yo, no veo una sola alma desdichada a está hora, no como yo.
El bartender me trae vodka seco y me lo tomo sin pensarlo.
Benjamín: Tráeme la botella.
Necesito olvidar por un momento mi patética vida.
Me jode como la mierda que ella sienta algo por los Smirnov y por mí no, por nosotros no.
Pero si ella es feliz yo lo soy también aunque me muera por dentro.
*****
No sé cuánto tiempo a pasado pero me encuentro ebrio, muy ebrio o eso creo.
Una chica se acerca a mi mostrando sus grandes y llenas de plástico tetas y meneando de forma exagerada sus caderas.
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Las Siete Voces [+21]
RomanceCuando empiezas a cuestionarte el motivo de tu existencia sabes que no todo va tan bien como aparenta, todo esto Atenea Smith lo sabe muy bien. Levantarse y saber exactamente lo que harás llega a tal punto de resultar asfixiante, todo esto hasta que...
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