Parte 80: Un sol que quema

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Jax y Sett habían terminado su pequeño entrenamiento con Levia, quien posteriormente le explicó un poco sobre las diversas armas que solían elaborar.

Por supuesto que una excepción fue al resortera de Leo, la cual la sacerdotisa tenía requisada por un par de semanas.

Lo peor fue cuando Jax afirmó haber peleado usando una, normal.

"Muchas gracias por recibirnos, nos vamos ya..."

"Entre los nuestros eres bienvenido"

"Te diría lo mismo en caso de que fuséis a Shurima... pero lo veo poco probable..."

"Se lo diré a Leona y que lo tenga en cuenta"

"Por cierto, ¿a dónde ha ido?"

"Seguramente a la última patrulla del día"

"Sí... entiendo... cuando el peligro más acecha..."

"¿Regresaréis al Instituto de Guerra?"

"Sí... un invocador le llevará a Jonia, yo me quedo allí por el momento..."

Tras algunas palabras más la dupla se marchó hacia el punto en que el invocador les había dicho que crearía el portal.

Sett no solía hablar con él voluntariamente, y si no fuese por la falsa que montó delante de su madre... le habría golpeado hace mucho...

Dicho esto, Jax iniciaba siempre las conversaciones.

"Puedes considerarte afortunado"

"¿Afortunado?"

"Rara vez los solari enseñarían sus armas a un extranjero"

"¿Y por qué nos han dejado?"

"Soy un conocido al que le tienen algo de aprecio"

"........"

"Hace años vine para enfrentar a un ser del Vacío... Hiv'Era... o algo por el estilo, no me acuerdo demasiado bien... y el aspecto no estaba..."

"¿No estaba aquí defendiéndoles?"

"Estaba ocupada con la Liga de Leyendas..."

"¿Y quiénes son esos?"

"Un grupo de pirados, como los Emisarios del Mal..."

"........"

"El caso es que desde aquel entonces están agradecidos"

"¿Y por qué no les has pedido algunas de sus armas?" - preguntó extrañado - "Estoy seguro que podrías darle un uso un tanto lucrativo"

"Ese no es mi estilo"

"No, es tu forma de ser un aburrido, y un débil"

"La debilidad no reside en tu arma, sino en tu fuerza"

"Pues sin tu arma no podrías aguantar uno de mis puñetazos, romperías tus dientes"

"Un arma puede aumentar tu fuerza, ¿sabes?"

"Mis mejores armas son mis puños"

"Y la magia"

"Eso es secundario"

"Claro que no es secundario"

La discusión continuó sin que se percatasen de que un Águila Solar les estaba vigilando. Y al regresar a su tribu es que Iqnatio preguntó por qué vio.

No hablaba el idioma de las aves, pero estos podían usar sus poderes solares para transmitir palabras o nombres.

Cosa que solo funcionaba con los Solari, claro está.

"¿Y dices que han visto a Diana?"

"Sí, Leona... a ella y al Nocturno..."

"........"

"¿Crees que planean un nuevo ataque?"

"No, seguramente querían saber qué pintaba aquí Jax..."

"........"

"De lo contrario hubiesen atacado, nunca les ha preocupado interferir en pleno territorio solari o incluso en el edificio"

"Eso es cierto..."

"De todos modos... pensaba dejar la patrulla por el momento... pero me quedaré un rato más por la zona..."

"¿Seguro que no quiere que simplemente emplee mis águilas?"

"Incluso si son águilas solares aún deben descansar"

"........"

"Y tú también tienes que hacerlo"

"Bien... como usted diga..."

"Oh, y... mejor no decirle nada a Levia..."

"¿Por qué no?"

"Hoy ha tenido un buen día, no quiero arruinárselo haciéndole saber que los lunari estaban por la zona... ¿entiendes?"

"Sí... entiendo..."

Iqnatia había comprobado ella misma lo buena persona que podía ser Leona, así como su amabilidad hacia ellos.

Pero... había algo raro en su comportamiento...

Era una sensación que le hacía ver que algo no estaba del todo bien...

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora