Parte 86: Aires gélidos

47 5 1
                                        

Diana emergió de las aguas, mientras que Nami y Nautilus se quedaron en el agua. Era de noche y aparentemente no tenían intención de seguirla.

Primero visitarían a un conocido, y después ya regresarían al Instituto de Guerra. 

"Muchas gracias por todo, Nami"

"No tienes por qué darlas"

"........"

"¿Encontraste las respuestas que buscabas?"

"Solo algunas..."

"Quizás Zilean pueda echarte una mano, ¿no crees?"

"Quién sabe... si ni siquiera la luna me la da..."

"¡No seas tan dramática! ¡Si alguien puede averiguar algo esa eres tú!"

"Gracias... compañero..."

"¡Nos vemos  en la próxima reunión de los Emisarios!"

"Seguro..."

Diana se quedó en la playa, viendo cómo se marchaba. Y percatándose de la presencia de otro de sus aliados, un lunari...

Noctus no hizo intento alguno de ocultarse, estaba sentado sobre una roca a alta altura.

"Es curioso... teñida de hereje... y con tan buenas compañías..."

"No todas son buenas"

"Pero te han mantenido en el camino correcto"

"A veces se ha torcido, es lo que tiene trabajar con adoradores del Vacío, espectros, científicos locos... pero siempre..."

"........"

"Acaba retomando el cauce..."

Y era algo bastante cierto. Diana no era amiga de todos los Emisarios, porque no se llevaba muy bien con Malzahar o Xerath...

Pero sin duda alguna ganó valiosas amistades, entre ellas el dúo al cual despedía.

"¿Estabas preocupado? ¿O ha ocurrido algo?"

"Llevo algunos días centrando mi vigía en el pueblo de los Rakkor..."

"Lo sé, Cassiopeia..."

"No es por Cassiopeia"

"........"

"Rahvun ha ido con más frecuencia, pensé que era por Cassiopeia... pero no, era por algo peor..."

"¿Peor que una noxiana en Targon?"

"........"

"¿Qué ha ocurrido?"

"No sé cómo decirte esto, pero... su padre está muy enfermo..."

"........"

"Puede que le queden un par de días o menos..."

"Entiendo..."

"........"

"¿El resto de los Solari están al tanto?"

"No vi a nadie acompañándolo en sus visitas, por lo que supongo que no lo sabrán... ese tipo de cosas a veces se llevan en privado..."

"........"

"Pero eso explicaría por qué se le veía tanto en la noche..."

Soldado por el día e hijo por la noche. Rahvun era temido entre los lunari por su fuerza y por ser un enemigo con el que ninguno se querría cruzar.

Cygnus y Diana fueron testigo de sus notables habilidades.

"No soy tan buen vigía, tardé mucho en percatarme de ello"

"Has hecho lo suficiente, Cygnus... ¿alguien más lo sabe?"

"No..."

"Gracias..."

Diana observó la luna antes de marcharse, aunque su compañero lunari se quedó un rato más en aquel lugar. Observó la luna con cierta resignación.

¿Por qué ella no pudo decirle antes lo que ocurría?

Y en cuanto a Rahvun, él se encontraba en la aldea de los Rakkor, en una casa humilde y sin su escudo, capa o yelmo ocultando su rostro.

"Ya está la sopa, padre..."

"¿Te has vuelto a pasar con la sal?"

"Probablemente..."

"Jejeje..."

"Eso o le falta, nunca le cogí el punto..."

"Nunca te he pedido la perfección en la cocina, y lo sabes"

"Pero tampoco me ha gustado servirte algo sin sabor"

"Mis intentos de cocinar siempre terminaban fatal, ella y yo... no éramos muy buenos en ese arte... vendrá de familia..."

"Ya... será eso..."

"........"

"........"

"Rahvun, hijo, ¿ocurre algo?"

"No, es solo que... no tengo demasiada hambre, necesito tomar un poco de aire fresco..."

"Hijo..."

"........"

"Se te da muy mal mentir..."

"No sé de qué me estás hablando, padre"

Rahvun salió de la cabaña, acercándose a un banco de piedra y observando brevemente la luna. No  buscaba una deidad superior en tal acción...

Simplemente recordaba a alguien. 

E incluso podía notar su presencia en esos momentos...

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora