Parte 97: Atardeceres

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Diana se encontraba en el Instituto de Guerra, saliendo de este en compañía de Pantheon. Los dos se encontraron en la grieta y tuvieron una breve lucha.

Sinceramente, Diana no eligió volverse una guerrera y tampoco era una fanática de las peleas como muchos. Pero le ayudaba a ejercitar.

Aunque el Artesano de la Guerra no teletransportaba.

"Al fin, mira que eres una tardona..."

"Lo siento, Veigar..."

"No soy un taxi, así que para el futuro procura ser puntual"

"Viktor me entretuvo, las culpas para él"

"¿El Rakkor también tiene que ser transportado?"

"No tengo problemas en pedírselo a un invocador" - comentó tras pensarlo - "Prefiero no causar más molestias"

"Al menos es educado..."

"Veigar, no pierdes nada por llevarlo"

"Mi estatus queda un poco más empequeñecido cada vez que hago algo bueno"

"........"

"........"

"¿Qué? ¿Qué he dicho?"

En paralelo Leona había estado de viaje en Shurima, pasando por el Instituto de Guerra a su regreso para informar a Jayce.

"Interesante... una criatura de pesadilla con el aspecto de Vel'Koz..."

"¿Lo investigarás?"

"Preguntaré a Shen y a Kassadin..."

"Te lo agradezco, ahora necesito... descansar un poco..."

"Te deseo un viaje tranquilo"

Tranquilidad era lo único que quería.

Y también lo que Rahvun estaba sintiendo en esos momentos, pues se encontraba reunido con Daowan y el pequeño Leo.

El chico insistió en seguirle, ya que quería saber a dónde iba.

"Así que, Leo, ¿dices que Rahvun es muy serio y rudo?"

"Sí, y bastante callado..."

"Pero si es un auténtico cielo"

"¿Quién? ¿El general Rahvun?"

"Sí, es bastante amable"

"Creo que está hablando de un general Rahvun distinto"

"No le hagas caso" - le dijo el solari - "Solo te está tomando el pelo, lo hace continuamente"

"Eso no es cierto, si hay algo que soy, es completamente sincera"

"Entonces dime por qué me molestas tanto"

"Bueno..."

Rahvun se giró rápidamente al notar algo por el rabillo del ojo, una flecha imbuida con magia lunar apuntaba directo a su ojo.

Logró frenarla, pero a costa de que le atravesase el antebrazo izquierdo.

"Quédate dentro con el niño..."

"Pero..."

"¡Quédate dentro!"

"........"

"Lunaris..."

"General Rahvun, debería de rendirse inmediatamente..."

"Idiotas..."

Rahvun canalizó poder solar en su lanza, lanzando un poderoso rayo contra Aphelios, quien esquivó con cierta facilidad. 

Sylph intentó otro disparo, pero el general estaba más atento y pudo repelerla con su lanza.

Otros lunaris con arco se prepararon, solo para distraerse por el ataque de águilas.

La Cetrera Solar Iqnatia llegó acompañada de varios soldados solaris.

"Habéis sido muy incautos, lunaris..."

"¿Incautos?"

"Vuestro lugar estaba mejor bajo las piedras, ocultos como cucarachas..."

"Atrévete a decirme eso otra vez"

"No debisteis haber salido... al sol..."

Algunos lunaris ocultos se alzaron para disparar sus flechas, con los escuderos avanzando a primera línea.

Una de las águilas solares marchó en busca de refuerzos, mientras que Rahvun aprovechaba la distracción y avanzó contra Aphelios.

Le dio un buen golpe con su puño, derribándolo al momento.

"¿Dónde están tus armas? Lunari"

"Grgrr..."

"O mejor dicho... ¿dónde están tus drogas?"

"No las necesito para matarte..."

Rahvun canalizó energía solar en su lanza, siendo que debió utilizarla para bloquear una de las dagas de plata del recién llegado Cygnus.

"Tú..."

"Aphelios, ¿qué significa todo esto?"

"Estamos en guerra, ¿a ti qué te parece?"

"Cygnus..."

"Rahvun, ¿qué es lo que ha..."

"Maldito, te tomaba por un oponente digno, pero atacar por la espalda..."

Ahí fue cuando el Nocturno notó la tremenda herida que tenía el guerrero, quien volvió a cargar la energía solar de su lanza para atacarle.

Y mientras tanto, más miembros de ambos bandos llegaban.

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora