Parte 6: Cazando soles

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Alune podía definir su existencia en la soledad. Obvio podía hablar con su querido hermano, pero a veces se le hacía muy complicado.

Para otorgarle sus armas era necesario que su conexión fuese sustentada con flores nocturn. Lo cual le impedía hablarle.

Y su "conexión" sin la flor a menudo era deficiente.

"Y le dije a Yuumi que era normal que no... bueno, tuviese mi período..."

"........"

"El reino espiritual a veces te afecta y..."

"........"

"¿Aphelios? ¿Me estás..."

"Oye, Alune, ¿ves lo mismo que yo?"

"¿Me oyes?"

"¿Alune? ¿Estás?"

"Sí, sí estoy, ¿es que no puedes escucharme?"

"Ahora parece que sí te oigo... ¿me estabas diciendo algo importante?"

Pero no, la atención de su hermano estaba en algo que consideraba más importante. Y pronto se dio cuenta de qué se trataba.

Un niño pequeño se encontraba siendo reñido por una mujer fácilmente reconocible. Era Levi, la principal Sacerdotisa Solari y forjadora de armas.

Era temprano, la noche no había caído y eran zonas cercanas a los Solari.

"Leo, ¿cuántas veces te he dicho que no molestes a las crías de dragón?"

"Pero... solo estaba jugando..."

"Depende del dragón puede ser un peligro enorme"

"Estaba todo bajo control, tenía mi tirachinas solar"

"Eso es un juguete, ¿qué puede hacer un tirachinas contra el terrible fuego de un dragón cinco veces más grande que tu?"

"Eso... es algo cierto..."

"¿Algo?"

"Totalmente cierto, señora"

"Qué voy a hacer contigo..."

"........"

"No debí haber permitido que te quedaras con esa cosa"

"No me quite mi tirachinas"

"Pues utilízalo con cuidado, porque cualquier día te meterá en problemas"

"Pero..."

Alune podía entender un poco el planteamiento de la sacerdotisa.

Es decir, lanzar piedras o lo que lanzara el tirachinas a un dragón era una idea puramente mala. Ahí fue que notó su conexión con su hermano mejorada.

Y eso solo podía significar una cosa... había tomado las plantas nocturn...

"Aphelios, ¿qué estás..."

"........"

"Aphelios, no..."

Su hermano había convocado su Calibrum para disparar a aquella sacerdotisa.

"¡Aphelios! ¡Detente!"

"........"

"¡Está delante de un niño! ¡¿Qué pasa si le das por error o..."

En lo que parecía ser un destello el rifle Calibrum de Aphelios se dividió en dos, como si lo hubiesen cortado.

Sin haberse percatado de ello, Diana, el Aspecto de la Luna, se hizo presente.

Y sí, eso dejo a ambos hermanos en shock.

"Es... es ella... ¡es ella!"

"........"

"¡Aphelios! ¡Es ella!"

"¿Qué crees que estabas haciendo?"

"¡Qué entrada tan genial! ¡Y qué figura! ¡Es tan mona!"

"Oye, ¿puedes callarte por un momento?"

"Pue... ¿puede verme?"

"Claro que puedo verte"

Alune entró en un momento de histeria y vergüenza, haciendo desaparecer la forma espiritual a través de la cual se presentaba a su hermano.

Podía seguir comunicándose con él, pero solo a través de voz.

"Así que es cierto que no puedes hablar..."

"........"

"¿Eres consciente de lo que estabas haciendo?"

"........"

"Podrías haber herido al chico, además, nosotros nos defendemos de sus ataques... no intentamos asesinarles por la espalda..."

"........"

"Y mucho menos asesinamos a niños..."

"T... tu..."

"¿La flor nocturn ya perdió su efecto? Bien"

"Tu... piensas igual que él... que Cygnus..."

"Eso ya lo sé, se llama tener dos dedos de frente y más de dos neuronas"

"Eres la hija de la luna, el aspecto de la luna, ¿dónde demonios estabas? ¿dónde estuviste durante todo este tiempo?"

"........"

"¿No tienes respuestas?"

"Estoy tratando de escuchar"

"¿De escuchar? ¿De escuchar el qué?"

Diana empujó al asesino rápidamente, siendo que una especie de rayo de luz solar casi golpeaba a ambos.

En el suelo Aphelios descubrió que su arma sí llegó a emitir un brillo pese a todo.

Y habían llamado la atención de Levia, la Sacerdotisa Solari.

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora