Parte 165: Nuevos reinos

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Kadregrin había sentido, hasta hace algunos minutos, la sangre en su boca, y cómo cada movimiento emitía un fuerte dolor en su mandíbula.

Poco a poco ese dolor iba a menos, y al abrir sus maltratados ojos ya no estaba rodeado de árboles sino de rocas y piedras. Una montaña.

"Dón... ¿dónde estoy?"

"Tranquilo, pronto tus ojos estarán bien..."

"........"

"Esa mujer dragón te hizo un daño considerable..."

Kadregrin no creía en el más allá. Para él la muerte era el final y punto.

Por lo que al poder ver estiró sus alas para ver a la misteriosa doncella de traje blanco, largo pelo morado y máscara extraña.

"¿Quién eres? Humana, ¿y dónde estoy?"

"Estás en el Monte Targon..."

"¿En Targon?"

"Vi lo que te ocurrió en Demacia y quise ayudarte..."

"........"

"Esa mujer dragón... ¿quién era?"

"Una niñata... sucia... y entrometida..."

"Parecía que os odiabais"

Usando su Expansión Ígnea es que Kadregrin creó un círculo de fuego alrededor de ella y la mujer, quedando a su merced.

"Y ahora... humana... ¿quién eres tú?"

"Mi nombre es Ana..."

"........"

"La Heralda de Dragones..."

Ana procedió a salir del círculo sin quemarse con las llamas, algo que extrañó al dragón.

Usando sus poderes la mujer pudo comunicarse con un extraño dragón verde con alas similares a las de un hada.

"Esta es Portia, ella creó el portal que te trajo..."

"Grriihiiii..."

"Muchas gracias, amiga..."

"........"

"Quería ayudarte, y... saber si podría disponer de tu ayuda..."

"Así que chantaje..."

"No, realmente puedes irte si no gustas... es solo que pensé que al tratarse de un demaciano, estarías interesado..."

"¿Un demaciano?"

"Su nombre es Taric..."

"........"

"En Targon es alguien importante... y entre los dragones tú también eres alguien importante..."

"¿Y por qué quieres quitarlo de en medio?"

"Porque es un aspecto"

"........"

"Y puede ser un peligro para él..."

"¿Para él?"

"Para el dragón de dragones..."

Ese nombre le sonaba. Entre los de su especie de hablaba del dragón primordial, cuya presencia y magia dio estirpe a todos los demás.

Pero quizás eran solo los delirios de una humana enloquecida.

"Mi fuego... ¿no te afecta?"

"Fui bendecida por el dragón de dragones... el forjador de las estrellas..."

"Y... ¿qué te hizo husmear en Demacia?"

"Mi vida ha sido muy pequeña... y cuando me dio el poder... pude ver reinos... pude ver mares... pude veros a vosotros..."

"........"

"Todos los dragones esparcidos por el mundo..."

Así que Taric era ahora un aspecto. Eso era lo único en lo que podía centrarse ahora.

Si ese tipo en algún momento se le ocurría regresar a Demacia lo único que lograría sería reforzar a su patria en sus horas bajas.

Y a Kadregrin le interesaba que siguiese en el estado actual...

"Bien... ¿y qué tendría que hacer exactamente? ¿cuál sería mi rol?"

"Derrotar a Taric"

"¿Solo eso?"

"Sí, yo me encargaré del resto"

"Por supuesto con derrotar te refieres..."

"A debilitarlo o dejarlo inconsciente, de su encierro me encargo yo"

Kadregrin, por supuesto, no tenía intención alguna de dejar vivo al demaciano. Pero eso era algo que su nueva aliada desconocía.

Es más, ¿quién le decía que luego no iría ella?

"De acuerdo... hay alianza..."

"Me parece maravilloso, Kadregrin el Infernal"

Todo esto estaba siendo contemplando por una mujer de vestido morado, a través de una bola de cristal que tenía en su cabaña.

"Vaya, vaya, vaya..."

Morgana arqueó una ceja al ver esta reunión.

"Últimamente Demacia se está metiendo en muchos berenjenales... quizás debería de hacer igual que mi hermana... e interferir un poco..."

"........"

"¿No crees igual? Aphelios"

A un frustrado, y encarcelado, Aphelios parecía no agradarle sus intenciones.

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora