Parte 88: Disculpas funestas

44 5 0
                                        

Aquel Rakkor se había quedado casi traspuesto, con bastante sueño, esperando a que su hijo volviese para poder tomarse su cena... o simplemente dormir...

Pero quien regresó no fue su hijo, sino más bien su hija.

Diana estaba sentada a su lado, sin rastro alguna de su arma y un rostro que luchaba por mostrarse serio.

"Diana... cuánto has... crecido..."

"........"

"Te has vuelto muy... muy guapa..."

"No es cierto, soy demasiado pálida, delgada..."

"El día en que me casé... mi pareja era regordita... llena de pecas, pelo algo alborotado... era preciosa a mis ojos..."

"........"

"Mi Diana..."

"Pa... yo... siento no haberte visitado an..."

Diana pudo notar el dolor en la cara de aquel hombre. Fue algo repentino, quizás dijo algo que no debió haber...

"Siento mucho no haberte visitado antes..."

"........"

"Yo... lamento muchas cosas..."

"¿Lamentas llamarme padre?"

"No, yo... no sé si puedo seguir llamándote así... me salvasteis y yo..."

Diana recordó cómo en su estasis y crisis nerviosa acabó con aquellos solaris que la atacaron y acusaron de herejes.

Cuando su mente se calmó por un momento... lloró...

No volvió a llorar desde aquella noche, ni con Leona, ni con sus amigos... pero no pudo evitar soltar lágrimas frente a su padre...

"Hija... no llores, por favor..."

"Os traicioné... teníais fe en mi y... y..."

"Mi hija no es una asesina"

"........"

"He sido un Rakkor desde muy joven... he luchado en guerras... ¿un Rakkor es un asesino por matar en la guerra?"

"........"

"No, eso lo hace un guerrero... conozco la diferencia entre un guerrero y un asesino... y mis hijos no lo son..."

"Yo..."

Aquel hombre dejó que llorase un poco para desahogarse, intentando calmarla un poco. Y solo pasados unos minutos se recuperó.

"Te convertiste en el aspecto de la luna, eh..."

"Sí..."

"¿Has encontrado consuelo en ella? ¿En la luna?"

"Me dio la paz... la verdad que buscaba... pero no pensé que con ello se derramaría sangre..."

"A veces las peores situaciones nacen de los mejores deseos"

"........"

"Rahvun encontró en el sol la fe que buscaba... y tú en la luna..."

"Ya estás delirando, padre"

"Es la falta de sueño... el traje te queda bien..."

"Yo no lo hice"

"Tu abuelo contaba historias sobre la hija de la luna... cabello morado, pintura bajo los ojos... rodeada de... plumas..."

"........"

"A comparación de esa tipeja... mi hija parece un ángel..."

"Padre... de verdad lamento todo lo ocurrido... Rahvun..."

"Rahvun odia a tu pueblo... fue quien convirtió a los Solari en gente tan extrema... fue el que le arrebató a su hermana..."

"Su fe es inquebrantable..."

"Su fe... pero la fe es algo más allá que un círculo de ancianos..."

"........"

"Yo tuve fe en que algún día... volverías..."

"........"

"Dime... ¿encontraste lo que buscabas?"

"Encontré... amigos... enemigos... aventuras... dolor... un poco de todo..."

"Tengo sueño, Diana... mi Diana... siempre quise... veros juntos... una vez más..."

Diana se quedó en silencio. Rahvun se encontraba junto a la cerrada puerta, callado. 

No hizo comentario alguno o gesto agresivo, simplemente vio los momentos finales de su padre en compañía de Diana.

La lunari se marchó sin decir nada, siendo que los dos permanecieron en silencio.

"Padre... perdón..."

"........"

"Aquella noche... no pude defenderla..."

Diana estaba ya fuera de la casa, pero permaneció lo suficientemente cerca como para escuchar dichas palabras.

Rahvun era un fuerte enemigo de los lunari... era inquebrantable y poco a poco quien se volvió la segunda gran amenaza para ellos...

Acaso tal enemigo... ¿lo creó ella?

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora