Parte 183: Sombras de Targon

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Ysdra solía recorrer mucho Runeterra, a veces incluso se quedaba largos períodos de tiempo en una pequeña base cercaba a las Islas de las Sombras.

Todo para investigar más las sombras y la oscuridad. Regresaba cada cierto tiempo al templo de la Orden de las Sombras.

Entre otros estaba hablando con Ahazu, el Baccai Sectario.

"Sombras extrañas en Shurima..."

"Algo así he escuchado"

"Dime, ¿en Shurima existen también espectros?"

"Hay alguna que otra leyenda antigua, pero nada del otro mundo... algún dios, algún monstruo... algún fantasma..."

"Qué aburrido"

"¿Tus poderes no funcionan con seres del Vacío?"

"No... y dudo de si funcionan en la arena..."

"Quizás..."

"Oye, baccai, ¿y esas dos de qué hablan?"

Diana estaba reunida con la Maestra Shi, debido a que el Maestro de las Sombras no se encontraba disponible en esos momentos.

Y el asunto era una consulta que le llamó la atención.

"No, no creo que tenga que ver con los Greenglades"

"Zed me comentó una vez lo ocurrido en los Greenglades, pensé que quizás todo esto tenía que ver con vosotros..."

"Lamento decirte que solemos domar dragones"

"........"

"Y por Jonia las especies que hay son muy raras"

"Entiendo..."

"No lo entiendo, ¿por qué consultarlo con Zed en concreto?"

"No me fío de Zyra... tampoco he podido localizar a Ivern..."

"Entiendo..."

"Iré a consultarlo con Viktor" - le dijo antes de dar media vuelta "Gracias por la información"

"Le haré saber al maestro de su llegada"

En cuanto Diana se marchó, Ysdra salió de entre las sombras, intrigada por la pequeña parte de la conversación que escuchó.

"¿Cómo ha llegado?"

"No lo sé"

"¿Y cómo pretende regresar a Targon?"

"A saber..."

"Tenía interés sobre los Greenglades y ha mencionado tanto a Zyra como Ivern... ¿no vas a darme un poco de contexto?"

"No debería darte ninguno"

"No seas así, Shi, somos camaradas, ¿no?"

"Somos camaradas cuando te interesa" - dijo con tranquilidad - "Ella es una aliada de Zed, está fuera de tus juegos"

"No es ella quien me interesa"

"........"

"Jamás pondría en juego la confianza de Zed..."

Eso era una mentira bastante obvia, pero Shi acabaría accediendo. Cualquier problema que se buscase le sentaría bien de escarmiento.

"¿Un dragón de nubes?"

"Sí, ha aparecido en Targon, Malzahar o Veigar lo devolverán a Demacia..."

"Qué desperdicio..."

"¿Desperdicio?"

"¿Y ese es el motivo? ¿Pensaba que la Orden estaba detrás de ello?"

"No todos los días un dragón desaparece de sus bosques natales y aparece en otro, que tiene un clima totalmente distinto"

"........"

"¿En qué estás pensando?"

"En que... probablemente pueda darle un mejor uso a ese dragón..."

"¿No tienes suficiente con tu colección?"

"Todo poder obtenido es un bien mayor para la Orden de las Sombras, Shi"

"Tu oportunismo no conoce límites"

"Puras palabrerías"

Esto estaba siendo observado por Ana, la Heralda de Dragones, y el propio Aurelion Sol. La mujer estaba algo preocupada.

"Regresaré al dragón de nubes a su hábitat antes de que aparezca..."

"No, no lo hagas"

"Pero, pero esa mujer quiere hacerle daño..."

"Podemos utilizarla para tratar con el aspecto que lo custodia, y cuando este se encuentre débil... cumples tu propósito..."

"Lo veo arriesgado"

"A veces hay que tomar riesgos necesarios"

"Pero estamos hablando de un dragón que ya se puso en peligro por nosotros, él desciende de tu propio linaje"

Esa era una mentira que él le había contado, y que pareció creerse profundamente.

Ana no tenía pensamientos de sacrificar a ningún dragón. Y con los poderes que Aurelion Sol le había otorgado pensó su próximo movimiento.

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora