Parte 129: La Senda Hendida

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Aphelios había localizado otro alto cargo de los solari, nada más y nada menos que la líder actual del pueblo de los Rakkor.

Se pensó un poco si atacarla aún estando en compañía de Elysia y la niña, pero... esa voz le decía... que aprovechara la oportunidad...

"¿Cómo se llama usted?"

"Iula, soy una Rakkor, con más de una batallita"

"¿Una Rakkor como Pantheon?"

"Sí, de hecho somos viejos amigos... ¿estáis de picnic?"

"Sí, la luna nos ha dicho que era un buen día"

"La luna os ha dicho eso, eh..."

Mientras Illi preparaba las cosas para el pequeño picnic, Elysia se acercó a la mujer para hablar algo más apartada de la chica.

Ciertamente la vastaya sabía del peligro de los solari, pero desconocía que una Rakkor estuviese dentro de su consejo.

"Entonces... ¿qué le trae por aquí?"

"Vigilando"

"¿Vigilando?"

"Tres criaturas cósmicas en un mes, eso es algo serio"

"........"

"Prefiero no meterme demasiado con lo que lunaris y solaris os traigáis"

"Eso es como decir que te da igual que un pueblo se vea invadido y diezmado por otro, por el simple motivo de existir"

"La guerra es cruel"

"........"

"Es bella, pero también puede ser cruel, yo no tengo nada en contra de vosotros, pero no puedo hacer que mi gente se juegue el cuello por ustedes"

"Piensas en tu gente, eso es bueno"

"Hubo una época en que Rakkors y Solaris fueron una misma tribu, hace siglos..."

"........"

"En eso nos parecemos un poco"

"¿Y si descubren que no hiciste nada en detenernos?"

"Ya me inventaré algo..." - comentó mientras observaba la canasta - "¿Qué tipo de comida es la especialidad de los lunari?"

"Sobras"

"Sobras..."

"Soy sacerdotisa, no cocinera"

Un extraño sonido se escuchó, alertando a ambas mujeres de un posible ataque.

Y bien que hicieron en reaccionar ante lo que acababa de aparecer. Era una especie de ser cabra, de largos cuernos y colosal tamaño.

Era más grande que el tigre que atacó a los solari hace semanas.

"Reconozco la constelación que lo forma..."

"La Senda Hundida, ¿no?"

"Hendida..."

"Ya, lo que se va a hundir es nuestra vida..."

"Illi, márchate antes de que salgas herida" - le dijo la sacerdotisa - "Regresa al templo y dile a Cygnus que alerte a..."

"¡Grrruuaaaah!"

Un golpe de la pezuña del monstruo hizo temblar al terreno con fuerza.

Iula clavó su lanza en el suelo para no caer por el ataque, pensando en que estaban muertas. Este ser estaba hecho de pura energía cósmica, y ellas...

Un guerrera semi retirada y una sacerdotisa con nulas capacidades de combate.

"Sacerdotisa, ¿tienes alguna idea?"

"Le afecta la magia lunar y la magia solar..."

"De lo segundo nada, ¿tienes de lo primero?"

"Ofensivamente no..."

"Perfecto..."

"¡Grrruaaaah!"

La Senda Hendida se lanzó contra ellos liberando poder a sus pasos.

Y si bien Elysia no poseía ningún hechizo o poder de ataque, sí que tenía un truco de un solo uso que en esta ocasión les servía.

Se acercó corriendo a Iula y le tocó el hombro. Durante un segundo ambas se hicieron intangibles gracias al poder de la luna.

Debido a esto la criatura pasó a través de ellas.

"Eso fue... raro... pero podemos aprovecharlo..."

"No lo creo"

"¿Por qué? Seguro que..."

"Solo tiene un uso" - admitió tajantemente - "A lo largo de los años he intentado potenciarla sin resultados óptimos"

"¡Grruaaaah!"

El monstruo parecía querer retomar su ataque, antes de ser golpeado por un ataque de origen claramente lunar.

Había sido Diana, el aspecto de la luna, quien entró en escena. 

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora