Parte 156: Serpiente bronceada

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Por lo menos tres días a la semana, a veces más, Cassiopeia iba al Instituto de Guerra. Principalmente era por mantener su figura y hacer ejercicio.

Aunque esto tenía sus contras, entre las que se encontraba recibir el molesto acoso por parte de la Hacedora de Viudas, Evelynn.

"Cassio... pe... ia..."

"Ahórrate el cántico, no te hace tener una buena entrada"

"Tan borde como siempre"

"¿Qué quieress hoy? Evelyn... no quiero tomar café, ya me tomé uno..."

"Solo ponernos al día, como buenas amigas"

"¿Amigass?"

"Tu única amiga, única y verdadera..."

"Yo no diría exactamente amigass, y ssí, tengo amigass, algunass fuera de esste edificio de mala muerte, ¿entiendess?"

"Dame nombres, direcciones y medidas"

"No"

"¿Fueron las Rakkor que acudieron a tu boda?"

"No"

"Me tienes en ascuas, Cassiopeia"

"Y tu me tieness harta" - le dijo en seco antes de caminar hacia la habitación que tenía rentada - "Ahora, ssi puedess dejar de acossarme..."

"Siempre me he preguntado, ¿qué guardas ahí?"

"Pertenenciass, documentoss fisscaless, cossass que no te importan..."

"Sabes que podría colarme sin que lo supieras..."

"Ssabess que podría dejarte esstéril"

"Ya... espera, ¿puedes hacer eso?"

Si podía o no era algo que realmente la diablesa no quería arriesgarse a comprobar. Nunca se sabía dónde estaría de aquí a dos siglos.

Cuando la lamia ingresó en su habitación fue tal y como había comentado.

Todo estaba lleno de cajas, libros, documentos y... ¿un retrato de ella?

"Oh, eras bastante guapa cuando tenías piernas y el pelo libre"

"Ssi intentass mejorar la converssación no esstá funcionando"

"¿Por qué nunca te dejas el pelo suelto?"

"No me gussta"

"Pero..."

"Me recuerda demassiado a cuando era normal..."

Esto último no lo dijo con mala actitud, sino con cierta apatía. Esa mañana Evelynn no la notaba furiosa, sino más bien desganada.

No tenía sus habituales arrebatos de ira, y eso era extraño.

"Te... te noto la piel más bronceada..."

"Imaginacioness tuyass"

"........"

"Oh, aquí esstá..."

"¿Unos documentos? ¿Para tu matrimonio?"

"Ssí, loss tengo que enviar a mi abogado en Noxuss..."

"¿Y qué es? ¿Tus bienes? ¿Tu patrimonio?"

"Dentro esstán tanto loss papeless de defunción de miss padress como su tesstamento y el mío..."

"Oh, eso es... espera, ¿tu testamento?"

"Ssí, mi tesstamento"

"¿Por qué? Eres una chica todavía muy joven, ni siquiera has quedado preñada o..."

"Ssoy noxiana, y de classe alta, dessde muy joven entendí que podía morir cualquier día... algún ssicario, alguna guerra..."

"Interesante..."

"Cuando miss padress murieron redacté mi tesstamento, ahora me toca cambiarlo..."

"¿Tu hermana también tiene de eso?"

"No, ella prefiere no gesstionar loss temass familiaress"

"........"

"Y con Talon no sse puede contar"

"Yo no tengo que preocuparme por ese tipo de cosas"

"Ventajass de sser un demonio, ssupongo"

"Oye, pero no entiendo a qué viene esa actitud tan deprimente y negativa" - le dijo la diablesa - "No es como si hubieses tenido una catarsis"

"Ssolo penssaba... ssi fallezco y tanto Katarina como Talon deciden alejarsse... Pantheon sserá el último DeCoteau vivo..."

"Eso suena muy gracioso, Pantheon cabeza de una casa noxiana"

"........"

"Pero quizás él fallece antes que tú"

"Esso no passará..."

"¿No?"

"No, dessde que sse desspertó el poder del asspecto de la guerra en él lo he esstado penssando... los asspectoss viven mucho máss tiempo..."

"Oh, así que es... tristeza por perder a un ser querido..."

"Máss bien ess no querer darle tantass obligacioness y... ssaber que me iré primero..."

Evelynn estaba algo sorprendida por lo abierta que estaba siendo.

Quizás porque por una vez realmente se preocupaba por ello. No estaba enojada, estaba triste. Y hasta las personas como Cassiopeia flaquean alguna vez.

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora