Parte 38: La voz de la llama

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Últimamente los Solari se habían encontrado en cierta calma. Hace dos años se vieron inundados por la niebla negra, un incidente sin precedentes.

Y ahora estaban algo más tranquilos, sin siquiera la aparición de los Emisarios del Mal. Y esto lo notaba en gran medida Rahvun.

"Lord Rahvun..."

"¿Mmm? ¿Qué quieres? Iqnatia"

"Le he visto algo... concentrado..."

"Por un momento he notado como si me ardiese la mano..."

"¿Como si le ardiese la mano?"

"Quizás era solo mi imaginación..."

"Últimamente no hemos entrado en combate con los lunari o invasores, señor, quizás añore entrar en acción, ¿no?"

"¿Por qué querría yo algo así?"

"Bueno, para eso somos la élite de guerreros..."

Duda. ¿Rahvun tenía dudas? 

No. No tenía dudas. No avivaría la llama. Porque en su mente, no había dudas de que prefería los tiempos de paz por encima de cualquier otra cosa.

"Sacerdotisa Levia..."

"Dime, Leo"

"¿Por qué tengo que leer tantos libros aburridos?"

"A lo largo de los años muchos solaris han pensado lo mismo que tú"

"¿En serio? ¿Y qué hicieron? ¿Dejaron de leerlos?"

"Sus historias están en esos libros, a través de ellos puedes ver tanto sus escritos como las historias que contemplaron"

"Dicho por usted suena muy aburrido"

"Pequeñajo..."

"Nunca sale de aquí a retozar en la hierba o ver a otras tribus... ¿nunca ha querido visitar otros sitios nuevos?"

"¿Otros sitios nuevos?"

"Sí, siempre están entre estos muros y libros, y muros y más libros"

Duda. ¿Levia tenía dudas?

No. No tenía dudas. No avivaría la llama. Porque en su interior tenía muy claro que aquel hogar es donde necesitaba estar. Donde debía y donde elegía.

"Agradezco la visita, Leona"

"No hay de qué, Daowan"

"Por lo general solo recibo las visitas de Rahvun"

"¿Te refieres a esas visitas trimestrales de las que habla Levia?"

"Yo diría que son más frecuentes..."

"Quería saber si descubriste algo sobre la visión de Eshiyme"

"Consulté a Lazarus, el más veterano de los Centinelas de la Luz, y me dio algunos nombres, pero hay un problema"

"¿Cuál problema?"

"La mayoría se encuentran exorcizados, destruidos, desaparecidos..."

"¿Todos?"

"Tenemos a Karash Rekindler, actualmente en la Isla de las Sombras... Tribu, un ser infernal que reside en la linterna de Thresh..."

"¿En su linterna?"

"Eso o acabó en las manos del Rey Arruinado... lo mismo sucedió con el Jinete Fantasma..."

"Vaya, por dios..."

"Sea lo que sea que vio en sus visiones no parece tener relación con espectros"

Leona no entendía muy bien el por qué, pero esa visión no paraba de rondarle la cabeza. No se sentía tranquila, tenía mucha inseguridad...

"¿Y Tybaulk? ¿Tenéis registros de él?"

"¿Tybaulk?"

"Si no lo conoces..."

"Sé quién es, uno de los demonios que sirvió a Mordekaiser"

"¿El tirano noxiano era Mordekaiser?"

"Sí, tras su aparición hace dos años todos los Centinelas empezamos a investigarlo por si hubiese que realizar..."

"........"

"Planos de contención"

"¿Y qué puedes contarme sobre él?"

"Sé que en la antigua Noxus se usó a una maga como anfitriona..."

"¿Como los aspectos?"

"Parecido... la voz de Tybaulk la atormentaba regularmente, dejándola en un estado constante de angustia y pánico..."

"........"

"Sin embargo, la mujer logró domarlo"

"¿Y qué fue de ella?"

"No lo sé"

"No... ¿no lo sabes?"

"No, no lo sé, el nombre no me lo dieron, mi contacto no lo sabía"

"¿Y si esa mujer llega a Targon y desata el poder de Tybaulk?"

"Bueno... puedo preguntar a mi contacto si no le importa hablar contigo... y así puedes preguntarle tu misma..."

Duda. ¿Leona tenía dudas?

Sí. Tenía dudas. Ella sería la primera en avivar la llama.

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora