Karthus había conocido a distintos campeones e individuos que guardaban cierta relación con la muerte... y si bien conocí a Amumu, procuraba evitarlo...
¿Por qué? Porque no lo soportaba. Le caía francamente mal. No le gustaba que los yordles tuviesen una esperanza de vida tan alta y este en concreto...
Lloraba y repudiaba los dones de la muerte.
"¿Cómo te llamabas?"
"Eleka... la Sueñalunas..."
"Oh, una vidente..."
"Puedo leer todo aquello que la luna tiene prevista para el futuro... como... por ejemplo... en su caso..."
"........"
"Me guardaría de la niebla que él evoca..."
"No temo a la niebla que su majestad, el Rey Arruinado, comanda"
"No me refiero a la que el rey evoca... sino al otro heraldo de la ruina..."
Estas palabras extrañaron al liche, que desvió su mirada hacia la momia por todos los llantos que estaba produciendo.
Le resultaba un tanto patético e irritante.
"Dijiste consulta... cuál..."
"Este yordle es el niño maldito... no puede tocar a alguien sin que su maldición actúe, presuntamente..."
"Matándole o pudriéndole, lo sé"
"He consultado a la luna en su pasado... y vi a Helia..."
"........"
"Vi que sus aguas podrían salvarlo..."
"No, no pueden"
"Una respuesta bastante rápida y directa"
"Las aguas bendecidas pueden curar heridas mortales, pero no curar la muerte o tales maldiciones..."
"........"
"O mejor dicho, podían... ya ni eso..."
"Eso... eso no es justo, sniff... snif..."
"Ya deja de llorar"
"¿Por qué eres tan duro con él?" - preguntó al ver su tono - "Solo es un niño"
"Es una ofensa a la muerte"
"........"
"Revivió con el don de propagar la muerte entre aquellos que desconocen sus virtudes, y solo llora día tras día, tachándola de maldición"
"Es que es una maldición"
"¿Por qué?"
"Porque tú tienes la misma habilidad, pero puedes tocar a la caminante de estrellas... él jamás podrá darle su mano a alguien..."
"........"
"Quizás... a un espectro... ¿pueda?"
"Si puede o no, lamento decirte que no seré quien lo compruebe"
"¿Es miedo?"
"Es asco..."
Al escuchar esto Amumu salió corriendo, con lágrimas en los ojos. Le habían llamado de muchas maneras a lo largo de las décadas, pero eso...
Eleka fue tras él, caminando, alejándose cada vez más del espectro oculto entre nieblas.
Fue ahí que se topó con otra figura mítica de Targon. Una mucho más extrañada por su presencia en dicha zona.
La Hija de las Estrellas.
"Disculpe, ha visto... ¿una momia por aquí?"
"Una... ¿momia?"
"Sí, no para de llorar y..."
"........"
"Es aquella nacida del cosmos, ¿cierto?"
"¿Quién pregunta si puedo saberlo?"
Amumu estaba oculto tras una roca, temblando a la par que lloraba.
Siempre pasaba lo mismo. Daba igual quién lo intentase, no podía encontrar esperanza para curarse de su maldición.
Ni energía espiritual, ni aspectos, ni tampoco otros yordles...
Daba igual... y ni siquiera la propia muerte que le había condenado era capaz de aceptarlo... ¿por qué debió de pasarle eso?
"Niño demonio... ¿estás ahí?"
"De... déjame..."
"........"
"Te acabaré haciendo daño, lo sé..."
"........"
"Solo sirvo para eso... sniff... incluso cuando tengo amigos... no puedo abrazarlos, no puedo rozarles o... o ellos..."
"Esa tristeza... no es parte de tu maldición... ¿lo sabes?"
"Sí, sí lo es"
"No... de la adversidad se puede sacar fuerza..."
"Tu... tu tienes a la luna... yo no tengo a nadie..."
"Yo creo que sí hay quienes pueden ver más allá de las lágrimas y las vendas... y si alguna vez estás solo... piensa en la luna... es como tú..."
"Como... ¿yo?"
"Siempre ahí arriba... sola... buscando una voz amiga, pero..."
"........"
"A quienes le escuchan... calma sus miedos..."
"........"
"¿Quieres que le escuchemos juntos?"
Eleka se le acercó sin dudarlo, siendo que Amumu abrió los ojos en cuanto esta le levantó para sostenerlo y abrazarlo.
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El Eclipse de Diana
Fiksi PenggemarBienvenidos a este fanfic, secuela de "Los Viajes de Nautilus" y "La Sombra de Zed" que contará con las aventuras de Diana y los lunari, tanto en el Monte Targon como con otros individuos de Runeterra. En sus intentos por cambiar la vida de los suyo...
